| 24 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Teresa Arévalo dirigiéndose a Irene Montero en un mitin en Toledo.
Teresa Arévalo dirigiéndose a Irene Montero en un mitin en Toledo.

El vídeo inédito de la niñera de Podemos idolatrando a Irene Montero con fervor

Este fragmento de un mitin de ambas en Toledo muestra la devoción que Teresa Arévalo hacia la ahora ministra de Igualdad, factor clave para que le encomendara tareas extralaborales.

| L.M. España

La auténtica devoción que Teresa Arévalo sentía -y siente- por Irene Montero hizo que la ministra de Igualdad se confiara, creyendo que nunca saldrían a la luz las tareas extra que le tenía encomendadas al cuidado de la menor de sus tres hijos. 

La decisión del juez Juan José Escalonilla de atender la petición del fiscal e investigar si Pablo Iglesias y Montero usaron a la jefa de gabinete adjunta de esta última en el Ministerio como niñera ha soliviantado a la pareja.

El vicepresidente de Derechos Sociales y la ministra habían solicitado al juez instructor del caso Neurona, a través de los abogados de Podemos, que rechazara "de plano" abrir esa vía por tratarse de "cuestiones de índole personal que nada tienen que ver con el presente procedimiento". Pero no coló. 

Un vídeo inédito revela hasta qué punto Arévalo veneraba a Montero, a quien le debía su carrera política. Las imágenes corresponden a un mitin que ambas dieron en el Palacio de Congresos de Toledo el 12 de abril de 2019, en la campaña de las elecciones generales. También participó Alberto Garzón.

Arévalo, candidata de Unidas Podemos por Albacete, arrancó su intervención postrándose ante Montero de forma figurada... y casi también literal. "Gracias a mi compañera, a mi hermanita, a mi jefa, a Irene Montero. Que ya sabes que rodilla en tierra contigo, pequeña. Gracias por no rendirte, gracias por no cansarte, que gracias por enseñarnos a las demás que no vale ni rendirse ni cansarse y que muchas gracias por todo", le dijo a Montero mientras ésta asentía sonriente, visiblemente embarazada de su hija Aitana.

La ciudadrealeña, que era diputada desde 2016, no consiguió revalidar su escaño en esas elecciones y ahí empezó todo. Montero, que por entonces era portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, repescó a su amiga como asistente del grupo parlamentario, aprovechando que los grupos tienen derecho a una serie de asesores y asistentes en función de su número de diputados. Con cargo a los presupuestos de la Cámara. 

Teresa Arévalo (a la derecha) en sus tiempos de asistente de Irene Montero en el Congreso.

 

En realidad, ya había estado como asistente del grupo parlamentario entre marzo de 2016 y julio de ese año, cuando tomó posesión de su escaño. Solo que en esta segunda vez Montero se la quedó para ella, enteramente a su servicio. 

Ese verano nació la tercera hija de Iglesias y Montero. Ésta pasaba muchas horas en el Congreso, entre negociaciones con el PSOE para un acuerdo de gobierno que a la primera no salió. De ahí que hubiera repetición de elecciones en noviembre. 

A sus dos hijos mayores, Leo y Manuel, los dejaba en la guardería que tiene la Cámara Baja para los diputados y el resto del personal. Pero la pequeña estaba siempre con ella. Y también Teresa Arévalo, su asistente personal. 

En los comicios de noviembre Arévalo lo intentó de nuevo, pero de nuevo los votantes de Albacete le dieron la espalda. Tuvo suerte, en cualquier caso el gobierno de coalición salió adelante y su "hermanita", como llamó a Montero en aquel mitin, fue nombrada ministra de Igualdad y allí se llevó a su asistente. Con cargo de asesora y un sueldo de 52.000 euros al año.