| 30 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Soto Ivars, entre irónico y duro con la deriva de Podemos.
Soto Ivars, entre irónico y duro con la deriva de Podemos.

Soto Ivars hunde a Iglesias y Montero con Aznar y Botella: "Lo más divertido"

Lo que les faltaba a los cada vez menos votantes de Podemos era esto. Es escandaloso a la par que irónico y gracioso. Nunca antes había pasado algo así en un partido de izquierdas en España.

| ESdiario Medios

Este jueves Juan Soto Ivars se enfrenta en El Confidencial a los frentes para la autocrítica que tiene abiertos Unidas Podemos: "Nacieron como una formación horizontal y de la gente y ahora son verticales y de 'su' gente; hicieron campaña contra la casta para terminar repartiendo sillas y purgando disidentes; prometieron luchar contra el nepotismo que practican sin complejos; diseñaron un plan territorial de confluencias y han terminado devorados por las izquierdas nacionalistas; iban a escuchar a su militancia y han logrado tener una militancia que dice sí a cualquier idea de sus líderes; se propusieron salvar la prensa de los tentáculos del capital y han montado La Última Hora; exigieron limitar los mandatos y no sorprendería ni a los meteorólogos que los hijos de Iglesias y Montero heredasen la tierra quemada"...

Con gran ironía destaca que "Podemos es hoy una curiosa quimera: un partido republicano de puertas para afuera que funciona como una monarquía de puertas para adentro". A su juicio, "la transformación de Podemos en una monarquía gobernada por un matrimonio es lo más divertido que le ha pasado a un partido de izquierdas en España". La parece tan escandaloso que "ni Aznar y Botella consiguieron llegar tan lejos, entre otras cosas porque el PP tuvo hasta la aparición de Vox y Ciudadanos corrientes y confluencias, sensibilidades que esperaban su momento. Pero Podemos las ha aplastado todas".

El último batacazo electoral ha reabierto viejas heridas y vuelan cuchillos: se les acusa desde dentro de centralizar el poder en Galapagar, sabotear las iniciativas internas, cortar cabezas, plegarse a los intereses del PSOE, utilizar en su beneficio los movimientos sociales, recrearse en la cosmética, opacar sus propias herramientas de transparencia, valorar el talento interno en función del amor a los líderes y de haber traicionado todas las aspiraciones del 15-M.

Reflexionando sobre la figura del disidente considera que "no suele encontrar refugio en ningún equipo y termina expulsado de todas partes" pero cree que los más izquierdistas siempre se ponen en guardia porque tienen una "noción del disidente como un traidor al bien superior".

Concede que "la disidencia interna nunca ha gustado a los grupos cohesionados" pero recalca que "la alergia de los movimientos de izquierdas es tan intensa que recuerda los procesos de herejía".

A todo esto, apunta Soto Ivars que "el galanteo de los líderes de Podemos con el peronismo, sonrojante para cualquiera que no conserve en este momento la afiliación, es la prueba de que psicológicamente Irene Montero y Pablo Iglesias están ya situados en un trono imaginario": "Después de haber purgado a las tribus rivales, que a veces tenían el hacha preparada pero otras simplemente querían aportar su energía a un proyecto común, la deriva del partido les arrastra a convertirse en una secta cada vez más pequeña y marginada".

Por eso le resulta enternecedor ver "cómo se defienden atacando, cómo entonan un mea culpa vacío justo antes de perseverar en su estrategia de fuego externo, cómo son incapaces de abandonar el esquema de 'el mundo contra nosotros' pese a todas las pruebas de que han alejado de sí a lo mejor que tenían y se han atrincherado en el culto a la personalidad. Y esto, que ha pasado tantas veces en grupos de izquierdas, es particularmente fascinante si pensamos en Podemos, porque todo ha ocurrido a cámara rápida". En cuestión de seis años.