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Semana Santa en carretera: la ITV, bajo la lupa tras años de siniestros en plena gran escapada

La DGT vuelve a encender las alarmas ante uno de los periodos con más tráfico del año y AECA-ITV insiste en que millones de conductores siguen saliendo a carretera sin haber revisado su coche a fondo.

Coches pasando la ITV

Coches pasando la ITVJOAQuincorbalan.com m

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Cada Semana Santa se repite la misma escena en España: maleteros llenos, depósitos completos, carreteras saturadas y millones de desplazamientos hacia segundas residencias, pueblos de origen o destinos turísticos. Es uno de los momentos del año con mayor intensidad circulatoria y, también, uno de los más delicados desde el punto de vista de la seguridad vial. Por eso, en vísperas de una nueva gran operación salida, el mensaje vuelve a ser el mismo, aunque no por ello menos urgente: antes de emprender el viaje, conviene mirar algo más que el GPS.

La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) ha querido poner el foco en un aspecto que suele quedar relegado frente a otras recomendaciones más habituales, como evitar las horas punta o descansar cada dos horas: el estado real del vehículo. Y lo hace en un contexto especialmente sensible, con un volumen masivo de desplazamientos y con un historial reciente de siniestralidad que invita, cuanto menos, a no bajar la guardia.

Porque las cifras están ahí. La Dirección General de Tráfico cerró la operación especial de Semana Santa de 2025 con 26 fallecidos en 25 siniestros mortales en vías interurbanas, después de registrarse 16,7 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 8,4% más que el año anterior. Fue una Semana Santa ligeramente menos trágica que la de 2024, pero volvió a confirmar una realidad incómoda: cada gran éxodo vacacional multiplica la exposición al riesgo y deja, año tras año, un peaje humano que España no termina de reducir como quisiera.

Una tendencia que se repite cada año

El problema no es nuevo ni coyuntural. Si se mira con algo de perspectiva, el patrón se repite con demasiada frecuencia. En 2024, la Semana Santa se saldó con 28 fallecidos en 25 siniestros mortales tras 15,4 millones de desplazamientos. Un año antes, en 2023, el balance fue aún peor: 34 muertos en las carreteras durante uno de los periodos vacacionales más intensos que se recuerdan, con 16,4 millones de desplazamientos, la cifra más alta desde que existen registros comparables.

Ese repaso a los últimos años permite entender por qué Tráfico, la Guardia Civil y el conjunto de organismos vinculados a la seguridad vial insisten cada primavera en una misma idea: no basta con conducir con prudencia si el vehículo no está en condiciones óptimas. Y ahí es donde la ITV vuelve a colocarse en el centro del debate.

AECA-ITV recuerda que, según los datos manejados por la propia DGT y los estudios de referencia del sector, los fallos técnicos están presentes en al menos el 13% de los siniestros viales. Es decir, detrás de muchos accidentes no solo hay excesos de velocidad, distracciones o imprudencias, sino también neumáticos en mal estado, sistemas de frenado deficientes, problemas en la dirección, alumbrado defectuoso o emisiones fuera de rango. Averías o deterioros que, en muchos casos, solo afloran en una revisión técnica rigurosa.

La ITV como filtro silencioso de seguridad

No es un mensaje nuevo, pero sí uno de esos que solo adquieren relevancia cuando ocurre una tragedia. La inspección técnica no suele generar conversación pública hasta que se produce un accidente grave y se analiza si el vehículo estaba o no en condiciones de circular. Sin embargo, su función preventiva es mucho más profunda de lo que a menudo se percibe.

Según AECA-ITV, la ITV evita cada año al menos 15.641 siniestros viales, 13.110 heridos y 148 muertes. Son cifras que colocan a la inspección técnica no como un mero trámite administrativo, sino como una herramienta de seguridad pública con un impacto directo en la siniestralidad. El dato procede de estudios elaborados a partir de la contribución de la inspección técnica a la seguridad vial y al medio ambiente, y sirve para desmontar una idea todavía muy extendida entre algunos conductores: la de que pasar la ITV es poco más que una obligación burocrática.

Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, lo resume de manera clara: antes de afrontar un desplazamiento largo, “es fundamental comprobar que el vehículo cumple con todas las condiciones de seguridad y medioambientales”. El mensaje, más allá del argumentario institucional, conecta directamente con lo que ocurre en la carretera durante estas fechas: coches cargados hasta arriba, trayectos más largos de lo habitual, circulación densa, cambios bruscos de climatología y una fatiga acumulada que puede convertir cualquier pequeño defecto mecánico en un problema mayor.

El gran agujero: millones de coches sin ITV al día

La preocupación del sector no se limita, sin embargo, a quienes van a pasar la inspección en los próximos días. El verdadero problema está en los que directamente no la pasan. Y ahí el dato es especialmente inquietante.

Actualmente, alrededor del 30% de los vehículos que deberían someterse a la ITV no lo hacen, según AECA-ITV. Es decir, prácticamente tres de cada diez vehículos obligados a pasar inspección circulan fuera de control técnico, una cifra que dispara el riesgo no solo para sus ocupantes, sino también para el resto de usuarios de la vía. Algunas estimaciones del propio sector incluso elevan esa bolsa de incumplimiento en determinados contextos y tipologías de vehículo.

Y eso, en un periodo como la Semana Santa, adquiere una dimensión especialmente delicada. Porque no hablamos solo de un coche que se usa a diario y cuyo propietario detecta cualquier anomalía enseguida, sino también de vehículos que pasan largos periodos parados, coches familiares que solo salen en vacaciones o automóviles veteranos que afrontan cientos de kilómetros de golpe después de semanas —o meses— de uso muy limitado.

Ahí aparecen los riesgos más habituales: neumáticos con presión incorrecta o desgaste excesivo, baterías fatigadas, limpiaparabrisas en mal estado, luces defectuosas, suspensión deteriorada o frenos que no responden como deberían. Pequeños detalles, aparentemente menores, que en condiciones normales pueden pasar desapercibidos, pero que con tráfico denso, lluvia o cansancio se convierten en un factor de riesgo real.

Una revisión antes de salir, incluso aunque no toque

Con esa idea, AECA-ITV insiste también en una posibilidad poco conocida por muchos conductores: la ITV voluntaria. Se trata de una revisión que puede realizarse incluso aunque no haya llegado la fecha obligatoria de inspección y que permite comprobar, de forma total o parcial, el estado del vehículo antes de afrontar un viaje largo.

No se trata de una recomendación menor. En un parque móvil como el español, cada vez más envejecido, esta opción puede ser especialmente útil para quienes notan ruidos extraños, desgaste evidente o simplemente quieren viajar con algo más de tranquilidad. La revisión puede centrarse en elementos esenciales como frenos, neumáticos, dirección, suspensión o emisiones, es decir, en algunos de los sistemas más directamente relacionados con la seguridad activa del vehículo.

Además, la asociación recuerda otra cuestión práctica que muchos conductores siguen desconociendo: la ITV puede pasarse hasta un mes antes de la fecha de caducidad sin perder días de validez en la siguiente inspección. Es decir, adelantar la cita no penaliza al conductor y, en cambio, permite planificar mejor la revisión, evitar aglomeraciones y, sobre todo, no verse atrapado por las prisas justo antes de un viaje.

ITV en Madrid

ITV en Madrid

No llevar la ITV al día también sale caro

Más allá del componente de seguridad, circular sin la ITV en vigor sigue teniendo consecuencias directas para el bolsillo. La sanción habitual por llevar la ITV caducada asciende a 200 euros, mientras que hacerlo con una inspección desfavorable o negativa puede derivar en multas más elevadas y en restricciones severas de circulación. Pero el verdadero problema no es la sanción, sino la falsa sensación de impunidad con la que todavía circulan miles de vehículos sin haber pasado el control obligatorio.

Y eso enlaza con una de las grandes contradicciones de la seguridad vial en España. Mientras la DGT ha conseguido instalar en la conciencia colectiva mensajes muy claros sobre el alcohol, la velocidad, el uso del cinturón o el móvil al volante, el mantenimiento del vehículo sigue sin ocupar el mismo espacio en la conversación pública. Se habla mucho del conductor, pero todavía demasiado poco del coche.

La seguridad empieza antes de girar la llave

La realidad es que en operaciones de tráfico como la de Semana Santa no hay margen para la improvisación. No lo hubo en 2023, cuando las carreteras dejaron una de las peores estadísticas de los últimos años. No lo hubo en 2024, cuando volvió a repetirse un balance dramático. Y tampoco lo hubo en 2025, pese al ligero descenso de víctimas. Cada dato confirma la misma idea: la seguridad vial no empieza cuando el coche se incorpora a la autovía, sino mucho antes, en el momento en que se decide si ese vehículo está o no en condiciones de hacer el viaje.

Por eso, en mitad de una Semana Santa marcada otra vez por millones de desplazamientos, el mejor consejo quizá no sea solo salir temprano o evitar un atasco. Tal vez el consejo más sensato siga siendo el más elemental: antes de arrancar, revisar.

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