la patronal de los concesionarios persigue que los datos del coche se traduzcan en mejor servicio
Faconauto defiende que el cliente mantenga el control sobre los datos que genera su vehículo
El 93% de los concesionarios y los servicios oficiales europeos ya dispone deacceso de lectura y escritura a los datos del vehículo, según el Joint Research Centre de la Comisión Europea.
Marta Blázquez, presidenta de Faconauto.
El Reglamento Europeo de Datos, conocido como Data Act, reconoce desde septiembre de 2025 el derecho del usuario de un producto conectado a acceder a la información que este genera durante su uso y a decidir con quién la comparte. El pasado 12 de septiembre ese marco entró en una nueva fase: los productos introducidos en el mercado a partir de esa fecha deben estar diseñados para que ese acceso sea posible por defecto. Aplicado al automóvil, significa que el coche nuevo nace ya preparado para entregar su información a quien lo utiliza.
Faconauto ha fijado este martes su posicionamiento ante ese cambio durante la celebración del II Observatorio de Innovación, IA y Transformación Tecnológica, que la patronal organiza junto con la patronal madrileña de concesionarios, AMDA.
Una red preparada para la vida digital del automóvil
La distribución oficial no parte de cero. El estudio Transforming automotive markets: an economic and technical analysis, elaborado por el Joint Research Centre (JRC), el servicio científico y de conocimiento de la Comisión Europea, señala que el 93% de los concesionarios y servicios oficiales dispone tanto de acceso de lectura como de escritura a los datos generados por el vehículo. Para Faconauto, esa capacidad no debe entenderse como un privilegio de acceso, sino como una herramienta al servicio de un mejor mantenimiento, mayor seguridad y más confianza para el cliente.
El mismo estudio recoge proyecciones según las cuales, en 2030, más del 93% de los vehículos nuevos vendidos en Europa contará con niveles de conectividad capaces de soportar servicios relacionados con la reparación y el mantenimiento, y en 2035 más del 80% del parque europeo estará conectado. El avance de la automatización refuerza esa tendencia: aunque los vehículos con los niveles más avanzados representarán solo un 7% de las ventase uropeas en 2035, la incorporación creciente de cámaras, radares, sensores y software elevará las necesidades de diagnóstico, actualización y calibración, y con ellas el nivel de especialización técnica exigido a quienes trabajan con el vehículo.
El cliente el dueño de sus datos
Faconauto viene defendiendo desde 2023 que los datos deben estar al servicio del usuario: que sea el cliente quien mantenga el control sobre la información generada por el uso de su vehículo y quien decida, dentro del marco establecido por la normativa, cómo utilizarla y con quién compartirla.
Para la patronal, lo relevante del nuevo marco no es únicamente que reconozca derechos de acceso, sino que esos derechos se traduzcan en servicios concretos: un mantenimiento más preventivo, una diagnosis más precisa, una mejor evaluación, por ejemplo, del estado de la batería, una correcta calibración de los sistemas ADAS, una mayor trazabilidad del historial del vehículo o una atención más rápida y personalizada.
"Los datos que genera un coche tienen que servir para algo muy concreto, que es cuidar mejor de ese coche y de quien lo conduce. Por eso defendemos que sea el cliente quien mantenga el control de esa información y quien decida cómo se utiliza y con quién la comparte", ha señalado la presidenta de Faconauto, Marta Blázquez.
Un acceso efectivo, seguro e interoperable
Un derecho de acceso, advierte Faconauto, solo será verdaderamente útil si la información puede utilizarse en condiciones adecuadas de calidad, formato, disponibilidad y seguridad, preservando siempre la privacidad, la ciberseguridad del vehículo, la protección de los datos personales y los secretos comerciales e industriales. La patronal defiende por ello una aplicación equilibrada y constructiva de la norma, capaz de facilitar la innovación y el desarrollo de nuevos servicios sin generar inseguridad jurídica ni debilitar las garantías que requiere un producto tan crítico para la seguridad como el automóvil.