| 24 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Araceli de Moya, en el pleno de investidura en Oropesa
Araceli de Moya, en el pleno de investidura en Oropesa

Verano caliente de cambios de alcaldías en la Comunidad Valenciana

Ciudadanos, con tres nuevas varas de mando, está siendo el más beneficiado, mientras se resiste a ceder la de Rocafort y una moción de censura suya dejó al PP sin la de Godelleta

| H. G. Municipios

Mientras los cambios de gobierno a escala nacional, la posibilidad de que el president Ximo Puig emprenda una remodelación en el ámbito autonómico se alimenta y la pandemia sigue llamando a la puerta de nuevas restricciones, las alternancias en las alcaldías se suceden con más o menos normalidad.

En menos de un mes tres poblaciones de cierta relevancia, cada una en una provincia de la Comunitat Valenciana, han variado de primer edil. Comenzó Godelleta el 16 de junio, con una inesperada moción de censura suscrita por el edil de Ciudadanos, Juan Carlos Fayos, ahora expulsado, que dio la alcaldía al socialista Rafael Fora en sustitución de la candidata más votada en los últimos comicios, Silvia López, en cuyo gobierno estuvo anteriormente el citado Fayos.

 

El 25, ya en verano, Araceli de Moya, de Cs, levantaba la vara de mando de la población castellonense de Oropesa, precisamente gracias a los votos de los cinco ediles socialistas, en una alternancia pactada al inicio de legislatura con María Jiménez Román, del PSPV-PSOE.

Este fin de semana ha ocurrido una situación casi idéntica en Sant Joan, localidad alicantina donde el socialista Jaime Albero ha renunciado a su mando presidencial para ser reemplazado por Santiago Román, de Ciudadanos, también para cumplir el acuerdo de rotación suscrito. Por tanto, segunda alcaldía que logra este verano el partido de Inés Arrimadas.

 

La tercera, salvo imprevistos, será la de Massalfassar. En esta población Cs, PP y DV forzaron una moción de censura contra el alcalde de Compromís que se sustanció en julio del pasado año y que se plasmaba en un año de alcaldía para Alvaro Montañés, del PP, y dos para Higinio Yuste, de Ciudadanos, a los que este último tendría que acceder tras las fiestas locales, previstas a mitad de agosto. El pleno posiblemente se celebre en septiembre, en fecha todavía por cerrar.

Como tampoco acaban de cuadrar el día  de la sustitución de Guillermo José Gimeno en Rocafort por Agustín Aliaga. El primero, de Cs, ya ha superado los dos años de mandato, el tiempo previsto en el pacto suscrito en 2019 entre los dos ediles del partido naranja, los cuatro del PP y el de Vox.

El tramo final en el sillón presidencial corresponde al cabeza de lista del partido que preside Pablo Casado. Algunas diferencias en el equipo de gobierno han retrasado una fecha que falta por concretar si se celebrará este mes o, probablemente y como está planificado en Massalfassar, en septiembre.

A todas variaciones podríamos añadir la de Vilamarxant. Todavía en primavera, la formación naranja logró una nueva alcaldía, la de Vilamarxant, también cumpliendo un pacto de alternancia. El pleno de investidura de Xavier Jorge sustituyendo a Héctor Troyano, del PP, tuvo lugar el 12 de junio. Cs podría sumar, con esta última y la de Massalfassar, cuatro nuevas alcaldías en un trimestre.

De este intercambio de varas de mando, excepto por el caso de Rocafort cuando la ceda, Ciudadanos está resultando el partido más beneficiado, a pesar de que en la pequeña localidad de Beniflà, en la comarca de la Safor, se ha visto obligado a renunciar a la alternancia que le correspondía al pasarse un concejal del PP al Grupo Mixto y correr un riesgo bastante elevado de perder el gobierno si convoca un pleno para votar a nuevo alcalde. El PSOE, el más respaldado en 2019 y que suma tres concejales, tendría, si se convocara esa sesión plenaria, una buena ocasión para obtener la alcaldía.