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Sánchez vuelve a aplazar su cuestión de confianza: hay más miedo a Puigdemont que vergüenza

La Mesa del Congreso, controlada por el PSOE, evita –de nuevo- pronunciarse sobre la proposición no de ley que plantea Junts. La misma por la que el partido de Carles Puigdemont pide que Pedro Sánchez se someta al escrutinio de la Cámara Baja. Una votación que dejaría en evidencia su falta de apoyos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Abel Martín
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Temor a las consecuencias. Estas cuatro palabras bastan para resumir el sentimiento que se ha apoderado del Gobierno de coalición en las últimas horas. Lo que hay sobre la Mesa del Congreso podría parecer una simple PNL (Proposición no de ley) más, pero lo cierto es que no lo es. Se ha convertido en otro órdago de Carles Puigdemont y también en una propuesta envenenada con un desenlace desagradable para el PSOE y para Sumar. En Moncloa son muy conscientes de ello, aunque esta situación también ha puesto en alerta a ERC, PNV, EH Bildu, Podemos, BNG y hasta al diputado del Grupo Mixto, José Luis Ábalos. Una posible derrota sería como esa primera pieza de dominó que cae sobre la siguiente y, así, sucesivamente.

Con este panorama en el que las amenazas de Junts retumban por los pasillos, los parlamentarios que este jueves se han dejado ver por el Congreso han tratado de demostrar -sin conseguirlo- una aparente tranquilidad, al mismo tiempo que han insistido en que no es necesario tomar una decisión inminente sobre la propuesta teledirigida desde Waterloo. 

Fuentes de Moncloa intentan calmar las aguas. "Nos hemos dado tiempo", aseguran. Es el mismo argumentario que exponen desde el entorno de la presidencia de la Cámara Baja. Consideran que "no hay prisa", defienden que "no hay una fecha límite" para poder pronunciarse y así argumentan que "no es un aplazamiento como tal". Sin embargo, esas mismas fuentes reconocen que los letrados son conscientes de que la decisión sobre aceptar o no la propuesta de la cuestión de confianza "podría sentar un precedente". Cabe recordar que ya se dieron más tiempo el pasado 17 de diciembre, cuando evitaron pronunciarse por primera vez y se emplazaron a hacerlo a la vuelta de las vacaciones navideñas.

Utilizando la excusa de que la situación es "inédita", PSOE y Sumar dan una patada hacia adelante para evitar males mayores y continuar negociando con Puigdemont mientras ganan un tiempo más que valioso y necesario. Así lo ha reconocido Gerardo Pisarello, secretario de la Mesa del Congreso y diputado de Sumar en la cuota de los Comunes. "Estamos estudiándolo en aras de seguir hablando", antes de confesar el verdadero motivo que mantiene en tensión a gran parte de la bancada del hemiciclo y que no es otro que "conservar la mayoría de investidura". 

El mensaje es directo y contundente: hacer lo posible por "evitar el Gobierno de PP y Vox". Precisamente, el líder de la oposición también lo tiene claro. Alberto Núñez Feijóo no ha tardado en pronunciarse, explicando que resulta "muy revelador" que Sánchez no quiera someterse a la cuestión de confianza. Dice el presidente del PP que esta legislatura es "ingobernable".

No lo reconocerán los socios de Sánchez, pero es palpable el temor a que se precipiten los acontecimientos y tengan que volver a enfrentarse a las urnas conociendo los datos que recogen las encuestas. La incertidumbre es compartida. Ya el martes, la ministra portavoz se preguntaba "por qué" debería Pedro Sánchez enfrentarse a una cuestión de confianza, si "el gobierno cumple sus compromisos". Pregunta esta que, en vez de lanzársela a los periodistas que cubren la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, habría que planteársela directamente a Carles Puigdemont. El expresidente huido quiere más y parecer estar dispuesto a no dar su brazo a torcer.

Pendientes de Bruselas

Fuentes del entorno socialista dicen que Junts está de acuerdo con que la Mesa del Congreso siga estudiando su propuesta. Sin embargo, hay expectación por conocer la reacción de Carles Puigdemont, quien ha convocado este viernes a primera hora a la cúpula de su partido en Bruselas para analizar la situación y decidir los siguientes pasos a dar, de cara al futuro. Mientras tanto, en Moncloa contienen la respiración. Hay más miedo a perder el poder que vergüenza por volver a quedar retratados ante la evidencia de que un prófugo de la Justicia continúa teniendo la llave de la legislatura.

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