ESdiario

'ALIA'

El PP no se fía ni de la IA de Sánchez: coste millonario y rendimiento cuestionable

Los populares han presentado una Proposición No de Ley (PNL) para exigir transparencia sobre ALIA, la inteligencia artificial desarrollada por el Gobierno con fondos públicos. Denuncian su alto coste, bajo rendimiento y falta de supervisión, alertando sobre posibles sesgos ideológicos y su uso como herramienta de control.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras intervenir en el acto 'HispanIA 2040'.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras intervenir en el acto 'HispanIA 2040'.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

ESdiario .
Publicado por
Raúl Puente

Creado:

Actualizado:

El pasado 20 de enero, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó en la jornada 'HispanIA' el modelo fundacional de inteligencia artificial llamda ALIA. Se trata de una inteligencia artificial (IA) desarrollada con fondos públicos y anunciada como un asistente virtual para facilitar el acceso a información gubernamental. Se trata, según Sánchez, de "un modelo de IA pública y abierta", entrenado en español y lenguas cooficiales como el catalán, gallego, valenciano y vasco.

Se utiliza por ejemplo en la Agencia Tributaria, en donde se ha integrado un "chatbot interno" para ayudar a los funcionarios a responder dudas y gestionar trámites fiscales de forma más eficiente. También para ayudar a la atención ciudadana,  automatizando respuestas en organismos públicos, facilitando información sobre trámites, citas previas o normativas. También como un asistente virtual en salud, respondiendo dudas médicas básicas o ayudar a gestionar citas en el sistema de salud.

Sin embargo, el proyecto plantea más dudas que certezas y desde el Partido Popular han decidido llevar el asunto al Congreso con una Proposición No de Ley (PNL) para exigir transparencia sobre su desarrollo, su financiación y su posible sesgo ideológico.

Un coste millonario y un rendimiento cuestionable

ALIA forma parte de la Estrategia de Inteligencia Artificial 2024, con un presupuesto inicial de 10 millones de euros, una cifra que, según expertos del sector, podría ser aún mayor. El problema es que los resultados de esta IA no justifican la inversión.

  • Rendimiento por debajo de lo esperado: Se basa en la arquitectura de Llama (la IA de Meta), pero sin alcanzar su calidad ni precisión.
  • Errores graves: Presenta fallos en gramática, dificultades en razonamiento básico y problemas al programar en Python.
  • Falta de garantías: No hay evidencia de que se hayan aplicado controles rigurosos para evitar sesgos y garantizar resultados fiables.

¿IA o herramienta de control? La sombra de la opacidad

A pesar de su impacto en la Administración Pública, el Gobierno no ha publicado ningún expediente administrativo sobre ALIA. ¿Cómo se ha desarrollado? ¿Cómo se ha financiado? ¿Qué datos se han utilizado para entrenarla? Nada de esto se ha aclarado.

Este secretismo genera inquietud, sobre todo ante el riesgo de que ALIA se convierta en una herramienta de control ideológico en lugar de un servicio neutral para los ciudadanos. No sería la primera vez que un proyecto digital impulsado desde el Ejecutivo termina usándose con fines políticos.

El PP exige transparencia y supervisión

Dado el riesgo que supone una IA pública sin mecanismos de control, el Grupo Parlamentario Popular ha registrado una Proposición No de Ley en el Congreso instando al Gobierno a:

  1. Publicar los expedientes administrativos sobre la creación, financiación y despliegue de ALIA.
  2. Realizar auditorías periódicas para detectar posibles sesgos ideológicos en la IA.
  3. Aclarar la propiedad intelectual de los datos usados para su entrenamiento y su régimen de responsabilidad legal.
  4. Exigir informes periódicos de la Agencia Española de Supervisión de la IA (AESIA) sobre la transparencia de los datos utilizados en ALIA.
  5. Informar regularmente a la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital sobre su evolución y uso.

En un contexto donde la desinformación es una amenaza real, es crucial garantizar que ALIA no se convierta en una máquina de propaganda encubierta. La ciudadanía tiene derecho a saber cómo funciona, qué respuestas genera y si está diseñada para favorecer ciertos discursos políticos.

Sin controles adecuados, la IA del Gobierno podría convertirse en un instrumento de manipulación en lugar de un servicio transparente. Por eso, la exigencia de rendición de cuentas no es solo una cuestión técnica, sino democrática.

tracking