viaje del presidente
El boato comunista a Pedro Sánchez en Vietnam con homenaje a un dictador asesino incluido
El presidente del Gobierno, de gira en el país asiático, visita la tumba del tirano Ho Chi Minh y le califica de “presidente” ocultando los 1,7 millones de muertos que generó su régimen

Los cuadros de Pedro Sánchez y Begoña Gómez en su visita a Vietnam
Los dictadores no gustan a Pedro Sánchez, siempre y cuando sean en España, porque fuera de nuestras fronteras, si hay que ir a poner flores a la tumba de un señor cuyo régimen causó 1,7 millones de muertos, se pone y punto. Sobre todo si el dictador en cuestión es comunista, ‘de los nuestros’, que pasa a ser “presidente” como si fuera alguien demócrata. Es la catadura moral del presidente del Gobierno, de viaje oficial en Vietnam, y encantado con todo el boato comunista que el país anfitrión le ha dedicado.
El presidente del Gobierno presumía con un mensaje de que “este año Vietnam celebra el 50 aniversario de su reunificación y del fin de la guerra. Durante mi visita a Hanói he expresado la cercanía del pueblo español con una ofrenda floral en el monumento a sus héroes y una visita al mausoleo del presidente Ho Chi Minh”, y lo acompañaba de su vídeo con una corona de flores en el 'Valle de los Caídos comunista' de Vietnam. Pedro Sánchez convertía así al dictador Ho Chi Minh en “presidente” y visita mausoleos alegremente com quien va a la iglesia del padre Ángel. Todo sea para que luego los vietnamitas le organicen una cena de gala con su cuadro y el de Begoña Gómez presidiendo al más puro estilo rey.
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Sin embargo, a Pedro Sánchez le mandaban unos cuantos recordatorios sobre su corta memoria con los dictadores. “El régimen comunista de Ho Chi Minh en Vietnam causó cerca de 1.760.000 muertes por acción del Gobierno, entre los muertos en reformas agrarias, los ocurridos durante la guerra con el sur y los más de un millón en campos de reeducación”, le señalaban al presidente del Gobierno sobre el personaje y el régimen comunista vietnamita al que pone flores y presume de ello luego.
Y por supuesto, la doble moral de Pedro Sánchez, con los dictadores en casa y con los de fuera. "Es curioso que sea Franco al único al que Sánchez llama dictador. A Ho Chi Minh, a Xi Jinping o a Maduro les llama presidentes. Tal vez porque son el modelo de sátrapas al que él aspira", criticaban. Desde el PP indicaban que "Feijóo está en Bruselas defendiendo los intereses de España y mientras Sánchez homenajeando a un dictador comunista en su particular Valle de los Caídos".
Algunas voces apuntaban a que esto demuestra que la obsesión con Franco y la memoria histórica es en realidad pura estrategia política, no algo de convicción democrática, “os queda claro que a Pedro Sánchez le dan igual los dictadores, los genocidas, los criminales y sus millones de asesinados y que lo de la memoria histórica es para embarrar a la sociedad española o necesitáis más pruebas”, sobre la vista a Vietnam, y otros ironizaban con el presidente del Gobierno “saca al dictador de su país de su tumba y visita y hace una ofrenda en la de otro. Esperando que se normalicen las relaciones con Rusia y visite el mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú”. Con el sanchismo, todo es posible.
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