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La grosera hipocresía de Sánchez: cuando presumía de no tener mensajes “con corruptos”

“El problema es que no tienen nada contra mí porque yo soy un político limpio”, resaltaba el presidente del Gobierno públicamente mientras se mandaba WhatsApp de amigo con Ábalos, y pedía dimisiones a Rajoy por el SMS con Bárcenas

Ábalos y Pedro Sánchez ríen a carcajadas

Ábalos y Pedro Sánchez ríen a carcajadas

Enrique Martínez Olmos

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Todo en Pedro Sánchez se puede desmentir o queda en evidencia con alguna declaración suya del pasado, y en el caso de los mensajes con José Luis Ábalos, manteniendo el contacto con su ex número dos pese a las corruptelas que le acechan, no iba a ser menos. El presidente presumía ufano de que él no tiene “mensajes con corruptos”… Mientras él mismo se mandaba mensajitos con su defenestrado ministro de Transportes.

Pedro Sánchez, en una entrevista con Ana Rosa Quintana, destacaba que “el problema es que venimos de una administración donde hubo un presidente del Gobierno que salió en los medios con SMS de apoyo a un corrupto como Luis Bárcenas”, en referencia a Mariano Rajoy y su famoso mensaje de “Luis sé fuerte” al ex tesorero del PP. El actual presidente del Gobierno pronunciaba estas frases mientras hablaba por WhatsApp cn Ábalos cuando ya lo había echado del Gobierno sin saberse nunca la verdadera causa, hipocresía absoluta. Un dejavú de lo que luego haría él.

Es más, el propio Pedro Sánchez en un debate electoral que tuvo con Mariano Rajoy sacó el tema del SMS a Luis Bárcenas y le recriminó que en el momento de conocerse el mensaje "debería haber dimitido y ni si quiera haber sido candidato a la presidencia del Gobierno". Vaya, ¿se aplicará el socialista ahora esta sentencia?

Pedro Sánchez continuaba sus acusaciones a Rajoy por el mensaje a Bárcenas presumiendo de que “hoy no tienen nada contra mí porque soy un político limpio”. Tan limpio que mantuvo el contacto con su ex número 2 pese a tirarlo del Gobierno y de la dirección del PSOE por sus actitudes -que luego estallarían en el caso Koldo- y luego agradecía su apoyo como “amigo”, por no hablar del matonismo que el presidente mostraba con sus barones autonómicos en sus conversaciones con Ábalos. En definitiva, como todo en el sanchismo, la inmoralidad de dar lecciones mientras con la otra mano se hace lo contrario.

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