"FUIMOS UN PROBLEMA PERMANENTE"
Podemos intenta sacar rédito de los mensajes Sánchez-Ábalos contra Iglesias, el "maltratador" de la coalición fallida
A la espera de la respuesta de Pablo Iglesias, ha sido Ione Belarra la que lo ha hecho en nombre de la formación morada, dejando a un lado la parte de los insultos al fundador de Podemos y centrandose en que estos mensajes son el reflejo de que fueron un "problema permanente" para el PSOE cuando fueron "aliados".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez junto al por entonces vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias.
Pablo Iglesias todavía no ha dicho nada al respecto de las conversaciones entre Pedro Sánchez y José Luis Ábalos hechas públicas por El Mundo en las que el presidente del Gobierno llama a su exsocio de Podemos (Iglesias fue vicepresidente de Sánchez) "maltratador". Concretamente habría sucedido después de que éste valorara en público la relación de cariño que había desarrollado Sánchez con el entonces ministro de Transportes e interlocutor en 'whatsapp'.
A la espera de su reacción, Podemos con Ione Belarra a la cabeza intenta sacar rédito para ahora presentarse como víctimas de esta “guerra sucia” que se vivió durante la coalición Podemos-PSOE. La secretaria general del partido ha aprovechado la ocasión para cargar contra los socialistas y recordar las constantes tensiones que marcaron la desastrosa legislatura de coalición. Eso sí, no ha perdido la oportunidad de reescribir la historia para sacar pecho de unas políticas que fueron un auténtico quebradero de cabeza para el Ejecutivo... y para los ciudadanos.
Según Belarra, los mensajes entre Sánchez y Ábalos muestran hasta qué punto Podemos fue un “problema permanente” dentro del Gobierno. La líder morada evita hablar de las cuestiones personales reveladas, pero se enorgullece de medidas como la prohibición de desahucios, que según ella “molestaban” al presidente pero eran “necesarias” para la ciudadanía. Lo que omite, claro, es el caos legislativo y las imposiciones ideológicas que desangraron la gestión del Ejecutivo.

“Por eso nos echaron del Gobierno”, ha sentenciado Belarra, tratando de convertir en medalla lo que fue un divorcio inevitable por su incapacidad de gobernar en coalición sin imponer dogmas. Ahora, con la relación entre Sánchez y Ábalos en el foco, Podemos quiere presentarse como la víctima, lamentando una “guerra sucia mediática” que, dicen, llevan “mucho tiempo sufriendo”. Curioso victimismo para quienes no dudaron en señalar a compañeros de bancada cuando les convenía.
Por su parte, María Teresa Pérez, secretaria del área de Internacional de Podemos, ha reforzado este mensaje acusando a Sánchez de no haber estado “nunca cómodo” con los morados. Recordó que en 2019 tuvieron que repetirse elecciones por la negativa de Podemos a facilitar un Gobierno. “No les quedó otra que pasar por debajo del futbolín”, ha dicho en un tono que destila el resentimiento.
Pérez también ha aprovechado para insinuar que Sánchez nunca tuvo intención de aplicar políticas realmente progresistas. Pero lo que verdaderamente revelan estos mensajes es algo más claro: que el presidente siempre vio a Podemos como un socio incómodo, ideologizado y poco fiable. Una visión que compartían millones de españoles, a juzgar por los resultados.
La filtración de los mensajes, lejos de ser una sorpresa, confirma lo que ya sabíamos: la coalición fue un experimento fallido, roto por los egos, la desconfianza y una visión de país incompatible. Y ahora, cuando el castillo de naipes se desmorona, Podemos intenta arañar protagonismo mientras carga contra quienes fueron sus socios de Gobierno.