Ayuso clama contra el acoso fiscal a su pareja: "Es un particular, sea novio de quien sea"
La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, denuncia la "sorprendente" obsesión de los poderes del Estado por la inspección fiscal a su pareja, Alberto González Amador, y critica que TVE, pagada por todos, alimente un caso que no tiene relación con su gestión.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, interviene durante un pleno de la Asamblea de Madrid, a 22 de mayo de 2025, en Madrid (España).
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha salido al paso de las preguntas sobre la investigación fiscal a su pareja, Alberto González Amador, con una firme defensa de su privacidad y una crítica contundente a lo que considera un interés desmedido de las instituciones. Desde Pozuelo de Alarcón, tras visitar las obras del nuevo Centro de Salud Cerro de Los Gamos, Ayuso ha subrayado que González Amador compareció este viernes ante el Tribunal Supremo como testigo en una querella por presuntas filtraciones del fiscal general, un asunto que, según ella, "nada tiene que ver" con su labor al frente de la región.
"Me sorprende que los máximos representantes de todos los poderes del Estado estén tan interesados en la inspección fiscal de un particular, sea novio de quien sea", ha declarado, visiblemente indignada.
La líder madrileña no ha dudado en cargar contra TVE, la televisión pública financiada por los contribuyentes, por priorizar una pregunta que considera fuera de lugar en un momento en que su gestión no está en cuestión. La comparecencia de González Amador, que podría ser una de las últimas diligencias en su caso, ha reavivado el debate sobre el trato que reciben las figuras cercanas al poder.
Ayuso, con su habitual tono combativo, ha denunciado lo que percibe como una persecución injusta hacia un ciudadano privado, cuestionando la desproporción de un sistema que, a su juicio, pone en la diana a su pareja por motivos que van más allá de la justicia. Sus palabras reflejan la frustración de quien se siente bajo un escrutinio constante, no solo por su cargo, sino por su vida personal.