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Los dos que pueden 'cargarse' a Pedro Sánchez antes de que lo haga Feijóo

Son Aldama, con su amenazante “misil hipersónico”, y Javier Hidalgo si desvela sus conversaciones con Begoña Gómez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchezeuropa press

Ricardo Martín
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Aldama y Javier Hidalgo tienen en sus capacidades cargarse a Sánchez antes de que Feijóo le derrote en unas elecciones generales dentro de uno o dos años. Aldama, según alardeó él mismo hace unos días ante decenas de periodistas; y Javier Hidalgo, si revela el contenido de los audios en los que, supuestamente, pidió ayuda a Begoña Gómez para que se acelerara un rescate que salvó de la desaparición a Air Europa.

El presunto delincuente, cabeza visible de la “mafia de los hidrocarbunos”, Víctor de Aldama, acumula material suficiente para dinamitar al presidente Sánchez (según confirman sus abogados); y en cuanto a Javier Hidalgo, el nexo del Globalia (Air Europa) con Begoña Gómez, seguro que tiene audios de sus conversaciones con la esposa del presidente del Gobierno que aportarían las pruebas del delito de tráfico de influencias.

Empecemos por Víctor de Aldama. Todo indica que tiene la capacidad de apretar el botón nuclear para volatilizar a Sánchez. ¿Por qué no lo activa?. Él mismo ha reconocido la emergencia nacional de echar a Pedro Sánchez de La Moncloa, y son de sobra conocidas sus simpatías por el lider de la oposición, Feijóo, al que corteja.

Pero habría otra forma de acelerar la “eliminación” del inquilino de La Moncloa: una decisión del fiscal anticorrupción, Luis Pastor Mota, exigiendo a Aldama que airee de una vez las pruebas contra Sánchez que dice poseer.

Recordemos que fue el fiscal Luis Pastor Mota, quien pidió al juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, que dejara en libertad a Víctor de Aldama porque éste habia aportado pruebas, implicando a altos cargos del Gobierno en el “caso Koldo”.

El fiscal Pastor Mota creyó a pies juntillas la relevancia de las supuestas “pruebas” que aportó Aldama: el pago de 650.000 euros a Ábalos; de 300.000 euros a Koldo y de 15.000 euros a Santos Cerdán.

A fecha de hoy, la UCO, encargada de la investigación de la “trama”, no ha podido probar documentalmente la entrega de esas cantidades: ni fechas ni documentos gráficos, ni declaraciones de testigos.

Cuando se dio a conocer el pacto de Aldama con la Fiscalia Anticorrupción se publicó el perfil político del fiscal Luis Pastor Mota, que –antes de llegar a la Fiscalía- había desempeñado cargos de confianza en el ministerio de Justicia y en el ministerio de Exteriores (Agencia Española de Cooperación Internacional) siendo José María Aznar presidente del Gobierno de España.

¿A qué espera Aldama?

Sorprendió en medios jurídicos, no sólo entre los afines al PSOE y al Gobierno, el pacto con Aldama, que supuso su puesta en libertad inmediata. Y ahora, tras conocerse que el “jefe” de la trama de los hidrocarburos tiene material suficiente para hacer saltar del sillón a Sánchez, resulta llamativo que la Fiscalía Anticorrupción no fuerce a Aldama, con prontitud, a facilitar a la Fiscalía toda la documentación de la que alardea.

Seguramente, esos documentos que guarda celosamente Aldama darían luz definitiva a la implicación de Koldo, Ábalos y Cerdán en el “caso Koldo”, y la del propio presidente del Gobierno. ¿Vamos a contar los periodistas en las próximas semanas el requerimiento del fiscal Pastor Mota a Aldama para que le entregue la documentación comprometedora que custodia?. ¿Vamos a conocer su contenido al completo? ¿A qué espera Aldama para dinamitar a Sánchez?

Hasta que Aldama agredió verbalmente a Leire Díaz al término de su comparecencia ante los Medios, se podía asegurar que el comisionista guardaba una documentación comprometedora con la que “chantajear” al Gobierno y a Ferraz. Pero es obvio que cualquier movimiento del Gobierno (con la Fiscalía, la UCO, el Supremo, la Audiencia Nacional...) para ayudar a Aldama, está absolutamente descartado a día de hoy.

Por tanto, ¿a qué espera Aldama para entregar esa documentación letal para Sánchez a Anticorrupción? ¿A qué espera el amigo de Delcy Rodriguez para dinamitar la Legislatura?

El otro nombre clave: Hidalgo

Además de Víctor de Aldama, hay otro nombre clave para una posible imputación de Pedro Sánchez, hay otro “cabo suelto” que podría llevar al abismo al presidente del Gobierno, de la mano de su esposa. Me refiero al delito de tráfico de influencias que se podría atribuir a Begoña Gómez en el supuesto de que Javier Hidalgo –el ex-ceo de Globalia- hubiera recibido información telefónica de la esposa del presidente, informándole de particularidades relevantes sobre el rescate de Air Europa.

Fuentes jurídicas consultadas reiteran que los delitos de “tráfico de influencias” son difíciles de probar, más en el caso de Air Europa, cuyo rescate no es atribuible en exclusiva al presidente del Gobierno; y, de hecho, varios jueces han señalado hasta hoy que el rescate de la tercera aerolínea española no tiene relevancia judicial.

Con todo, y a instancias de la eurodiputada del PP, Dolors Montserrat, el Parlamento Europeo sí que podría forzar una indagación sobre las circunstancias que llevaron al Gobierno de España a salvar de la quiebra- o la desaparición- a la compañía fundada por “Pepe” Hidalgo en los años ochenta.

La cuestión que podría atemorizar al Presidente del Gobierno (si realmente existen conversaciones comprometedoras por parte de Begoña Gómez) es que Javier Hidalgo decidiera hacer públicas sus conversaciones con la Moncloa.

Pedro Sánchez -según he relatado en esdiario.com en diversas ocasiones- no teme una victoria contundente del Partido Popular en las próximas generales; incluso está convencido de que el PSOE puede ganarlas. Lo que tiene de los nervios al líder socialista, al Gobierno y a Ferraz, son las acciones judiciales en marcha, que podrían acabar con la imputación de Sánchez y su hipotética inhabilitación.

Ciertamente, Sánchez dispone a día de hoy de una mayoría parlamentaria sólida, pero al PNV –un partido “de orden”- le resultaría imposible apoyar políticamente a un presidente del Gobierno imputado por tráfico de influencias, o por las “pruebas” de corrupción que le apuntan directamente, según Víctor de Aldama.

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