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Los 40 días y 40 noches de Pedro Sánchez sin dar ninguna explicación mientras la corrupción carcome el Gobierno y el PSOE

El presidente del Gobierno realiza su cuaresma habitual no concediendo ni ruedas ni declaraciones a la prensa, ni siquiera en cumbres internacionales, y reduciendo su presencia pública

Pedro Sánchez hablando de oceanos en la ONU

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40 días y 40 noches es una comedia norteamericana donde un chico se plantea no tener sexo durante ese periodo, el mismo que dura la Cuaresma. Y 40 días y 40 noches es la película particular de Pedro Sánchez que lleva exactamente ese tiempo sin conceder ninguna rueda de prensa ni declaración a los medios de comunicación, un tiempo que coincide justamente con su Cuaresma particular ante la Pasión de escándalos que acorralan a su Gobierno y al PSOE, desde los fontaneros a los procesamientos de su hermano y del fiscal general.

Pedro Sánchez, en un gesto sin precedentes, no ha convocado ni siquiera ruedas de prensa cuando ha asistido a una cumbre internacional, rompiendo una tradición, como es el caso de Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos. Ahí el presidente del Gobierno ha hecho una disertación sobre los océanos mientras en España el PSOE y su Gobierno sigue ardiendo y se conocía unas horas antes el procesamiento del fiscal general del Estado. Pero el presidente nos hablaba de fauna marina en lugar de dar la mínima explicación, aunque sea para decir si a su juicio debe dimitir. Él está centrado salvando a las ballenas. Como en una película de Berlanga que como vimos en el show de la fontanera Leire Díez, es lo más parecido al sanchismo últimamente.

El presidente del Gobierno ha evitado en esos 40 días y 40 noches los actos públicos, acudiendo sólo a los estrictamente organizados donde da una declaración y se va. Sin preguntas. Sin respuestas. Así fue por ejemplo durante su visita a Valencia -en un palacio, no en la calle- para reunirse con tres asociaciones de víctimas de la dana. Pedro Sánchez se marchó sin explicaciones. Y sabemos del encuentro porque difundieron fotos, ya está. Moncloa puso de excusa que cedía el protagonismo a las asociaciones. Pero la realidad es que el presidente recurre al escapismo cuando más ganas hay de preguntarle por todas las corruptelas que le acechan.

En sus declaraciones enlatadas en sus actos, Pedro Sánchez ha hablado de océanos, de Israel y hasta de Eurovisión a ver si distraía algo la atención, pero no de lo que todo el mundo espera que hable. Y esto no pasa desapercibido, porque aunque el sanchismo no lo crea, la gente no es tonta: “¡Está hablando de océanos! ¡De océanos! ¡De apagones eléctricos, trenes que dejan tirados a los viajeros o fontaneras que pactan con fiscales y delincuentes contra la guardia civil no habla!”, respondían indignados al presidente. Pero en efecto, de fontaneras, hermanos y fiscales generales procesados no dice ni mu, aunque para ello hay que estar 40 días y 40 noches con la anomalía de ninguna declaración o comparecencia con preguntas. Y para 50 que va sin importarle.

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