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CASO PSOE

Sánchez se la juega en el Congreso: sin apoyo de sus socios, no haría falta ni cuestión de confianza

“Si Sánchez no plantea una cuestión de confianza, tomaremos una decisión definitiva”. Es el ultimátum de Coalición Canaria. Maniobra que tampoco descartan en Compromís. Por si fuera poco, la vicepresidenta Díaz dará la réplica al presidente. En la facción socialista de Moncloa ya se temen lo peor.

Pedro Sánchez, María Jesús Montero y Yolanda Díaz en el Congreso.

Pedro Sánchez, María Jesús Montero y Yolanda Díaz en el Congreso.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

Abel Martín
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"Cada uno que haga lo que quiera. Cada grupo parlamentario decide". En el seno de la presidencia del Gobierno ya van preparando el terreno para echar el muerto y buscar culpables, en caso de que a algunos de los socios de la mal llamada y autoproclamada "mayoría de legislatura progresista" se les ocurra hacer caer al Ejecutivo. 

Sánchez vuelve a enfrentarse este miércoles a otra bola de partido en contra. Sin embargo, el argumentario del ala oeste de la Moncloa suena hasta ridículo a estas alturas de la contienda. "No tenemos la sensación de ir perdiendo. Vamos empatando", afirman con poca convicción y más fe que certezas. Es más, fuentes próximas al jefe del Ejecutivo no quieren ver la realidad. Ante la posibilidad de que Sánchez salga de su próxima e inminente visita a la Cámara Baja con un hemiciclo que le da la espalda, su entorno replica el relato. "No contemplamos esa situación", sentencian.

Hay una gran expectación por conocer los detalles de esas medidas contra la corrupción. Se englobarán en tres grandes ejes: empresas, instituciones y partidos. Serán la consecuencia del aluvión de escándalos que han salpicado al entorno político y personal de Pedro Sánchez, desde el llamado ya caso PSOE -Ábalos, Cerdán, Koldo...-, hasta los escándalos de su esposa -Begoña Gómez-, de su hermano -David Sánchez-, o de su fiscal general del Estado -Álvaro García Ortiz-. Sin embargo, el interés de la jornada no estará tanto en el contenido de las propuestas, como en el clima político que envolverá la intervención.

"Cuestión de confianza o decisión definitiva"

El presidente del Gobierno llega al hemiciclo con su frágil mayoría parlamentaria amenazada. Más que nunca, si cabe. Coalición Canaria, uno de los apoyos clave en votaciones pasadas, ha lanzado un ultimátum. Su portavoz, Cristina Valido, ha insistido en que la formación no se siente vinculada con un Gobierno que no se somete al control parlamentario. “Si Sánchez no plantea una cuestión de confianza, tomaremos una decisión definitiva”, ha advertido con rotundidad. La amenaza no es retórica: la formación canaria ha votado en otros momentos con el PP y ha demostrado su independencia estratégica.

A esta presión se suma Compromís, a través de su diputada Águeda Micó, que ya actúa desde el Grupo Mixto tras la ruptura de Sumar. Micó ha deslizado públicamente la posibilidad de exigir al presidente eso que tantos dolores de cabeza le generó, cuando ya en diciembre Junts lo llevó a la Mesa del Congreso. Micó no descarta que le exija, precisamente, una cuestión de confianza, con el fin de que se comprometa a aplicar unas medidas "que necesite la ciudadanía y que ese confianza se restituya".

El ejecutivo se reúne con el Ejecutivo: Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en una reunión en Moncloa para abordar la crisis abierta por Santos Cerdán.

El ejecutivo se reúne con el Ejecutivo: Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en una reunión en Moncloa para abordar la crisis abierta por Santos Cerdán.CARLOS LUJÁN / EUROPA PRESS

El Gobierno replica al Gobierno

El escenario se vuelve aún más enrevesado con la decisión de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno, de ser ella quien replique a Pedro Sánchez. Más allá de la imagen, la líder de Sumar -que no tiene ningún cargo en la formación- busca el foco, sabedora de la irrelevancia política a la que se dirige su partido y, sobre todo, su figura. Desde la facción socialista de Moncloa se percibe este movimiento de la cuota Sumar como una escenificación innecesaria y dañina, que transmite una imagen de división interna que erosiona la credibilidad de la coalición gubernamental.

Si finalmente se planteara una cuestión de confianza, maniobra que por ahora Presidencia del Gobierno descarta tajantemente, Sánchez se vería obligado a demostrar que tiene el respaldo explícito del Congreso de los Diputados. El artículo 112 de la Constitución Española recoge que el jefe del Ejecutivo puede plantear esta cuestión ante la Cámara Baja. 

Eso sí, si no obtiene el apoyo suficiente, se da por perdida la confianza. El resultado se comunica al jefe del Estado -el Rey Felipe VI- y el candidato abandona la presidencia del Gobierno. Aunque, antes de que el Ejecutivo caiga, existe la posibilidad de que otro nombre propio obtenga los respaldos necesarios de los parlamentarios. Entonces el Gobierno continuaría. Aunque, eso sí, Pedro Sánchez sería ya historia. Y con lo que eso conlleva para los intereses judiciales de su entorno más próximo.

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