MAITE ARALUCE/PRESIDENTA DE LA AVT
ETA marca el paso en las cárceles vascas: “Nos toman por idiotas a las víctimas”
La Asociación de Víctimas del Terrorismo denuncia en una entrevista concedida a ESdiarioTV la cesión del PSOE a Bildu y el desprecio a las víctimas del terrorismo
Maite Araluce, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), ha analizado la polémica situación en las cárceles vascas tras la cesión de competencias penitenciarias al Gobierno regional por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Desde que se transfirieron estas competencias, el País Vasco ha superado el centenar de terceros grados concedidos a etarras, con traslados que han dejado solo ocho presos fuera de las cárceles vascas. Araluce ha denunciado una hoja de ruta que sigue al pie de la letra las exigencias de ETA y Bildu, dejando a las víctimas en un segundo plano y sumidas en un profundo sentimiento de abandono.
Araluce ha explicado cómo se está cumpliendo punto por punto el plan de la antigua banda terrorista: “Vemos como actualmente se va siguiendo la hoja de ruta de ETA, que luego ya la ha tomado Bildu, no? Entonces vemos como punto por punto se da completamente todo lo que había siempre”. Entre los avances señalados, destaca que todos los carteles de presos están en el País Vasco, excepto los de Navarra, y que el Gobierno vasco ya controla el sistema penitenciario. Además, se ha aprobado descontar las penas cumplidas en Francia, una medida que, según la presidenta de la AVT, forma parte de las demandas históricas de ETA.
La situación se agrava con la concesión de regímenes de semilibertad y terceros grados a etarras, muchos de los cuales ya cumplen condenas en sus casas o con horarios flexibles. Araluce ha detallado que, de los 135 presos por asesinatos de ETA, “dos de cada tres ya están cumpliendo la condena, pues o en sus casas o entrando y saliendo de prisión”. Desde que el Partido Socialista de Euskadi asumió el control de la Consejería de Derechos Humanos, los procesos se han acelerado, lo que ha generado malestar entre las víctimas: “Es que ahora, desde que lo lleva el Partido Socialista de Euskadi, pues va muchísimo más rápido”.
Un aspecto especialmente doloroso para las víctimas es la falta de colaboración de los terroristas con la justicia. A pesar de que los terceros grados y salidas requieren arrepentimiento y colaboración, Araluce ha denunciado que “no ha colaborado ni van a colaborar”. La Consejería exige a los etarras escribir cartas personalizadas a víctimas como gesto de buena voluntad, pero estas no llegan a sus destinatarios: “¿Esa carta que va dirigida a una víctima o a varias víctimas? A las víctimas no nos llega. O sea que tenemos que hacer un ejercicio de fe de que esas cartas existen”. Para Araluce, esto supone un insulto: “Nos toman por idiotas a las víctimas y ya está”.
Maite Araluce también ha abordado las dimisiones en el ámbito penitenciario vasco, como la del viceconsejero de Derechos Humanos y el director de la Consejería, tras intentar frenar actos de exaltación del terrorismo. Ha relatado cómo UGT, junto al PP, propuso cambios legales para prohibir estos actos, pero el PSOE se opuso: “El Partido Socialista que con él habíamos llegado a ese acuerdo dentro del Consejo Vasco de Participación se negó al tema”. Esto refleja, según la presidenta de la AVT, un abandono total hacia las víctimas: “No solo no nos apoyan, sino que nos machacan y permiten que se hagan actos que nos revictimizan una y otra vez”.
Además, ha denunciado la censura a los funcionarios de prisiones, a quienes se les prohíbe hablar con la prensa sobre los presos etarras: “Esa petición expresa a los funcionarios de prisiones de cárceles vascas se les ha prohibido hablar del tema”. Para Araluce, el Gobierno vasco se pliega a Bildu: “Están más por la labor de beneficiar a los presos de ETA que, por supuesto, apoyar a las víctimas”. Con más de 200 asesinatos de ETA aún sin resolver, las víctimas exigen memoria, dignidad y justicia, un clamor que, según Araluce, queda ignorado por un Gobierno que depende de los votos de Bildu para mantenerse en el poder.