El calvario que llevó a Minerva a quitarse la vida con 21 años: seis años de espera, sin juicio y con su agresor en la calle
Minerva Nieto Palacios tenía 15 años cuando denunció la violación de su profesor. Fue valiente, abrió camino a otras alumnas y tanto ella como su familia confiaron en que la justicia haría su parte. Seis años después, agotada por la revictimización, la desprotección y la ausencia de respuestas, decidió quitarse la vida el 4 de agosto de 2025.

Minerva Nieto Palacios en una foto de Facebook.
El 4 de agosto de 2025 Minerva Nieto Palacios se suicidó. Tenía 21 años y llevaba casi seis atrapada en un proceso judicial interminable, reviviendo una y otra vez el infierno que comenzó en diciembre de 2019, cuando su profesor la violó en un aula del IES Sapere Aude de Villanueva del Pardillo, en Madrid. El lugar que debía protegerla y ser seguro para ella se convirtió en la escena de su condena. Una historia que hemos conocido a través del blog Noroeste Madrid.
La valentía de denunciar
Con tan solo 15 años, Minerva se armó de valor. Lo contó lo sucedido a sus padres, lo denunció y con ello abrió la puerta a que otras niñas hablaran. Gracias a ella se destaparon más abusos cometidos por el mismo profesor en ese centro y en otros. En concreto, tres menores más y sus familias hicieron lo mismo. Pero lo que debería haber sido el primer paso hacia la justicia se convirtió en el inicio de una pesadilla.
El proceso judicial nunca puso a Minerva en el centro. El juzgado rechazó la petición de su familia para que su primera declaración sirviera como prueba preconstituida. Eso la obligó a repetir una y otra vez lo ocurrido, multiplicando el daño al revivir su traumática experiencia. Mientras tanto, su agresor seguía en libertad. No se le impuso orden de alejamiento ni como medida cautelar. Minerva llegó a cruzárselo en la calle o incluso en el mismo autobús. La justicia no actuaba y la seguridad y el bienestar de la víctima quedaba en un segundo plano, teniéndose que enfrentar a pruebas médicas y psicológicas, peritajes y demás escenarios.
El precio de la revictimización
El impacto fue devastador: hospitalizaciones psiquiátricas prolongadas, abandono escolar, intentos de suicidio, burlas de compañeros que hablaban de ella a sus espaldas. Cambió de instituto, cambió incluso de nombre (antes se llamaba Yaiza) para intentar dejar atrás el estigma. Nada funcionó a pesar de pequeñas mejorías gracias al apoyo de familia y amigos. Su única esperanza era que el juicio llegara y que se hiciera justicia, pero esta no le permitió curarse de sus profundas heridas. Y es que 6 años después, todavía no ha habido juicio.
En junio de 2025 por fin estaba fijada la vista en la Audiencia Provincial de Madrid. Minerva debía declarar frente a su agresor, separado solo por un biombo. Una revictimización más, pero estaba dispuesta. Quería cerrar la herida.
El día del juicio, el acusado no apareció. Alegó estar enfermo (se había puesto malo ese mismo día) y consiguió suspenderlo. Horas después ya estaba de alta con el objetivo cumplido: el juicio se aplazaba casi un año más, hasta mayo de 2026. Para Minerva fue insoportable. Perdió toda la poca fe que le quedaba en un sistema que nunca la escuchó. Semanas después, posiblemente llena de rabia, dolor y agotamiento, decidió acabar con su vida.
El instituto apartó al agresor (que responde a las iniciales de E.A.S.D) en 2020, pero pronto se descubrió que aquel profesor tenía antecedentes por abusos en otros centros. Antecedentes que habían sido “borrados” de su historial al cumplirse cinco años, lo que le permitió presentar un certificado limpio y seguir trabajando con menores. Incluso llegó a ser monitor de baloncesto en Navalcarnero. El sistema que debería haber protegido a Minerva permitió que su agresor siguiera cerca de niñas y niños con total normalidad.
La voz de la familia clama justicia para Minerva
"Mi hija está muerta y su agresor ha seguido al cargo de niños", denuncia su madre en el citado blog especializado en noticias de la Comunidad de Madrid, en el que también quiere recordar a su hija con una sonrisa: "Lo único que podemos hacer ahora es recordarla por el gran corazón que tenía, lo buena persona que era, lo que hacía reír a todos y lo fuerte que fue durante tanto tiempo". A continuación puedes leer la historia contada por el padre de Minerva y su indignación porque el agresor de su hija sigue libre y enseñando a niños y niñas.

Texto escrito y difundido por el padre de Minerva.
Amigos y familiares han impulsado una recogida de firmas en Change.org bajo el lema “Exigir justicia para Minerva y otras víctimas”, que ya suma miles de apoyos.
Queremos justicia para Minerva y para todas las víctimas de este profesor. Que nadie más tenga que pasar por lo mismo
La muerte de Minerva es una denuncia en sí misma. El sistema judicial español no fue capaz de protegerla ni de darle respuestas a tiempo. Al contrario: la condenó a un proceso interminable, la dejó frente a su agresor y la obligó a revivir el trauma hasta la extenuación. Minerva no solo fue víctima de un abusador. Fue víctima de un Estado que falló en cada paso. Su historia debería avergonzar a quienes tienen en sus manos la educación y la justicia de este país.