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Se desata la guerra total entre Podemos y Junts con Sánchez como víctima: "váyanse un poquito a la mierda"

Los dos socios más conflictivos del PSOE no ocultan su animadversión en asuntos como inmigración y se lanzan todo tipo de reproches complicando al presidente del Gobierno futuras votaciones y quebrando aún más la mayoría parlamentaria que le sostiene

Pablo Iglesias y Carles Puigdemont en una imagen de archivo

Pablo Iglesias y Carles Puigdemont en una imagen de archivo

Enrique Martínez Olmos

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“Váyanse un poquito a la mierda”, así de claro se ha mostrado el ex vicepresidente y fundador de Podemos, Pablo Iglesias, hacia Junts en el debate sobre la cesión de políticas de inmigración a Cataluña que exigen los de Puigdemont al PSOE y se vota en el Congreso. El rifirrafe entre Podemos y Junts, con todo cruce de reproches y hasta insultos, alcanza ya el nivel de guerra con Pedro Sánchez como víctima colateral al hacer saltar por los aires todavía más la coalición que aupó le aupó a la Moncloa tras las últimas elecciones, complicando las futuras votaciones y los presupuestos -si es que se presentan- pues cada vez es más difícil que ambos voten como un bloque con el resto de fuerzas sanchistas.

Pablo Iglesias estallaba contra Carles Puigdemont después de que Junts acusara al partido morado de “catalanofobia” por tumbar su propuesta de transferir competencias de inmigración a Cataluña, firmada con el PSOE como un nuevo pago a los independentistas por su apoyo. La respuesta del fundador de Podemos y líder en la sombra fue tan explícita como demoledora: “con todo cariño y respeto, váyanse un poquito a la mierda”.

Pablo Iglesias acusa a Junts de “jugar a competir con los fascistas de Aliança Catalana con planteamientos abiertamente racistas”, y ha ridiculizado que le llamen catalanófobo a él, “que visitó a presos del procés y defendió el derecho a decidir cuando se le crucificaba por ello”. La mano de Podemos en la sombra fue más allá y señaló a los de Puigdemont de que “en su partido hay posiciones prosionistas contrarias a los derechos humanos”.

Mientras tanto, la dirección actual de Podemos ha endurecido aún más el mensaje contra la cesión de la inmigración a Cataluña acordada por el PSOE y Junts y que se vota en el Congreso. El portavoz podemita Pablo Fernández ha calificado la propuesta de Junts de “abiertamente racista y xenófoba” y ha denunciado que sólo responde a la pugna de los de Puigdemont con Aliança Catalana: “es una competición para ver quién es más racista”.

La guerra entre podemitas y las huestes de Puigdemont ha dejado al PSOE en una posición incómoda. Por un lado, Junts presume de que su iniciativa lleva la firma socialista. Por otro, Podemos no se mueve ni un milímetro de su “no”, y lo justifica en que “la inmigración no puede tratarse como un problema”. Con el fuego cruzado entre sus socios, Pedro Sánchez asiste al espectáculo como rehén político de unos aliados que parecen más empeñados en destruirse entre ellos que en sostener al Gobierno.

La tensión llega en plena debilidad del Gobierno, con Podemos recordándole al presidente que sus votos estarán disponibles solo si se atreve a girar a la izquierda con políticas claras en vivienda, transporte o en la ruptura de relaciones con Israel. Mientras, Junts aprovecha cada resquicio para marcar territorio en Cataluña a costa de incendiar la legislatura, con posturas incompatibles con Podemos, y con Pedro Sánchez que no sabe cómo unir ambos socios enfrentados. 

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