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Ana Redondo huye del Senado pero no evita el repaso de Alicia García: perfecta descripción de su feminismo en una palabra

La Cámara Alta aprueba una moción que exige la dimisión o cese inmediato de la ministra de Igualdad por los fallos de las pulseras telemáticas contra la violencia de género en una sesión a la que no ha acudido. La votación ha salido adelante gracias a la mayoría del PP, pero llama la atención la abstención de Junts, en otra muestra de su malestar con Sánchez.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo (izq.), y la portavoz del PP en el Senado, Alicia García (der.)

La ministra de Igualdad, Ana Redondo (izq.), y la portavoz del PP en el Senado, Alicia García (der.)EUROPA PRESS

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Raúl Puente

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El escándalo de las pulseras de control telemático de maltratadores ha llegado al Senado, en donde el Partido Popular ha vuelto a aprovechar su dominio en la Cámara Alta para dejarle claro a Ana Redondo que no cuenta con apoyo en el Senado ni en la calle, especialmente de las mujeres. El PP ha conseguido aprobar en la Comisión General de las Comunidades Autónomas una moción que reclama la salida de la ministra de Igualdad y una auditoría independiente para esclarecer la dimensión del fallo en un sistema que debía proteger a las víctimas de violencia de género.

La iniciativa salió adelante con 34 votos a favor del PP, 21 en contra de PSOE, ERC y PNV, y 3 abstenciones de Junts, Vox y Agrupación Herreña. La fractura del Gobierno quedó en evidencia: ni siquiera todos los socios de Sánchez respaldaron a la ministra siendo de nuevo los de Puigdemont quienes se han desmarcado. Y es que, a pesar de las numerosas concesiones, muchas de ellas no llegan a cumplirse debido precisamente a la debilidad parlamentaria del Gobierno. De hecho, este mismo martes, una de esas concesiones (el traspaso de competencias de inmigración a Cataluña) va a ser tumbado por los socios del Frankestein. En este caso, por Podemos y parte de Sumar que consideran la decisión como racista.

Volviendo al asunto de las pulseras, el texto aprobado exige saber cuántas víctimas se quedaron sin protección, cuántos procesos judiciales se han visto afectados y cuántos agresores se han beneficiado desde marzo de 2024. Además, reclama responsabilidades políticas, pedir perdón a las víctimas y garantizar que estos dispositivos sean realmente seguros y eficaces.

Mientras tanto, la ministra Redondo no ha acudido al debate en el Senado. En su lugar, asistía en el Congreso a un acto sobre el aniversario del sufragio femenino, repitiendo el discurso de estos días: que “todo funciona” y que las dificultades ya habían sido superadas.

Eso no ha evitado el repaso de la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, ha acusado al Ejecutivo de cometer “tres fallos inaceptables”: licitar un contrato “chapucero”, silenciar los problemas cuando ya se conocían y mentir al negar los fallos. Además, en su resumen en redes sociales, ha descrito el feminismo de este Gobierno con una palabra: fraude. Por su parte, consejeras autonómicas del PP han denunciado que el error ha tenido consecuencias gravísimas: archivos de causas, absoluciones y víctimas engañadas que creían estar protegidas cuando en realidad no lo estaban.

Desde el PSOE y sus aliados, las críticas se han centrado en acusar al PP de “utilizar políticamente el dolor de las víctimas”. Pero lo cierto es que la votación dejó claro que el Frankenstein parlamentario pierde fuelle y que la ministra de Igualdad ha quedado sin respaldo ni credibilidad.

"Ana Redondo ha perdido el apoyo parlamentario y el de toda la sociedad, especialmente de las mujeres"

Fuentes del PP subrayan que Ana Redondo ha perdido el apoyo parlamentario y el de toda la sociedad, especialmente de las mujeres, algo que debería llevarla a la reflexión, así como al propio presidente del Gobierno. “La ministra de Igualdad no puede seguir en su puesto ni un minuto más”, remarcan.

Estas mismas fuentes se centran también en que el PSOE no logre, de nuevo, tener todo el apoyo de sus socios: “El Frankenstein se deshilacha y no es capaz de tener el apoyo de todos sus socios a sus ministros. Lo vimos en la reprobación de Óscar Puente y lo vemos hoy también”.

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