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Ana Redondo, la ministra del "todo va bien": las pulseras fallan, pero ella no dimite e insiste en que "funcionan"

Una acorralada titular de Igualdad asegura que no piensa dejar el cargo y tira adelante anunciando un nuevo contrato y vendiendo que todo funciona pese a las denuncias de jueces de su negligencia

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, durante una sesión de control al Gobierno en el Senado

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, durante una sesión de control al Gobierno en el SenadoCarlos Lujan

Enrique Martínez Olmos

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La ministra de Igualdad, Ana Redondo, parece haber encontrado un refugio en su propia realidad alternativa: mientras jueces y expertos denuncian fallos graves en el sistema de pulseras telemáticas para maltratadores, ella insiste en que todo marcha a la perfección. “Las pulseras funcionan, salvan vidas a diario”, ha vuelto a repetir ante las peticiones de dimisión aferrándose al cargo, aunque los datos digan lo contrario.

Ana Redondo se resiste a dimitir y defiende que su ministerio "está haciendo un gran trabajo". "Las pulseras funcionan, el dispositivo Cometa siempre ha funcionado y sigue funcionando correctamente, salva vidas a diario, está en conexión inmediata con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, realizamos un gran trabajo salvando vidas a diario", ha defendido la ministra de Igualdad, anunciando que licitará en unos meses un nuevo contrato para la gestión de los dispositivos Cometa de control telemático de agresores machistas que incorporará mejoras técnicas. ¿Pero no decía que funcionan y tiene que licitar un nuevo contrato?

Las declaraciones de Ana Redondo se producen justo cuando se ha registrado la primera caída en cinco años del número de mujeres que usan estos dispositivos de protección: 4.515 actualmente, casi 300 menos que en abril de 2024, cuando el sistema sufrió el famoso “fallo técnico” que el Gobierno se empeña en llamar “disfunción”.

La ministra de Igualdad, atrincherada en su cargo, no duda en culpar al PP de “utilizar el miedo de las víctimas para ganar votos”. Eso sí, investigar lo ocurrido ni se contempla: tanto ella como el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, prefieren cerrar filas y asegurar que nunca hubo un riesgo real. Porque si lo dicen ellos, debe ser cierto.

Eso sí, para calmar las aguas, la ministra de Igualdad promete que dentro de “unos meses” habrá un nuevo contrato de gestión con “mejoras técnicas”. Mientras tanto, las víctimas tienen que confiar en la palabra de una ministra, Ana Redondo, que parece haber convertido el eslogan de su despacho en algo así como: “No pasa nada, todo funciona, y si no funciona, ya diremos que funciona”.

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