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El Gobierno confía "plenamente" en la absolución de su Fiscal General del Estado
Si García Ortiz es declarado culpable, el PSOE y el Gobierno mantendrán el relato de la “conspiración de determinados jueces” contra Sánchez; pero si el Supremo sentencia a favor, el Ejecutivo ya ha preparado una estrategia de “salida en tromba” para desacreditar a la oposición y a Núñez Feijoo

El Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz.
En torno al día de la Constitución -6 de diciembre- se dará a conocer la sentencia del juicio histórico que llevará al banquillo en la primera quincena de noviembre al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz; y el Gobierno confía “plenamente” en su absolución, lo que supondría un giro en el escenario político a favor de Sánchez.
Si García Ortiz es declarado culpable, el PSOE y el Gobierno mantendrán el relato de la “conspiración de determinados jueces” contra Sánchez; pero si el Tribunal Supremo sentencia a favor del Fiscal General del Estado, el Gobierno ya ha preparado una estrategia de “salida en tromba” para desacreditar a la oposición y a Núñez Feijoo.
Receta Begoña y sin argumentos con Ábalos y Koldo
En cuanto a Begoña Gómez, la estrategia del Gobierno se basa en dar pábulo a los errores que está cometiendo el instructor, y alentar un clima de opinión favorable a la inocencia de la esposa del presidente para influir así sobre el jurado popular que tendrá que dilucidar la inocencia o culpabilidad de Gómez.
Los problemas judiciales para los que Sánchez no tiene receta ni relato se van a focalizar en el “trío de la benzina”: Koldo, Cerdán y Ábalos, un continuo martilleo para la “marca PSOE” y una desautorización sin paliativos para la gestión del secretario general socialista como máxima autoridad en el PSOE y en el Gobierno.
La corrupción de los dos exsecretarios de Organización socialista y los audios de la vergüenza de Ábalos y Koldo, están minando la credibilidad del PSOE en dos sectores de la población clave para los socialistas: los jóvenes -hartos del binomio corrupción/ crispación-; y las mujeres, un tradicional bastión electoral socialista.
El recorrido judicial y mediático de los casos de corrupción arrastrará -sobre todo- a la “marca PSOE”, que vive uno de sus momentos más bajos de los últimos 15 años. De hecho, en los sondeos que se han conocido las últimas semanas (tanto los afines al Gobierno como los afines a la oposición) queda acreditado que Sánchez está 4 o 5 puntos por encima de su partido en simpatía y apoyo electoral; es decir, la distancia en intención de voto entre PP y PSOE es mayor que la distancia entre Feijoo y Sánchez.
Previsiblemente, en los pulsos electorales que se desarrollarán en 2026, primero en Castilla y León, y más tarde en Andalucía, se confirmará la debilidad estructural de la “marca PSOE”, lastrada por los casos de corrupción que afectan presuntamente a dos exsecretarios de organización socialistas y a Koldo García.
Elecciones presidencialistas en 2027
La estrategia de Ferraz es taponar la hemorragia, considerando un buen resultado (incluso excelente) que en ambas autonomías el partido no acabe en “goleada”, y afrontar así unas elecciones generales “presidencialistas”, en las que los españoles tengan que decidir quién estará al frente de la Nación: Sánchez o Feijoo.
Teniendo en cuenta que el objetivo de Sánchez es seguir al frente del Gobierno hasta 2027, sea cual sea el resultado de las autonómicas que irán sucediéndose antes de las generales, en estos momentos su prioridad es tratar de aprobar los PGE 2026, condicionando todos los pactos con sus socios de Legislatura, principalmente ERC, Junts y Podemos, al debate del techo de gasto y los PGE 2026.
La delegada de Sánchez para la hercúlea tarea, María Jesús Montero, ya tiene sobre la mesa las condiciones económicas de Junts y ERC para iniciar el forcejeo; mientras Bolaños desbroza los aspectos más políticos, coordinándose con Salvador Illa, dado que los independentistas quieren involucrar en la negociación al presidente catalán.
Aunque Podemos ha apoyado recientemente al Gobierno en dos grandes proyectos legislativos –Movilidad y embargo de armas a Israel-, los de Belarra todavía están deshojando la margarita del adelanto electoral; debatiendo internamente si van a acompañar a Sánchez hasta el final de la Legislatura, o inducirán el adelanto electoral.