El PSOE llega al ciclo electoral bajo sospecha de financiación irregular
Mariano Moreno, ex gerente, y Ana María Fuentes, actual gerente, son los últimos muros de contención de Pedro Sánchez. Ambos deberán asumir todas las responsabilidades que el juez Ismael Moreno de la Audiencia Nacional les pueda atribuir por presuntas irregularidades en el control de los ingresos y los gastos socialistas a nivel federal

El secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El PSOE se enfrentará al nuevo ciclo electoral, con elecciones autonómicas en diciembre, febrero y junio, bajo sospecha de posibles irregularidades en su financiación, cuya verosimilitud habría motivado la decisión del juez Leopoldo Puente de solicitar a la Audiencia Nacional que decida si ve indicios suficientes en la contabilidad del PSOE para abrir una investigación.
Como consecuencia del nuevo escenario judicial, tanto el ex gerente socialista, Mariano Moreno, como la actual gerente, Ana María Fuentes, se convierten en el “muro de contención” de Pedro Sánchez, y deberán asumir todas las responsabilidades que el juez Ismael Moreno (de la Audiencia Nacional) les pueda atribuir por presuntas irregularidades en el control de los ingresos y los gastos del PSOE a nivel federal.
Miembros del Comité Federal, que conocen los mecanismos de financiación del PSOE desde hace años, aseguran que “siempre” que se libera dinero de la tesorería en la sede de Ferraz se hace contra factura. Esa mecánica se refiere a la contabilidad regular, la que se envía al Tribunal de Cuentas reglamentariamente.
“Otra cosa –puntualizan las mismas fuentes- es si existiera una contabilidad “en b”, cuya administración deberían conocer, obviamente, los gerentes –Moreno y Fuentes- sin lugar a dudas”.
¿Sólo Cerdán y Ábalos? La gran duda
Dirigentes socialistas con poder regional se preguntan con máxima inquietud si las disposiciones de dinero en el escenario “en b” se han circunscrito a Cerdán y Ábalos (con la intervención habitual de Koldo García); o la contabilidad “en b” era un canal opaco, tanto en la procedencia de los ingresos -¿comisiones ilícitas?- como en el abono de cantidades, por transferencias o en metálico-.
Si el juez Ismael Moreno acepta que los medios de la Audiencia Nacional se desplieguen para entrar como cuchillo en mantequilla en las cuentas del PSOE, lo primero que acometerían sería una investigación a fondo para descubrir si el Partido Socialista disponía de una “contabilidad paralela” o “caja b”.
Es precisamente el hallazgo de una “caja b” lo que decantaría a los socios de investidura que aún mantienen su apoyo a Sánchez a dinamitar la Legislatura. Con esa espada de Damocles y la intervención de la Audiencia Nacional en las cuentas de Ferraz, Pedro Sánchez afrontará la primera etapa del ciclo electoral en Extremadura; una cita que se saldará con la victoria del Partido Popular y una previsible subida de VOX, que podría desplazar al PSOE a tercer partido en la región extremeña.
La estrategia de Sánchez: mantener el “perímetro” de la corrupción socialista
La única estrategia posible de Sánchez, que se volcará en la campaña electoral en apoyo de su candidato Miguel Ángel Gallardo, es mantener el “perímetro” de la corrupción financiera del PSOE a los dos exsecretarios de Organización, Ábalos y Cerdán; señalándoles como políticos ambiciosos que se valieron de sus cargos para enriquecerse. “Nada de financiación ilegal...”.
Indudablemente, Sánchez da por perdidas las elecciones en Extremadura, Castilla y León y Andalucía, pero la conclusión a la vista de los resultados más previsibles es que la “marca PSOE” en lugar de recuperarse en las comunidades en disputa pierde votos, alejándose aún más del PP respecto a las anteriores elecciones celebradas en estas regiones, lo que indica que el Partido Socialista “cotiza a la baja”.
Un efecto colateral de la anticipación de elecciones en Extremadura y el ciclo electoral en marcha es que la atención mediática tenderá a desplazarse del plano nacional al autonómico, teniendo en cuenta -además- que las vacaciones parlamentarias se extienden del 15 de diciembre al 15 de febrero, meses en los que los partidos de ámbito nacional afrontan las autonómicas de Extremadura y Castilla y León.
Gobernar "a pulmón"
Respecto a la estabilidad del Ejecutivo en 2026, dan por hecho en Moncloa que no habrá nuevos “descuelgues” tras la espantada de Junts, pero es obvio que la actividad parlamentaria decaerá en el siguiente período de sesiones, de modo que Sánchez tendrá que gobernar “a pulmón”, exprimiendo unos Presupuestos prorrogados un año más, y con la oposición creciente de sus socios de la izquierda y el PNV, que se colocarán a partir de primavera de 2026 en “modo electoral”.