Bolaños no sabe donde meterse ante el baño de realidad del presidente del Foro Judicial: seis minutos de repaso y reprimenda cara a cara
Fernando Portillo, presidente del Foro Judicial Independiente (FJI), no tuvo problema en reprochar cara a cara al ministro de Justicia sus reformas y ataques al poder judicial, acusándole de intentar someter la independencia de los jueces y de un intento de dominar al Poder Judicial e influir por ideología.

El Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las cortes, Felix Bolaños, y el presidente del FJI, Fernando Portillo.
No son buenos tiempos para Félix Bolaños. Bueno, en general no parecen buenos tiempos para ser miembro del Gobierno o del PSOE, rodeado de presuntos casos de corrupción por todos lados y con múltiples causas judiciales abiertas a sus espaldas. Más allá de estos asuntos, de los que por el momento el ministro de Justicia sale indemne (que no es poco entre los socialistas), Bolaños tampoco es que pase por su mejor momento como máximo representante de la Justicia.
Así lo comprobó este mismo miércoles, aguantando el chaparrón ante el repaso de Fernando Portillo, presidente de Foro Judicial Independiente (FJI), que aprovechó la oportunidad de tener delante al ministro para decirle, como se suele, las 'verdades del barquero'.
No fue desde luego un discurso de cortesía como suele pasar en este tipo de actos. En apenas seis minutos Portillo convirtió la apertura del XXI Congreso anual de la asociación judicial en Albacete en una sonora reprimenda un Bolaños que aguantaba el tipo a su lado. Con una evidente sonrisa forzada, Portillo no dudó en decirle a la cara lo que gran parte de la carrera judicial lleva meses reclamando: independencia, respeto y hechos, no promesas incumplidas.
Portillo empezó agradeciendo la presencia del ministro, pero su frase de bienvenida fue toda una advertencia: "Sé que usted sabe que este foro no es complaciente con su gestión. Más bien, lo contrario". Desde ahí, el presidente del FJI desplegó una crítica tan directa como argumentada a las reformas impulsadas por el Gobierno en materia judicial.
El primero de sus dardos apuntó a los tribunales de Instancia, un proyecto que, dijo, "parecía una buena idea, pero está resultando un caos allí donde se implanta". Y añadió: "Ya advertimos que cambiar nombres de edificios o mover muebles sin invertir en más jueces no iba a mejorar la Justicia".
Portillo también arremetió contra la modificación del acceso a la carrera judicial, una medida que, denunció, "sacrifica el mérito y la capacidad por una pretensión de afinidad ideológica". Recordó, además, que este cambio ha sido uno de los detonantes de las concentraciones y de una huelga histórica de jueces y fiscales.
El presidente del FJI no se detuvo ahí y evidenció la cada vez más patente intención del Gobierno de influir en la Justicia. Ha señalado que Bolaños pretende "dar la instrucción de los delitos a una Fiscalía dependiente del Fiscal General del Estado nombrado por el Gobierno" y "limitar el ejercicio de la acción popular y nuestra libertad de expresión". Tampoco olvidó "el incumplimiento del acuerdo salarial de 2023" ni "la promesa incumplida del aumento de plazas judiciales". Para Portillo, el fondo de todas estas decisiones refleja "un intento de dominar al Poder Judicial, de hacerlo más complaciente con un poder político al que incomodan los límites y contrapesos".
Bolaños y sus críticas a los propios jueces
Y fue aún más lejos al apuntar directamente a un Bolaños que mantenía el tipo como podía. Portillo recordó que el propio ministro ha puesto en duda "la imparcialidad e independencia de los jueces que investigan casos de corrupción que afectan al entorno del Gobierno", y criticó las descalificaciones hacia FJI: "Nos ha acusado de oponernos a las becas para opositores, de ser conservadores o de representar a un solo juez en huelga, cuando aquí hay decenas".
Aun así, Portillo cerró su intervención con un gesto de apertura: "Quiero acabar tendiéndole la mano. En FJI siempre encontrará una asociación dispuesta a apoyar cualquier iniciativa que de verdad mejore nuestras condiciones y refuerce la independencia judicial". Entre aplausos y gestos de aprobación del auditorio, el ministro Bolaños solo pudo mantener el tipo y aguantar el chaparrón.