«Tarde y mal»: militares denuncian año y medio de retraso en la revisión de sus sueldos
Las asociaciones ASFASPRO, AUME y UMT denuncian la brecha salarial, la falta de derechos sindicales y que los militares siempre llegan “tarde y mal” frente a otros colectivos públicos, mientras se destinan millones a la industria armamentística.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, a su salida de una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados.
Después de más de 18 meses de demora, el Ministerio de Defensa analizará en diciembre las retribuciones de los soldados de tropa y marinería correspondientes al año 2026. Las asociaciones profesionales ASFASPRO, AUME y UMT vienen reclamando desde hace tiempo, en todos los ámbitos posibles, una reforma inmediata de un sistema retributivo anticuado que aboca a los militares profesionales a la precariedad económica.
Por fin, con año y medio de retraso, el Ministerio ha convocado un Pleno Extraordinario de Retribuciones para el próximo diciembre. Las tres organizaciones denuncian «la vergonzosa asimetría en el trato a los servidores públicos. Mientras el Gobierno se sienta a negociar con los sindicatos de la Función Pública, pactando subidas y mejoras laborales, a los militares se les impone el silencio o decisiones unilaterales que siempre llegan tarde y mal», afirman en su comunicado.
La propia ministra Margarita Robles se ha reunido con los sindicatos del personal civil del Ministerio para negociar y acordar una mejora salarial para ese colectivo. Sin embargo, «los militares siempre van a rebufo. La administración utiliza la falta de derechos sindicales plenos en las Fuerzas Armadas para dilatar soluciones que son urgentes. No se piden privilegios, sino justicia que se niega sistemáticamente mientras se aprueban partidas millonarias para la industria de Defensa que no repercuten en el capital humano», añaden las asociaciones.
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El pleno extraordinario de 2024 quedó sin resolver tras las palabras de la Subsecretaria de Defensa, que atribuyó la congelación salarial a la falta de PGE. Precisamente por eso, las tres asociaciones muestran un profundo escepticismo. «Sin embargo, ahora no es pretexto porque el vigente Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa asigna 679 millones de euros al aumento de retribuciones y al incremento de efectivos», recuerdan.
Consideran imprescindible reformar de forma estructural el Reglamento de retribuciones de 2005 y aplicar una subida lineal que dignifique la profesión militar y acerque sus sueldos a los de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Desde la unidad de acción de ASFASPRO, AUME y UMT asistirán al pleno de diciembre exigiendo que el Ministerio modifique el reglamento actual y apruebe una mejora retributiva justa. Si la ministra pretende otro acto de «postureo» institucional, se encontrará con el rechazo frontal de quienes representan a miles de familias militares hartas de promesas vacías. Necesitamos hechos. Necesitamos justicia retributiva. Y la necesitamos ya», concluyen.
El principal foco de indignación es la brecha salarial que no deja de crecer. Las asociaciones lamentan que los militares sigan siendo el colectivo peor tratado en la escala retributiva de los empleados públicos. Aunque ha habido «tímidas subidas» en los últimos años, estas se consideran insuficientes y no atacan el problema de raíz.

Robles saludando a unos militares.
La crítica más contundente apunta a la aparente contradicción en las prioridades del Ejecutivo: «El Consejo de Ministros aprueba semana tras semana partidas presupuestarias millonarias para la Industria de Defensa mientras los militares… continúan ignorados». Esta falta de atención se produce en un momento de máxima exigencia operativa, con los efectivos «empantanados en todo tipo de misiones incluida la escolta de flotillas políticas», asumiendo riesgos y sacrificios sin una retribución proporcional.
Los datos de la desigualdad resultan demoledores: «Seguimos muy lejos de las retribuciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y aún más del resto de ejércitos europeos», subrayan, una comparación que aparece constantemente cuando se habla de dignificar la carrera militar y que evidencia un trato desigual dentro del propio ámbito de la seguridad del Estado.
El enigma de los 679 millones
Por último, las asociaciones formulan abiertamente la pregunta que circula desde hace meses por los cuarteles: «¿Dónde está el sobre con los 679 millones de euros para el ‘aumento de las retribuciones del personal y aumento de efectivos de las Fuerzas Armadas’ que establece el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa?».
La referencia a esta partida, recogida en documentos oficiales y compromisos estratégicos, supone una exigencia clara de transparencia y cumplimiento. Los militares reclaman que los fondos ya asignados para mejorar sus condiciones económicas y aumentar la plantilla se hagan efectivos de inmediato y no queden en papel mojado.