La Brunete mediática de Sánchez lincha jueces mientras fabrica votantes ultras
TVE y prensa afín difaman a los jueces que han condenado a su fiscal general mientras potencian el auge de la extrema derecha al difundir a diario mensajes o actos sin apenas audiencia so pretexto de denunciarlos

Pedro Sánchez, en una de sus muchas entrevistas en TVE.
Sánchez pugna por conquistar el poder judicial. Única aldea gala que se le resiste. Su cuarto poder, TVE, airea que Peinado prevarica con Begoña, que no hay base contra Azagra, que García Ortiz ha sido condenado sin pruebas... La tele pública ya es el tribunal de casación de los reos de Sánchez.
Tras la caza sincronizada del novio de Ayuso, su Brunete (TVE a la cabeza) flagela a los jueces que han condenado al fiscal delincuente.
Se publica que el juez Antonio del Moral codirigió la tesis del abogado del novio de Ayuso. Se omite que lo hizo gratis. No es causa de abstención.
Firma la noticia un ex cargo de Comunicación de Moncloa que cesó por sus nexos con Villarejo al manejar un pendrive con información comprometedora para Iglesias. Eso contamina menos que codirigir una tesis.
Tan sospechoso magistrado ha publicado numerosos artículos en la revista de Jueces para la Democracia.
Grupo tan fascista que todas las teles usan a sus ex portavoces como expertos (González y Bosch) y ha tenido como miembros a ministros socialistas como Alonso o Robles. Incluso una jueza del tribunal de García Ortiz contraria a su condena. ¿Del Moral es un topo socialista?
También ha redactado obras con Silvina Bacigalupo, cuñada de una conocida ayusista: la exministra Ribera.
Y, por si no queda claro su perfil ultra, compartió libro también con los Conde Pumpido, padre e hijo.
Y con un tal Martín Pallín, ex portavoz de Jueces para la Democracia, que hoy le acusa de golpe blando.
¿Qué hacían tan preclaros juristas progresistas firmando obras con un juez derechista? ¿Compraban su voluntad para garantizarse su voto años después?
Si quisiera enriquecerse le bastaría imitar a ex jueces que cobran millones de clientes que no son clientes. O pedir subvenciones a banqueros imputados.
El brazo mediático de Moncloa denuncia a Martínez Arrieta por decir el 18 de noviembre que tenía que poner una sentencia (condenatoria del fiscal general). Filtración tan evidente que nadie se enteró ni la publicó. Hasta que hubo nota oficial, dos días más tarde.
También se les reprocha a tres de los magistrados dirigir un curso del ICAM, acusación contra el fiscal general. Los llevan dando años. Están programados.
Cobraron 90 euros por hora. Sumaron por clases entre 360 y 180 euros. El director tenía un plus de 270 euros. Ya pueden jubilarse o depositarlo en Suiza.
Todo vale contra los cinco que condenan. Nadie difama a las dos magistradas que absuelven. No son vendidas. Si acaso heroínas. Saben, como Sánchez, que García Ortiz es inocente.
Y en esto llega Elisa Beni. Critica noticias de su diario que denigran a estos jueces y llama “chalaos” a quienes sitian el Supremo en nombre de la democracia. ¿Qué dirían de una mani del PP contra el fallo del Gürtel?
Su despido prueba que periodismo de guerra en España es llevar la contraria a Moncloa. Hay que estar chalao para defender la libertad de expresión.
Nada nuevo. Un cargo de El País devoraba Todos los hombres del presidente a mediodía. Tras emocionarse con el Watergate, por la noche apoyaba a Nixon.
Su diario vetaba toda noticia contra el PSOE: Eres, Faisán, fondos reservados, Gal, jueces comprados, caso Blanco…
Oponerse costó despidos o exilios (mi caso) tras regar décadas portadas con corruptelas del PP.
Un periodista quiere disparar a todo. Colgarse medallas por los papeles de Bárcenas mientras se acallan los ERES es incongruente.
El valor no se mide por atacar al enemigo político del director, sino en llevarle la contraria cuando toca. Una mosca cojonera como Beni da caché de pluralismo.
Pero quién quiere pluralismo si los tertulianos conservadores comen sapos cada día para no perder silla.
Primero besan el dogma, luego matizan: “es un juicio político pero…; no hay pruebas, pero…; no es delito, pero…” Coartadas TVE: tenemos cinco leones y un cristiano. Hay de todo.
Al cristiano se le enfoca mudo mientras se le vocifera la verdad oficial. En la retina queda el rugido coral, no su réplica. Y si olvida que está para ser comido… la seño le regaña.
A esta destrucción del rival -falta buscar huellas y adn en El Ventorro-, Moncloa suma su factoría de fascistas.
Toda la Brunete difunde irrelevantes actos ultras -seguimiento diario de la gira de Quiles en TVE como antes hizo con Alvise-, se eleva a gran noticia cualquier estridencia oral o escrita de la extrema derecha y acto seguido se chantajea al PP. ¿Con estos vais a pactar?
Todo un regalo para la ultraderecha. TVE, Sexta y prensa afín difunden sus consignas. Para denigrarlas, sí, pero al radiarlas calan y crecen sus votos.
Sánchez necesita muchos votos de la derecha radical. Le facilitan ser votado por miedo y restan escaños al PP.
Culpaba a Rajoy de ser fábrica de indepes. Pero Sánchez es el Silicon Valley de los chips ultras. Nunca, ni en la transición, hubo tanto voto ultra.
Ya le habría gustado al joven Adolf una TVE que difundiera su ideario. "El judío devorará a todos los pueblos de la Tierra". Y millones de alemanes debatiéndolo. La repetición de sus bulos le llevó al poder.