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Ana Rosa estalla contra el PSOE por el ‘caso Salazar’: “Sánchez tampoco lo conoce”

Ana Rosa Quintana ha dinamitado este jueves el discurso feminista del PSOE al acusar a Pedro Sánchez de “hipocresía” por el ‘caso Salazar’, el escándalo de acoso sexual que ha sacudido a Ferraz tras destaparse que dos denuncias contra el exasesor del presidente fueron ignoradas durante meses.

A Ana Rosa no le hacen gracia las 'chistorras' socialistas

A Ana Rosa no le hacen gracia las 'chistorras' socialistasCaptura TV

Luis Sordo
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El terremoto interno que sacude al PSOE por el llamado caso Salazar encontró hoy un inesperado amplificador televisivo. Ana Rosa Quintana, referente del matinal de Telecinco y voz habitual en las críticas al Gobierno, dedicó un demoledor monólogo a Pedro Sánchez y a su partido, al que acusó de “hipocresía feminista” en la gestión de las denuncias de acoso sexual contra Francisco Salazar, exasesor de máxima confianza del presidente.

Sánchez tampoco conoce a Salazar. Denuncias que el partido más feminista de la historia traspapeló. No es un dirigente cualquiera, estuvo bajo el mando directo de Sánchez. Dijo de Rubiales: sus disculpas no son suficientes. Aplíquese el cuento”, lanzó la presentadora, vestida de amarillo mostaza en un plató convertido en escenario de un ajuste de cuentas televisivo.

Un caso que remueve los cimientos de Ferraz

Francisco “Paco” Salazar no era un asesor menor. Hombre de absoluta confianza de Sánchez en La Moncloa hasta julio, estaba llamado a convertirse en el número tres del partido tras la remodelación posterior al caso Ábalos-Koldo. Su ascenso, meteórico, se truncó de golpe cuando dos trabajadoras presentaron denuncias por comportamientos descritos como “vomitivos”: desde subirse la bragueta en la cara de las afectadas hasta gestos sexuales explícitos. Acusaciones que él niega.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, calificó estos hechos de “asquerosos” y “deleznables”, exigiendo rigor en la designación de cargos. Pero el escándalo no estalló definitivamente hasta que una investigación de eldiario.es destapó que las denuncias no solo existían, sino que permanecieron meses ignoradas o “traspapeladas” en el sistema interno del partido.

La indignación estalló entonces entre las secretarías de Igualdad territoriales. En una reunión de urgencia en Ferraz, varias dirigentes reclamaron llevar el caso a la Fiscalía y apuntaron directamente a figuras de peso como María Jesús Montero o Rebeca Torró, a quienes atribuyen haber bloqueado la investigación en verano.

Salazar se dio de baja en el partido hace apenas una semana —tras dimitir de sus cargos en julio—, pero el daño político es ya incalculable.

El boomerang Rubiales

La contradicción que Ana Rosa convirtió en titular: el propio Salazar criticó con dureza al entonces presidente de la Federación de Fútbol, Luis Rubiales, por el beso no consentido a Jenni Hermoso. “Sus disculpas no son suficientes”, dijo en 2023. Ahora esa frase regresa, afilada, desde los platós y las redes sociales.

Un alto cargo andaluz del PSOE reconocía anoche su indignación: “Esto no se puede zanjar como si no hubiera pasado nada. Queremos explicaciones claras y saber qué se hizo y qué no”.

El caso no es aislado. En la misma Comisión Antiacoso permanece atascada —desde hace cinco meses— otra denuncia por acoso sexual contra Antonio Navarro, secretario general del PSOE en Torremolinos, alimentando las dudas sobre el protocolo interno del partido.

Reacciones políticas: la oposición huele sangre

En redes, el hashtag #CasoSalazar superó las decenas de miles de menciones. Entre la ironía y la indignación, muchos usuarios cuestionaron la coherencia feminista del PSOE, mientras otros usaron el episodio para cargar con dureza contra el Gobierno.

El PP y Vox no tardaron en capitalizar el escándalo. La portavoz popular, Cuca Gamarra, exigió una “investigación exhaustiva” y acusó a Sánchez de “mirar hacia otro lado” con sus colaboradores más próximos. Todo ello en un momento en el que el Ejecutivo intenta recomponer su relación con Junts y contener otros frentes judiciales y mediáticos.

Ana Rosa, la frase final y un partido en alerta máxima

Quintana cerró su alegato con una sentencia que ya circula en forma de eslogan digital:

“El feminismo no se predica, se practica.”

El caso Salazar se ha convertido en la tormenta perfecta que amenaza la credibilidad de un PSOE que se autodefine “el partido más feminista de la historia”. Las víctimas esperan justicia, mientras en Ferraz el fuego interno sigue creciendo. Si no se actúa con rapidez, advierten muchos dentro del propio partido, el incendio puede hacerse incontrolable.

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