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El 'caso Salazar' provoca un cisma en el PSOE mientras el PP denuncia el "silencio cómplice" del Gobierno: "No es un caso aislado"

El caso Salazar ha detonado en un nuevo frente para el Gobierno. La negativa de Ferraz a llevar las denuncias de acoso sexual a la Fiscalía, pese a la presión de parte del feminismo socialista, ha abierto una grieta que el PP aprovecha para acusar al Ejecutivo de “silencio cómplice” y de usar el feminismo “como pancarta” mientras ignora las alertas dentro de sus propias filas.

Francisco Salazar,  exsecretario de Acción Electoral y Análisis del PSOE.

Francisco Salazar, exsecretario de Acción Electoral y Análisis del PSOE.PSOE

Hugo Pereira
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El ‘caso Salazar’ se ha convertido en un epicentro político que ha comenzado a impactar con fuerza en el PSOE. Lo que comenzó como una denuncia interna por presunto acoso sexual y abuso de poder contra Francisco Salazar —ex alto cargo del partido y con responsabilidades de asesoramiento en La Moncloa— ha escalado hasta desembocar en un conflicto abierto entre distintas federaciones del PSOE y en un nuevo frente para el Gobierno en plena tormenta política.

La exclusiva de 'eldiario.es' actuó como detonante. Desde entonces, los movimientos en Ferraz no han logrado contener la marea de indignación que se ha extendido por federaciones y áreas internas, especialmente entre las responsables de Igualdad. La dirección federal insiste en que no prevé remitir el caso a la Fiscalía, argumentando que desconocen la identidad de las denunciantes y que necesitarían su autorización para dar ese paso. Pero la explicación no cala entre una parte del feminismo socialista, que defiende que, con “indicios serios de un posible delito”, el Ministerio Fiscal podría actuar de oficio o a instancia de parte, en este caso del partido.

El PP redobla su ofensiva contra Sánchez con el ‘caso Salazar’

La fractura interna es evidente. Mientras Ferraz intenta contener el relato, el PP ha visto la oportunidad de convertir el caso en un ariete político contra el Ejecutivo. Fuentes populares consultadas cargan con dureza contra el Gobierno, al que acusan de mantener un “silencio cómplice” pese a haber seguido contando —según la versión del PP— con el asesoramiento de Salazar tras las denuncias. El tono no deja espacio para la ambigüedad: “El ‘Gobierno más feminista de la historia’ ha mirado hacia otro lado. Es vergonzoso que Moncloa calle mientras sus federaciones se rebelan”, señalan.

El discurso popular va más allá y se adentra en terreno abiertamente ideológico. Los populares denuncian que el PSOE usa el feminismo “como pancarta para arañar votos”, mientras “se pone del lado de lo más humanamente impresentable” cuando las acusaciones afectan a sus propios cuadros. Incluso rescatan otros episodios internos, como el caso del exlíder socialista de Torremolinos, para sostener que —a su juicio— no se trata de un episodio aislado.

Entre tanto, en el PSOE crece la inquietud por el coste político del caso. Las voces críticas dentro del partido alertan de que la respuesta de la dirección puede erosionar la credibilidad de un proyecto político que lleva años situando la agenda feminista como uno de sus ejes centrales. En síntesis, el desenlace, aún incierto, marcará no solo el futuro del asunto en los tribunales o dentro del partido, sino también la batalla por el relato que ya se libra entre Gobierno y oposición en pleno contexto electoral autonómico.

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