Feijóo denuncia que “Sánchez lo sabía y lo tapó” en el caso Salazar: “Un guarro no puede ser asesor del presidente”
El presidente del PP critica duramente al Ejecutivo por su gestión de las denuncias internas de acoso sexual, calificando la actuación de “inaceptable” y alertando sobre la pérdida de confianza ciudadana. Asegura que la cultura interna del partido gobernante prioriza la protección de cargos sobre la seguridad de las víctimas y reclama medidas urgentes para restablecer la transparencia y la justicia

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Día de la Constitución
El líder del Partido Popular ha elevado la presión sobre el Gobierno tras las acusaciones de acoso sexual que pesan sobre Paco Salazar. Feijóo acusa al Ejecutivo de doble moral: “Sánchez lo sabía y lo tapó”, recordando la estrecha relación del implicado con la presidencia.
En declaraciones públicas, insistió en que Salazar fue “uno de los muñidores de las primarias” del PSOE y un hombre de “absoluta confianza” del presidente, lo que implicaba conocimiento de las denuncias desde hace años. “Ha estado seis años conviviendo con él en Moncloa… tenía que tener conocimiento de las denuncias de compañeras del señor Salazar hacia sus actitudes no solo machistas, sino punibles y con responsabilidad penal”, explicó.
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Feijóo fue aún más explícito: calificó a Salazar de “guarro” y señaló que “un guarro no puede ser asesor de confianza del presidente” cuando las acusaciones internas ya se conocían. Para el presidente del PP, el caso refleja la “hipocresía” del Ejecutivo y su “feminismo de pacotilla”, alertando de que se prioriza la protección de aliados sobre la seguridad de las víctimas.
Además, denunció que “si no se entera de nada, es muy grave; si se entera y lo ampara, es todavía peor; si se entera, lo ampara y lo vuelve a contratar, es un señor que no tiene vergüenza”. Con estas palabras, Feijóo apunta directamente a la credibilidad del Gobierno y al coste político de ignorar hechos graves en sus filas.
Para el PP, el caso Salazar no es solo un problema judicial o interno del PSOE: es la evidencia de que la cultura del partido gobernante permite la impunidad y socava los discursos públicos sobre igualdad y derechos de las mujeres. “Este escándalo demuestra que la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es inexistente”, añadió Feijóo, reclamando la adopción de medidas urgentes.
El pulso político se intensifica: las críticas del líder popular buscan presionar al Ejecutivo para que reconozca errores, actúe con transparencia y garantice la protección de las víctimas. Según Feijóo, no se trata únicamente de un caso aislado, sino de una prueba de la falta de ética y de responsabilidad en la gestión de las denuncias intramuros de Ferraz.