2025, el año en que el Gobierno no hizo magia, sino saqueo, con los impuestos
Más allá de promesas y eslóganes, 2025 cerrará con subidas impositivas permanentes, más recaudación y nuevas cargas previstas en 2026, como la polémica baliza V16, que dejan al contribuyente asfixiado

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero
El Gobierno de Pedro Sánchez despide 2025 sin cumplir grandes promesas económicas para los hogares españoles, pero sí ampliando la mochila impositiva que arrastra el contribuyente año tras año. Lejos de aliviar la presión fiscal, las decisiones del Ejecutivo han supuesto un aumento notable de la recaudación y del esfuerzo que debe realizar cada familia para llegar a fin de mes.
Economía
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Según datos oficiales, Hacienda recaudó 6.575 millones de euros más gracias a las subidas y ajustes impositivos introducidos en 2025, incluidos cambios en el IVA de productos básicos y la vuelta al tipo general del impuesto sobre la electricidad. Además, cada hogar habría pagado ya una media de 8.700 euros solo en tributos directos e indirectos como IRPF, IVA y cotizaciones. En paralelo, la recaudación por sociedades y otros impuestos marcó cifras históricas ante una base impositiva que sigue ampliándose.
2026, otra tormenta fiscal
Y 2026 no va a ser distinto. La presión fiscal global podría alcanzar el 42,6 % del PIB, lo que supondría unos 6.500 millones más en ingresos fiscales aun sin aprobar todas las medidas específicas. Entre las nuevas cargas, destaca la polémica baliza V16 obligatoria, que generará gastos directos para los ciudadanos y recaudación por IVA.
Además, se prevé la implantación de impuestos turísticos en ciudades como Barcelona, encareciendo los alojamientos, y subidas en las cotizaciones de autónomos, cuyos pagos mensuales aumentarán según ingresos. Por si fuera poco, se preparan controles y gravámenes adicionales sobre pagos con tarjeta superiores a 25.000 euros, ampliando la fiscalización de determinados consumos.
Frente a este panorama, los contribuyentes sienten que el Estado exprime cada vez más su bolsillo para sostener un gasto público creciente, sin alivios reales para las familias trabajadoras. Si 2025 fue la “bestia” recaudadora, 2026 amenaza con ser la era del ciudadano al borde del colapso fiscal.