El Gobierno inicia el 2026 "comprando la voluntad" de ERC con "el dinero de los españoles": el PP sentencia la reunión de Sánchez con Junqueras
El Gobierno arranca el año con una imagen de alto voltaje político: Pedro Sánchez y Oriol Junqueras sellan en Moncloa un acuerdo para una financiación singular de Cataluña, valorada en unos 4.700 millones de euros, que desata críticas de la oposición y tensiones internas en el PSOE en pleno ciclo electoral.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe al presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras.
El año político arranca con una imagen cargada de simbolismo y consecuencias: Pedro Sánchez y Oriol Junqueras posando juntos en la escalinata de La Moncloa. La fotografía, la primera pública desde la condena del líder republicano por el procés, resume el delicado equilibrio sobre el que se sostiene el Ejecutivo y anticipa un 2026 marcado por la aritmética parlamentaria y la cesión política.
El presidente del Gobierno y el líder de ERC alcanzaron este jueves un acuerdo para avanzar hacia un nuevo sistema de financiación para Cataluña que, según Junqueras, supondrá cerca de 4.700 millones de euros adicionales para la comunidad. Desde ERC lo venden como una victoria política y estratégica: “Más recursos para hospitales, escuelas, trabajadores, empresas y autónomos. Ganar más soberanía para Cataluña”, subrayan fuentes de la formación independentista, que reivindica su papel como socio imprescindible del Gobierno.
La letra ‘pequeña’ del acuerdo: no hay respaldo a los Presupuestos 2026
Sin embargo, el anuncio llega con letra pequeña. La denominada “financiación singular” deberá ser validada en el Congreso y, a día de hoy, no garantiza el respaldo de ERC a los Presupuestos Generales del Estado. Moncloa, consciente del desgaste, intenta diluir el alcance del acuerdo dentro de una reforma general de la financiación autonómica que la ministra María Jesús Montero presentará este viernes. No hay consenso sobre aspectos clave como el IRPF, lo que añade incertidumbre a una negociación ya de por sí frágil.
La reacción política no se ha hecho esperar. El Partido Popular ha cargado con dureza contra el Ejecutivo y sentencia que el Gobierno “inicia 2026 comprando la voluntad de ERC con el dinero de todos los españoles”. Desde la dirección nacional del PP interpretan el encuentro como un pago político para que Sánchez “siga aferrándose al poder”, mientras le rodean, dicen, casos de corrupción y escándalos internos. También recuerdan que la propia Montero, cuando era consejera de Hacienda en Andalucía, se oponía frontalmente a cualquier modelo de financiación diferenciada por considerarlo un agravio comparativo.
Page carga contra Sánchez, una vez más
Las críticas no proceden solo de la oposición. El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, una de las voces más incómodas para Ferraz, ha afeado al Gobierno que el debate sobre financiación arranque “con una reunión en Moncloa con los independentistas”, al considerar que no es el mejor punto de partida para generar un clima de entendimiento entre comunidades. Page insiste en un modelo que trate “por igual a todos los ciudadanos, vivan donde vivan”, aunque se muestra dispuesto a dialogar.
En síntesis, mientras ERC celebra haber arrancado más recursos y mayor capacidad de decisión para Cataluña, el Gobierno camina sobre una línea cada vez más estrecha: necesita a los independentistas para sobrevivir, pero cada gesto hacia ellos erosiona su discurso de igualdad territorial y complica el escenario electoral en pleno ciclo autonómico. La foto de Sánchez y Junqueras no es solo una imagen del presente; es un adelanto de las tensiones que marcarán la legislatura.