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Sánchez cede al chantaje de Junqueras privilegiando a Cataluña y remata a Pilar Alegría y María Jesús Montero
El presidente del Gobierno recibe con todos los honores en la Moncloa al condenado líder de ERC y ata un concierto económico especial de 4.700 millones de euros más, algo que provoca el pánico en las federaciones del PSOE por el desgaste electoral.

Pedro Sánchez recibe en la Moncloa a Oriol Junqueras
Pedro Sánchez está dispuesto a pagar el precio que haga falta para mantener viva la legislatura. Incluso si eso implica dinamitar el discurso territorial del PSOE y dejar expuestas a dos de sus principales dirigentes autonómicas que se enfrentan a las urnas, Pilar Alegría y María Jesús Motero. El presidente del Gobierno ha recibido en la Moncloa, con todos los honores, al líder de ERC y condenado por sedición, Oriol Junqueras, para cerrar un acuerdo de financiación singular para Cataluña que provoca inquietud y malestar en amplias federaciones socialistas. El propio Junqueras ha anunciado 4.700 millones de euros más para Cataluña y el principio de ordinalidad al salir de la reunión como acuerdo alcanzado.
Se trata de un compromiso adquirido hace año y medio, durante la investidura de Salvador Illa, y que ahora Sánchez se dispone a cumplir para garantizar la estabilidad del PSC y facilitar la aprobación de los presupuestos catalanes, además de su propia legislatura con el apoyo de ERC en el Congreso. El acuerdo contempla una financiación privilegiada para Cataluña, basada en el principio de ordinalidad y en la gestión íntegra del IRPF, lo que supondría un trato diferencial respecto al resto de comunidades autónomas. En la práctica, más recursos para Cataluña y menos margen para la solidaridad interterritorial, una vieja reivindicación del separatismo que Moncloa asume sin complejos.
Para lograrlo, Sánchez ha pasado por encima de su propia vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, así como de Pilar Alegría, exportavoz del Gobierno y candidata del PSOE en Aragón. Ambas quedan políticamente expuestas por un pacto que deberán defender en territorios donde genera un rechazo evidente. La inquietud es especialmente intensa en el PSOE aragonés, donde temen que el anuncio del acuerdo, previsto a apenas un mes de las elecciones autonómicas, hunda aún más las expectativas electorales de Pilar Alegría. Fuentes socialistas reconocen que el momento elegido es “demoledor” y que el coste político será difícil de asumir en una comunidad históricamente perjudicada por cualquier trato fiscal singular a Cataluña.
Tampoco sale indemne María Jesús Montero. La ministra de Hacienda y candidata socialista en Andalucía tendrá que justificar un pacto que choca frontalmente con el sentimiento mayoritario de los andaluces, a las puertas de unos comicios que previsiblemente se celebrarán en junio. El acuerdo con ERC amenaza con convertirse en una losa electoral para el PSOE andaluz en una comunidad donde los pactos con los independentistas catalanes y sus privilegios generan un gran rechazo, también entre el electorado de izquierdas, que sienten que se les perjudica. Mientras tanto, Junqueras se da por satisfecho. ERC da por hecho que Sánchez cumplirá lo pactado y que Cataluña obtendrá un concierto económico de facto, consolidando un modelo asimétrico que rompe el discurso de igualdad entre españoles que el propio PSOE dice defender.
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Benjamín López