Page presume de autocrítica en su discurso de Año Nuevo mientras se ciñe a las consignas de Ferraz
El presidente de Castilla-La Mancha prefiere la moderación calculada y la ausencia de autocrítica real, un mensaje que, según el Partido Popular, confirma su alineamiento con las consignas del PSOE y su incapacidad para ofrecer una gestión valiente y eficaz a los castellanomanchegos.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
Este 31 de diciembre está marcado políticamente hablando por los tradicionales discursos de Año Nuevo de los diferentes presidentes y presidentas autonómicos, además del de Pedro Sánchez que ha sido capaz de asegurar que mejora la vida de los españoles mes a mes. Uno de los más esperados era el de un Emiliano García-Page que se ha convertido en el socialista de mayor estatus en criticar la gestión a nivel nacional del PSOE. Sin embargo, como suele ser habitual, no ha traspasado esa delgada línea roja que separa las críticas del desafío que le haría peligrar precisamente esa posición de privilegio de la que goza.
García-Page ha aprovechado su mensaje institucional de Año Nuevo para hacer un llamamiento genérico contra la crispación política y el enfrentamiento, una consigna que repiten desde Ferraz para intentar sobrevivir a la corrupción y escándalos que de un tiempo a esta parte sobrevuelan la sede del PSOE.
Un tono el elegido en esta ocasión por Page que contrasta con esa actitud crítica que ha mantenido durante buena parte del año hacia el Gobierno de Sánchez y que ahora ha quedado diluida en un discurso sin concreción ni compromisos claros. Precisamente ha elogiado la autocrítica, dando a entender que él lo hace porque ser autocríticos “es probablemente lo más hermoso y lo más útil” para quienes ostentan responsabilidades públicas.
Desde el Palacio de Fuensalida, sede de la Presidencia regional, García-Page ha centrado sus palabras en pedir a la ciudadanía que no permita que la crispación “se cuele en sus mesas en estas fiestas” y ha pedido no seguir “el juego a los que buscan el enfrentamiento para esconder sus miserias”. Sin embargo, el presidente autonómico ha evitado cualquier referencia directa a la situación política nacional o a las decisiones del Ejecutivo central, así como de su propio partido, limitándose a reflexiones amplias sobre el clima político y social.
Además, Page ha definido a Castilla-La Mancha como una “tierra coherente” y ha expresado que la coherencia es condición previa para la honestidad, defendiendo que lo normal debería ser actuar con honestidad en decisiones, acciones y actitudes.
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Alba Molina López
El PP lo tiene claro: "Castilla-La Mancha sigue “atada perpetuamente a Sánchez"
Estas palabras tampoco han convencido al Partido Popular de Castilla-La Mancha. La secretaria general y portavoz parlamentaria del PP regional, Carolina Agudo, ha acusado a Page de “abonarse a los discursos y las consignas de partido” en lugar de ofrecer soluciones reales a los problemas de los ciudadanos. A su juicio, el mensaje ha evidenciado que Castilla-La Mancha sigue “atada perpetuamente a Sánchez”.
Agudo ha asegurado que el discurso ha sido una repetición de eslóganes vacíos, con un tono paternalista y condescendiente que no merecen los castellanomanchegos. En su valoración, ha afirmado que Page evita asumir responsabilidades y continúa apelando a mensajes internos de partido mientras la región sufre estancamiento, oportunidades perdidas y expectativas rotas.
Desde el PP han lamentado que el presidente regional haya preferido la retórica amable y el discurso genérico frente a una autocrítica sincera y una hoja de ruta clara para afrontar los desafíos de Castilla-La Mancha. Por ello, Agudo ha exigido “menos retórica partidista y más resultados” para una comunidad que, según ha expresado, necesita gestión eficaz y liderazgo real, no mensajes vacíos de Año Nuevo.