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Óscar Puente gastó el doble en paguitas 'compravotos' para tren gratis que en mantenimiento del AVE
Las subvenciones para abaratar el transporte a colectivos como jóvenes, una medida considerada de compra de votos, alcanzan los 1.371 millones, mientras mantener las líneas de alta velocidad fue de 470 millones

El ministro de Transportes, Óscar Puente
Los números son tozudos, aunque en el Ministerio de Transportes intenten disimularlos con propaganda social. Bajo la gestión de Óscar Puente, el Gobierno ha destinado más del doble de dinero a subvencionar billetes y bonos de transporte que al mantenimiento de las líneas de alta velocidad. Una decisión política que tras los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida llama todavía más la atención.
Según cifras oficiales y reportes de Adif, las ayudas al transporte previstas para 2026 alcanzan los 1.371 millones de euros, mientras que el mantenimiento de las líneas AVE rondó los 470 millones, con previsiones similares para los próximos ejercicios. Es decir: más de 1.300 millones para abaratar billetes del Ministerio de Transportes de Óscar Puente y menos de 500 para conservar infraestructuras por las que circulan millones de personas a más de 300 kilómetros por hora.
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El Gobierno ha optado por una política de gasto orientada al titular fácil y al rédito electoral inmediato. Bonos gratuitos o semigratuitos para jóvenes, mayores y colectivos concretos, descuentos generalizados en el transporte público, campañas de autobombo sobre “el transporte más barato de Europa”. Todo muy social, muy vistoso… y muy caro. Pero mientras el Ministerio de Transportes repartía subvenciones, la red ferroviaria envejecía, se parcheaba y se mantenía con presupuestos claramente insuficientes. No se trata de negar la utilidad social de las ayudas al transporte. Se trata de prioridades. De entender que la primera obligación del Estado no es regalar billetes, sino garantizar la seguridad de quienes se suben a un tren. Y ahí es donde la política de Óscar Puente hace aguas.
Expertos y sindicatos ferroviarios llevan tiempo alertando de una inversión en mantenimiento muy por debajo de lo recomendable, especialmente en la línea Madrid–Sevilla, la más antigua del AVE en España. Una infraestructura inaugurada en 1992 que necesita renovación profunda, no apaños low cost, como han denunciado sindicatos ferroviarios. Sin embargo, el dinero se ha ido por otro lado, como las pagas para bonos de Óscar Puente. El mensaje implícito del Gobierno ha sido claro: mejor gastar en medidas visibles que en tornillos, catenarias o sistemas de señalización que no dan votos. El problema es que cuando lo invisible falla, las consecuencias son dramáticas. Y entonces ya no sirven los bonos, ni los descuentos, ni las campañas en redes sociales.
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