"De la tranquilidad del paraíso de Sri Lanka a las bombas en Abu Dabi": el impactante relato de dos riojanos en zona de guerra

Iván López Galilea y Marta Moreno son dos españoles cuyas idílicas vacaciones en Sri Lanka se convirtieron, en un periodo de 24 horas, en un relato de terror tras vivir unas situación que "te marca de por vida".

Iván López Galilea y Marta Montero en sus vacaciones en Sri Lanka antes de quedarse atrapados cuatro días en Abu Dabi por el bombardeo de EEUU e Israel a IránILG

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Iván López Galilea y Marta Moreno habían viajado al Sur de Asia para disfrutar de unas vacaciones en la paradisiaca Sri Lanka y de ninguna de las maneras pudieron prever lo que estaba por pasar. Se encontraban en la capital Colombo cuando iniciaron su trayecto de regreso a Madrid, para el que debían hacer una escala en Abu Dabi. Esto fue del viernes 27 al sábado 28. Cuando llegaron al aeropuerto fueron conocedores de la situación. "Estados Unidos e Israel habían bombardeado Irán", relata la pareja. Y, sin embargo, todo parecía normal.

Pudieron acceder a la puerta de embarque sin impedimentos, entregaron sus billetes y pasaportes, y quedaron en la sala de espera, seguros de poder acceder a su vuelo. Mientras observaban el avión al que debían subir, la noticia que les tuerce todos los planes les aparece en el móvil: "Nuestro vuelo se ha cancelado". 

El comienzo del desastre 

A partir de ese momento se empiezan a suceder una serie acontecimientos que nadie querría vivir. La pareja cuenta que "personal de la compañía aérea Etihad" les dice que "es necesario un permiso del Gobierno para volar, debiendo permanecer allí a la espera". Este solo era el principio, porque justo después de esa primera noticia "suena una primera alarma debido a una amenaza potencial de misiles". Su misión en ese instante era buscar un sitio seguro en el que resguardarse y siempre alejados de las zonas con cristales.  

Aunque esto podría haber desembocado en pánico, según explican, la situación desde la aerolínea era de "aparente normalidad", permaneciendo igual de apacibles cuando vieron sobrevolar "dos cazas por el espacio aéreo". Tras ello, personal de la Embajada les advierte de la imposibilidad de volar porque se había cerrado el espacio aéreo, correspondido a la compañía ofrecer las soluciones pertinentes.

En ese momento, la compañía les ofreció bonos de hoteles, tanto a ellos como a "las 6.000 personas" que calcularon que se encontraban en el aeropuerto. Aun así, los riojanos consideraron mejor opción, hacer uso de su seguro de viaje para alojarse en un hotel dentro del aeropuerto. Hecho que consideraron más lógico para su situación, pues en cuanto se abriese el espacio aéreo, se encontrarían más cerca del aeropuerto para coger un vuelto y "regresar a casa". 

Una noche de horrores

Esa noche en la habitación, una vez dormidos, la aparente calma desapareció. "Oímos detonaciones que nos sobresaltaron volviendo a sonar una alarma, y tras ella gritos por los pasillos para que evacuáramos", señala la pareja. Y como si de una película se tratase, cuando salieron de la habitacion se encontraron con el ejercito que les trasladó a otro lugar, alejado del aeropuerto, donde les trataron de tranquilizar, ofrecieron agua y servicios sanitarios si fueran necesarios. 

En medio de la noche les establecieron en otro hotel, en el que permanecieron durante todo el domingo, aunque esta vez, sin escuchar bombardeos. El lunes, según explica Ivan, pidieron que se les acerca al aeropuerto para conseguir sus medicinas, resultando una labor frustrada porque no avistaron un alma por la zona. Tras ello, regresaron al mismo hotel y mantuvieron la esperanza de poder volar al día siguiente de vuelta a casa. 

Sin embargo, un segundo ataque en la ciudad acaba con la tranquilidad de la noche, siendo desplazados, una vez más, aunque dentro del mismo hotel a "una tercera planta subterránea" en la que quedaron custodiados por el ejercito. Intentaron conciliar el sueño esa noche pero les resultado imposible a ambos. 

El día de regreso 

La mañana del martes, se hizo la luz para la pareja. Sabiendo de la existencia de un avión con destino Madrid y otro para Frankfurt, se dirigieron al personal de Etihad y, tras varias gestiones, consiguieron un acceder a un vuelo. Esta noticia la recibieron entre lagrimas, y no es para menos pues, tras lo vivido han asegurado que, hasta que no se encontraron dentro del avión no se vieron a salvo.

En el vuelto se sorprendieron porque no todos los pasajero, 400 en total, eran españoles, por lo que todavía quedan unos cientos de españoles por volver, a los que han querido mandarles su animo y apoyo y han dicho "que tengan paciencia porque al final va a haber una solución, y van a poder salir".

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Ya en Logroño, la pareja a destacado "hemos pasado miedo, sobre todo, por el tema de las evacuaciones" y "cuando oyes un petardazos en el aeropuerto". Asegurando que se han sentido bastante protegidos por el ejército y el buen trato de la compañía, aunque criticando más a la Embajada.