Sánchez se agarra a Trump en un pulso ficticio que pone en riesgo los intereses de España para lo de siempre: su supervivencia política
El presidente del Gobierno busca camuflar la debilidad de su mandato y los escándalos de corrupción que asedian la Moncloa reactivando una faceta de agitador internacional. Mediante desplantes diplomáticos a Washington y el uso estratégico de bases militares, se fía el futuro electoral a un enfrentamiento directo con el magnate estadounidense.

El presidente de España, Pedro Sánchez, y el de Estados Unidos, Donald Trump.
Pedro Sánchez ha vuelto a erigirse como el líder de la izquierda mundial que no sólo cuestiona sino que incluso planta cara al mayor líder de la derecha mundial: Donald Trump. El presidente del Gobierno está cómodo en ese papel tal y como demostró con Gaza o Venezuela y suma con este otro capítulo más en el que, de puertas para dentro, seguramente se sienta como “la resistencia” o incluso “el azote” del todopoderoso - y odiado casi a partes iguales- excéntrico presidente norteamericano.
Todos sabemos que visto desde el otro prisma, desde el de Estados Unidos, la importancia que se le da al “rival” es bastante menor, casi como una molesta mosca que revolotea pero de la que te acabas olvidando. Ahora mismo Sánchez representa un porcentaje minúsculo dentro de las preocupaciones de un Trump inmerso en su operación ‘Furia Épica’, pero eso no significa que el republicano se olvide de los palos que le está metiendo entre las ruedas el líder español.
Palos en forma de negativa a utilizar las bases de Morón y Rota, uno de los primeros puntos geográficos al cruzar el Atlántico y por lo tanto claves para los temibles aviones norteamericanos que, según el Pentágono y junto a la fuerza naval, ya han minado la fuerza armamentística iraní en más del 80%. A Trump realmente le afecta poco o nada lo de Morón y Rota, será por bases en Europa. No le merece la pena usar la fuerza (por lo que dijo que “nadie le iba a impedir usar sus bases”) pero aún así quiere imponerse. Es su forma de relacionarse. Muy americano todo.
Como hemos podido comprobar este lunes, tras la rueda de prensa convocada por Sánchez tras la amenaza de Trump de cortar relaciones comerciales con nuestro país, el líder del Ejecutivo español ha optado por recuperar ese mensaje del ‘No a la guerra’. Un eslogan más político que realista y que no busca otra cosa sino que movilizar al electorado: usar a Trump para movilizar a una izquierda que ya no le compra el relato. 'No a la Guerra' de cartón piedra para sobrevivir a sus propios escándalos.
De hecho pensando en un posible adelanto electoral tal y como le reclaman no solo desde la oposición, sino también voces internas -descontentas claro- de su partido. Por ello Sánchez puede ver en su duelo con Trump la oportunidad para movilizar a la izquierda y ya de paso que se hable menos de los escándalos que le rodean. Además, según algunos expertos la ofensiva contra Irán, al paso que marcha, podría durar “solo” 4 o 5 semanas y por lo tanto Sánchez no podría estirar el chicle hasta 2027.
ESdiario TV
Sánchez busca el adelanto electoral: saca el no a la guerra y lleva a Trump al límite
Alba Molina López
Para empezar, todas las encuestas a nivel nacional que preguntan sobre la figura del peculiar presidente de Estados Unidos demuestran que, se identifiquen de izquierdas o de derechas los que responden, no suele caer bien o que no gusta su forma de gobernar creyéndose el rey del mundo. Además, hay ejemplos a nivel internacional, con líderes que se han enfrentado a Trump y han salido reforzados en las urnas. El más claro es Mark Carney, que alzó la voz por los aranceles y adelantó las elecciones, en las que consiguió la victoria. Sondeos también apoyan esta idea con personajes como la mexicana Claudia Sheinbaum y Mette Frederiksen en Dinamarca, enfrentada al máximo dirigente estadounidense por Groenlandia.
En otros países ha funcionado pero como bien sabemos, España es diferente. Sánchez seguro que cuenta para su estrategia de un posible adelanto electoral con todo esto, pero falta saber si en nuestro país importa, a nivel urnas, tanto lo de fuera. El ejemplo más reciente es el de Gaza, con el Gobierno español defendiendo abiertamente a Palestina. Desde entonces no ha habido generales, pero en las elecciones autonómicas que se han celebrado (Extremadura y Aragón), el fracaso del PSOE ha sido escandaloso. Y es que parece seguir pesando más los Ábalos, Cerdán, Begoña Gómez, Paco Salazar… que los Trump, Netanyahu y ‘tecno-oligarcas’ como Musk.
Lo que parece claro es que Sánchez quiere agarrarse a este cara a cara con el poder norteamericano y ver si le da frutos. Por el momento, en las tarde de este miércoles desde la Casa Blanca afirmaban que España cedía e iba a cooperar con el ejército estadounidense debido a las amenazas pero Moncloa rápidamente ha salido al paso para desmentirlo. Otro capítulo más en una crisis diplomática con Estados Unidos más abierta que nunca y con Sánchez dispuesto a intentar exprimirlo para intentar sacar rédito político.