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Carlos Cuerpo no es un tecnócrata: es uno de los máximos responsables del sanchismo económico

Es el nuevo vicepresidente primero del sablazo a las clases medias, del estancamiento de la productividad y del fracaso en los fondos europeos. Cuerpo no es un árbitro neutral en medio de este balance. No es un técnico atrapado en un mal Gobierno. Es vicepresidente primero de ese Gobierno. Ha formado parte de sus decisiones, las ha avalado y ahora las representa

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos CuerpoA. Perez Meca

Santiago Sánchez
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A Carlos Cuerpo lo están vendiendo ahora como el rostro técnico, serio y solvente del Gobierno. Un tecnócrata. Un gestor. Un hombre de números. Pero los números, precisamente, son los que cuestionan ese retrato. Porque Cuerpo no es un observador externo de la política económica de Pedro Sánchez: es ministro de Economía desde diciembre de 2023, y desde el pasado 27 de marzo vicepresidente primero del Gobierno. Es decir, no está por encima del sanchismo económico, al contrario, es uno de sus máximos responsables políticos.

Una Agencia Tributaria que te asfixia

Y basta mirar la realidad para comprobarlo. La Agencia Tributaria acaba de certificar que en 2025 la recaudación tributaria alcanzó 325.356 millones de euros, un récord histórico. En 2017, último año completo antes del ciclo político actual, la recaudación fue de 193.950 millones. El salto es de 131.405 millones más, un aumento de casi el 68%. Cuerpo es copartícipe y presenta como éxito un Estado que absorbe cada vez más renta de familias y empresas.

La subida es especialmente reveladora en los grandes impuestos. El IRPF ha pasado de 77.037 millones en 2017 a 142.466 millones en 2025, la friolera cifra de 65.428 millones más y un aumento de alrededor del 84%. El Impuesto sobre Sociedades ha subido de 23.143 millones a 42.266 millones, cerca de un 82% más. El IVA ha pasado de 63.647 millones a 99.532 millones, casi 36.000 millones adicionales. Incluso los Impuestos Especiales han aumentado de 20.307 millones a 23.083 millones. Éste es el balance material de un Gobierno que recauda como nunca asfixiando a las clases medias y familias con hijos, sin que se haya traducido en una mejora de los problemas estructurales del país, como demuestra el estado de las infraestructuras o el reciente dato del BCE que sitúa a España a la cola de Europa en inversión pública.

La productividad y los salarios se desploman

El discurso oficial es siempre el mismo: “la economía va como un cohete”. Pero si la economía realmente fuera como un cohete, esa mejora debería notarse con claridad en los salarios reales y en la productividad. Y no sucede. El salario mediano anual según la EPA pasó de 19.707 euros en 2018 a 20.123 euros en 2025, en términos reales (utilizando como aproximación de 2025 el oficial de 2024 más el crecimiento de inflación). Es decir, el salario mediano prácticamente ha empatado con la inflación, mientras que los alimentos y bebidas no alcohólicas se han encarecido casi un 40%. El Gobierno fiscalmente exprime más y más, pero el ciudadano no vive mucho mejor.

De hecho, ni siquiera hace falta entrar en debates ideológicos para ver el deterioro del modelo. La variable que realmente impulsaría nuestro salario real, la productividad, encadena en 2025, según el INE, cuatro trimestres consecutivos con la productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo en tasa interanual negativa: -0,2% en el primer trimestre, -0,4% en el segundo, -0,6% en el tercero y -0,2% en el cuarto. Si optamos por medirla a través de la productividad por ocupado, sigue por debajo de 2019. Ésta es una de las peores noticias posibles para una economía: crear empleo sin ganar eficiencia, sin elevar suficiente valor añadido por trabajador, sin reforzar la base real del crecimiento. Es lo de siempre con este Gobierno, mucha propaganda, poca productividad. Por eso, Cuerpo no debería retorcer estadísticas, ni especializarse en cherry picking.

El fracaso de la vivienda

Y mientras tanto, otro de los grandes fracasos del ciclo sanchista que Cuerpo avala sin matices es la vivienda. Después de años de intervencionismo, anuncios, topes, regulación y Reales Decretos que se aprueban y acto seguido decaen, el resultado es una vivienda más cara y más inaccesible. El problema es que este Gobierno no ha corregido la falta de oferta, la inseguridad jurídica y las trabas para disponer de suelo urbanizable. Con Cuerpo dentro del Consejo de Ministros, ha perseverado justamente en estos errores.

¿Fondos europeos? ¿Qué fondos?

El fiasco de los fondos europeos tampoco admite ya maquillaje. Incapaces de ejecutar los fondos de manera eficaz y eficiente, hemos pasado de disponer inicialmente de 163.000 millones, a devolver este año 60.000 millones de euros y situar el plan en 102.000 millones, con 79.000 millones en subvenciones y apenas 23.000 millones en préstamos. Entre una foto y otra, el plan ha menguado considerablemente, siendo Cuerpo el protagonista y ejecutor de seis de las siete Adendas que han reducido el volumen y la ambición del Plan de Recuperación. Si seguimos al ritmo actual, cuando se cierre el plan en agosto de 2026 solo se habrán asignado alrededor del 89% de las transferencias previstas. Es la historia del fracaso de la mayor oportunidad histórica que ha tenido nuestro país para transformar su tejido productivo, y Cuerpo es responsable directo de su mala gestión y de su fracaso.

Por eso, la operación de marketing con Carlos Cuerpo resulta tan poco creíble. Un tecnócrata de verdad no se mide por su tono, por su currículum o por su capacidad para pronunciar unos párrafos en chino o japonés cuando al mismo tiempo se te desploma la inversión extranjera en 2025 un 14%. Se mide por resultados. Y los resultados son éstos: récord de recaudación, salarios reales estancados, productividad en negativo, vivienda disparada, fondos europeos recortados y atascados, y caída de la inversión extranjera. Todo ello mientras el Gobierno profundiza en un modelo económico de mayor intervencionismo, mayor presión fiscal y mayor dependencia del BOE.

Carlos Cuerpo no es un árbitro neutral en medio de este balance. No es un técnico atrapado en un mal Gobierno. Es vicepresidente primero de ese Gobierno. Ha formado parte de sus decisiones, las ha avalado y ahora las representa. Puede que sea un profesional correcto en lo personal. Pero políticamente ya no cabe el disfraz del experto distante. Si sigues en ese Consejo de Ministros, si asumes su línea económica y si aceptas ascender en ella, entonces ya no eres un tecnócrata: eres corresponsable.

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