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ERC deja solo a Rufián en su aventura con Irene Montero y Podemos: desautorizado en horas y con ellos que no cuenten

La dirección independentista ha salido al paso de la propuesta de Gabriel Rufián para articular un frente de izquierdas con Podemos y otras fuerzas, dejando claro que su prioridad no es España, sino Cataluña, y rechazando asumir el papel de árbitro en las disputas del bloque progresista.

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián y la secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, durante su acto en Barcelona.

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián y la secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, durante su acto en Barcelona.Lorena Sopêna / Europa Press

Alejandro Ibáñez
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La dirección de ERC ha tardado poco en marcar distancias con Gabriel Rufián tras el acto que protagonizó su portavoz este jueves junto a Irene Montero en Barcelona. Apenas unas horas después de que en el mismo reclamara liderar un frente de izquierdas junto a Podemos, la cúpula republicana ha respondido a la propuesta con un mensaje claro: Cataluña está por encima de cualquier estrategia estatal.

El encargado de fijar posición ha sido el portavoz del partido, Isaac Albert, que ha respondido públicamente al movimiento de Rufián recordando que la prioridad de ERC “es clara: Cataluña, su gente, su lengua y sus intereses”. Un aviso directo que deja en evidencia la falta de respaldo interno a la iniciativa lanzada el día anterior, algo que ya avanzó el propio Rufián, incluso aceptando que le puede costar el puesto. Incluso llegó a presionar a su propia dirección, instando a ERC a liderar ese espacio en Cataluña y asegurando que, si su planteamiento le costaba el cargo, se marcharía “a casa”.

Albert ha subrayado que ERC no se considera “la izquierda del PSOE”, sino “la izquierda nacional de Cataluña”, una definición que choca frontalmente con la idea de diluirse en una plataforma conjunta de ámbito estatal. Aunque ha admitido que pueden “ayudar” a la articulación de alianzas, ha descartado asumir responsabilidades en las tensiones -bastante comunes y frecuentes- entre los partidos de la izquierda española: “No vamos a resolver sus disputas”.

El contraste con el mensaje de Rufián no puede ser más evidente. En su intervención junto a Irene Montero, el dirigente republicano había apelado a la urgencia de una confluencia electoral para frenar a PP y Vox, llegando a advertir de que “nos queda una bala” y que, de no actuar unidos, “nos matarán por separado”. Desde ERC insisten en que su estrategia pasa por liderar el espacio de la izquierda en Cataluña “sin migajas” y tejiendo alianzas con formaciones territoriales como Bildu, BNG o Compromís, pero sin asumir el papel de salvavidas de la izquierda estatal.

En el trasfondo, el choque evidencia una vez más las tensiones internas en ERC sobre su papel político: si actuar como actor clave en la gobernabilidad de España o replegarse en su agenda nacionalista. Por ahora, la dirección parece haber optado por lo segundo, dejando a Rufián aislado en su intento de abrir un nuevo frente político. Sin embargo esto es de puertas para fuera porque ya sabemos que ERC es una de las muletas en las que siempre se ha apoyado Pedro Sánchez para sobrevivir en Moncloa.

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