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PP y PSOE confrontan sus modelos internacionales: Feijóo con Corina Machado y Sánchez con "narcoestados"
Los populares se vuelcan con la premio Nobel de la Paz y líder de la oposición de Venezuela mientras el presidente del gobierno celebra una cumbre en Barcelona con la izquierda bolivariana del Grupo de Puebla

Feijóo con María Corina Machado y Pedro Sánchez con Lula da Silva
La política también va de imágenes. Y esta semana España deja dos estampas que explican, mejor que mil discursos, el choque de modelos de referentes internacionales entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. Por un lado, la sede de Génova convertida en punto de encuentro con la oposición de Venezuela. Feijóo recibiendo a María Corina Machado, premio Nobel de la Paz y símbolo internacional de la lucha contra el chavismo, y por otro, Pedro Sánchez en su “cumbre por la democracia” en Barcelona con varios líderes internacionales del llamado Grupo de Puebla -la izquierda populista y bolivariana de Hispanoamérica- como Lula da Silva de Brasil o Gustavo Petro de Colombia.
María Corina Machado ha decidido no reunirse con Sánchez durante su visita a España, priorizando contactos con el PP. El PP ha querido capitalizar una visita cargada de simbolismo, reivindicando su papel como interlocutor de quienes combaten regímenes autoritarios en Hispanoamérica. “El sitio de España está al lado de María Corina y no de la tiranía que le ha perseguido”, proclamó Feijóo. Una frase directa, sin matices diplomáticos, que deja claro el posicionamiento: democracia frente a dictadura, sin zonas grises.
El líder popular no se quedó ahí, reivindicó una Hispanoamérica “libre” y exigió un calendario electoral claro en Venezuela. Un discurso que busca proyectar a España como referente en la defensa de libertades, pero también marcar distancias con la política exterior del Gobierno. Mientras tanto, a varios cientos de kilómetros, en Barcelona, Pedro Sánchez va a celebrar la IV Reunión en Defensa de la Democracia -rimbombante nombre como le gusta-, un foro con líderes internacionales como el brasileño Lula da Silva, el colombiano Gustavo Petro o la mexicana Claudia Sheinbaum -que tienen sus países hasta arriba de violencia de los narcos, que buen ejemplo- y representantes de distintos países alineados con el bloque de izquierda y el llamado grupo de Puebla de apoyo a la izquierda bolivariana en Sudamérica.
Sobre el papel, el objetivo es impecable: defender la democracia en un contexto global cada vez más inestable. En la práctica, la lectura política no es tan sencilla, porque entre los asistentes hay perfiles y trayectorias que generan controversia como la de Gustavo Petro y como tiene Colombia llena de crímenes del narcotráfico. En medio de ese choque de modelos internacionales de PP y PSOE, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lo resumió con una frase: "Mañana hay dos fotos: la reunión del mundo libre en Sol -por la entrega de la medalla de Madrid a María Corina Machado- y otra de narcoestados en torno a Sánchez". Dos maneras de estar en el mundo. Dos formas de hacer política exterior. Y, sobre todo, dos relatos que compiten por imponerse también dentro de España.