José Zaragoza hace el ridículo para justificar que el PSOE quiera prohibir el burka en Lleida: "Ni todo desnudo ni todo tapado..."

El diputado catalán (PSC) ha intentado justificar la ordenanza de Lleida prohibiendo el burka y el niqab en espacios públicos pero su explicación, basada en incoherencias y argumentos sin sentido, ha terminado evidenciando la contradicción socialista.

El diputado del PSC en el Congreso, José Zaragoza.A. Perez Meca / Europa Press

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Este martes conocíamos la noticia de que Lleida, gobernado por el PSOE (PSC), quiere impulsar una medida que los socialistas no han dudado de tachar como racista cuando la han propuesto PP o Vox: prohibir el burka y el niqab (prenda en la que solo se ven los ojos de la mujer) en espacios públicos. Por ello los periodistas le han ido a preguntar a José Zaragoza, diputado del PSC, por si podía arrojar luz al asunto. Sin embargo el resultado ha sido ridículo. Si es verdad, vaya por delante, que es difícil -por no decir imposible- defender una contradicción tan evidente.

La explicación prometía aclarar la posición del PSOE tras el giro del PSC en Lleida, pero ha conseguido justo lo contrario. El diputado catalán ha protagonizado una defensa tan enrevesada como repetitiva que ha dejado al descubierto las costuras del argumentario socialista. Con ese punto de partida, Zaragoza ha tratado de marcar distancias. Su tesis: no es una cuestión religiosa, sino de convivencia. El problema es cómo lo ha explicado.

“Ni puedes ir totalmente desnudo ni puedes ir totalmente tapado”. Esa ha sido la idea central de su intervención, repetida una y otra vez como si por insistencia fuera a ganar solidez. Según el diputado, la ordenanza regula “los dos extremos” y busca normas básicas de convivencia en la ciudad. Sin embargo, en medio de esa defensa, ha reconocido que “llevar burka es un asunto de libertad religiosa”, para inmediatamente después negar que la norma tenga nada que ver con esa libertad.

El diputado también ha recordado que el Ayuntamiento de Lleida ya intentó en el pasado una prohibición similar que fue frenada por la justicia, señalando que ahora se ha reformulado mejor. Pero, de nuevo, sin aclarar por qué lo que antes era rechazado políticamente ahora se presenta como una simple norma de convivencia.

Desde el Gobierno han reaccionado intentando rebajar el alcance del debate y desplazar el foco hacia otras cuestiones. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, ha pedido no caer en la demagogia y ha defendido que se trata de un asunto que requiere “sosiego, análisis y mucha pedagogía”, reclamando alejarlo del “ruido”.

En la misma línea, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha apuntado al respeto a las decisiones de cada municipio y ha subrayado la defensa de un modelo basado en la integración “a partir de la diversidad”. Por su parte, desde Sumar, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha intentado desviar el foco a que el verdadero debate no está en el burka, sino “en los derechos de las personas, en el feminismo, en los derechos de las mujeres y de los migrantes”, que a su juicio han sido “cercenados” por el pacto entre PP y Vox en Extremadura. En este sentido, ha reclamado a los responsables políticos centrar la discusión “en lo que realmente le importa a la ciudadanía”.

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El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha incluso criticado la iniciativa señalando que en varias ocasiones se han llevado propuestas similares por parte de Vox y Junts.