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Mónica García se va a al cine a promocionar 'Sidosa', la última de Eduardo Casanova, con los médicos en huelga y desata una tormenta

"Increíble que la ministra de Sanidad en lugar de buscar una solución al problema se vaya a comer palomitas y a dar bombo a Jordi Évole y Eduardo Casanova", señalan sindicatos médicos

Mónica García durante el estreno de 'Sidosa'

Mónica García durante el estreno de 'Sidosa'Europa Press

Enrique Martínez Olmos

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La imagen no puede ser más simbólica. Mientras miles de médicos mantienen el pulso con el Ministerio de Sanidad por sus condiciones laborales y amenaza de huelga, la ministra Mónica García decide hacer acto de presencia… en una sala de cine. No para anunciar medidas, ni para negociar, ni siquiera para lanzar un mensaje conciliador, sino para promocionar Sidosa, junto a Eduardo Casanova y Jordi Évole.

“Un placer estar en el estreno de Sidosa, un documental que pone el foco en las personas con VIH, gracias por abrir la conversación con Eduardo Casanova y Jordi Évole”, escribía la ministra de Sanidad, destacando la importancia de visibilizar el estigma del VIH. Un mensaje loable en el fondo, pero que ha estallado en las formas, porque llega en el peor momento posible: con el sistema sanitario tensionado y con una huelga de médicos en marcha. La reacción contra Mónica García no se ha hecho esperar. Desde sindicatos y profesionales sanitarios, el enfado ha sido inmediato y sin filtros. “Increíble que la ministra, en lugar de buscar soluciones, se vaya al cine”, denuncian.

Otros tiran de ironía a Mónica García: “Ir al cine a comer palomitas debe ser su forma de entender cómo se solucionan los problemas”. El malestar no es nuevo, pero este episodio ha actuado como gasolina sobre un incendio ya encendido. Y es que la crítica a la ministra de Sanidad no va solo por la asistencia al estreno de Sidosa, sino por lo que representa: una desconexión evidente entre la agenda política y la realidad del sistema sanitario. Mientras los médicos denuncian precariedad, sobrecarga y falta de diálogo, la ministra de Sanidad aparece en un acto de promoción de famosos cercanos al sanchismo como Eduardo Casanova y Jordi Évole que, aunque legítimo, resulta difícil de encajar en este contexto.

Además, el propio documental de Eduardo Casanova y Jordi Évole que promociona Mónica García tampoco ha estado exento de polémica. Algunas voces han acusado a Sidosa de trivializar una enfermedad grave en nombre de la desestigmatización. Un debate complejo, sin duda, pero que añade más ruido a una situación ya de por sí delicada. En paralelo, surgen comparaciones incómodas: “A ver si los pacientes de ELA hacen una película y así les hacen caso”, ironizan algunos usuarios en redes a la ministra de Sanidad. Más allá del tono, el mensaje de fondo es claro: hay una sensación creciente de que las prioridades no están donde deberían. La política, en ocasiones, no se mide solo por las decisiones que se toman, sino también por los gestos que se transmiten, y en este caso, la foto de la ministra de Sanidad en el estreno de Sidosa, mientras los médicos protestan y amenazan huelga, ha generado una narrativa difícil de revertir.

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