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Batalla campal en Ferraz: dirigentes del PSOE intentaron agredir a Sánchez en 2016

Un susanista y un estrecho colaborador de Page trataron de golpear al entonces líder socialista durante el salvaje comité federal que acabó con su caída entre gritos, amenazas y acusaciones de “pucherazo”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a Susana Díaz.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saluda a Susana Díaz.Jesus Hellin 2022

Publicado por
Mariola López

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El PSOE estuvo al borde del estallido físico durante el dramático comité federal del 1 de octubre de 2016 que terminó con la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general socialista. Lo que hasta ahora había permanecido oculto comienza a emerger casi una década después, como desvela Vozpópuli: el entonces líder del partido sufrió dos intentos de agresión en plena guerra civil interna entre el sector crítico encabezado por Susana Díaz, Emiliano García-Page y Javier Lambán frente al núcleo duro sanchista atrincherado en Ferraz.

Aquella jornada sigue siendo una de las más salvajes y humillantes de la historia reciente del socialismo español. El partido se partió en dos en medio de una escena caótica de insultos, amenazas, lágrimas y tensión extrema que durante horas convirtió la sede socialista en un auténtico campo de batalla. El detonante fue la negativa de Sánchez a facilitar con la abstención del PSOE la investidura de Mariano Rajoy, una decisión que acabó desatando una rebelión interna sin precedentes.

Las tensiones alcanzaron su punto máximo cuando el equipo de Sánchez insistió en celebrar la votación mediante una urna escondida tras un panel, una maniobra que los críticos interpretaron como un intento de manipulación interna para forzar unas primarias y mantener vivo al secretario general. Finalmente, el sector crítico impuso una votación a mano alzada, pero la temperatura política ya era insoportable.

Susanistas y 'pageístas' a por Sánchez

Fue en ese momento cuando se produjeron los episodios más graves. Según varios testigos presenciales de aquella reunión, un dirigente andaluz de máxima confianza de Susana Díaz lanzó un puñetazo al aire a escasos centímetros de la cabeza de Sánchez en pleno clima de histeria interna. Minutos después, un estrecho colaborador de García-Page trató igualmente de propinarle un golpe directo al rostro que el entonces secretario general consiguió esquivar por centímetros. “Iba directo a la cara del secretario general”, relatan algunos de los asistentes a aquella reunión explosiva celebrada en Ferraz.

El ambiente ya venía completamente incendiado desde primeras horas de la mañana. El sanchismo había organizado una concentración a las puertas de la sede socialista para presionar al comité federal mientras dentro del edificio se sucedían las acusaciones cruzadas de traición, manipulación y “pucherazo”. El propio García-Page ha vuelto recientemente a cargar contra aquel episodio tras la publicación de nuevas imágenes del comité federal, insistiendo en que el núcleo duro de Sánchez trató de “hurtar la democracia interna del Partido Socialista”.

Heridas que aún sangran

La batalla interna dejó heridas que todavía hoy siguen abiertas dentro del PSOE. El sector crítico consideraba que Sánchez había impuesto desde 2014 un liderazgo “caudillista”, apoyado únicamente en un círculo reducido de fieles encabezado entonces por José Luis Ábalos, Adriana Lastra y Miquel Iceta. Mientras tanto, el sanchismo veía en los denominados “ortodoxos” una operación interna diseñada para destruir políticamente al secretario general y devolver el control del partido al viejo aparato socialista.

Casi diez años después, las imágenes y testimonios de aquel comité federal continúan persiguiendo al PSOE. Muchos de sus protagonistas han desaparecido políticamente, otros han cambiado completamente de posición y algunos mantienen una guerra soterrada que nunca terminó realmente. Pero el recuerdo de aquella jornada negra en Ferraz sigue retratando uno de los episodios más brutales y descarnados vividos jamás dentro del socialismo español.

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