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CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA

Sánchez apurará los tiempos para las generales: más 'votos nacionalizados' que ya le apoyaron el 17-M

Más de 700.000 nuevos españoles ya han obtenido la nacionalidad gracias a la llamada 'ley de nietos', mientras el PSOE se impone al PP en el escrutinio exterior de las elecciones andaluzas

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la  candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, durante el acto de cierre de campaña en Sevilla.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero, durante el acto de cierre de campaña en Sevilla.Europa Press

Abel Martín
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Ni moción de censura, ni cuestión de confianza. Tampoco, por el momento, adelanto de urnas. Lo único probable, que Pedro Sánchez considere que el 'superdomingo electoral' es esa ventana que necesita para saltar por ella y tratar de escapara de la Justicia que le acorrala. 

Aunque puede que el todavía presidente del Gobierno piense en hacer coincidir las municipales y autonómicas con las generales -mayo de 2027-, es también muy posible que ni Carles Puigdemont, ni Aitor Esteban se lo permitan. Los independentistas catalanes y vascos tienen dos problemas llamados Bildu y Alianza Catalana, respectivamente. La hemorragia de pérdida de votos de Junts y PNV quedará patente en la salida de muchos alcaldes de sus filas que se verán obligados a soltar el bastón de mando de no pocos ayuntamientos. 

No obstante, y a la espera de que desde Waterloo consideren que ha llegado la hora de amputar -su brazo tendido a este Gobierno de coalición- antes de morir desangrados, lo que es evidente es que Pedro Sánchez va ganando tiempo. Sigue sumando días y semanas. O lo que es lo mismo, crece el número de españoles nacionalizados para la causa.

El todavía también secretario general del PSOE tiene un problema cada vez más evidente dentro de nuestro país, pero también una oportunidad electoral fuera de ella. Mientras el desgaste político del Ejecutivo se acentúa por los escándalos de corrupción que afectan a su entorno y las encuestas muestran una creciente dificultad para revalidar la mayoría parlamentaria, la denominada Ley de Memoria Democrática está generando un fenómeno demográfico y electoral sin precedentes: cientos de miles de nuevos ciudadanos españoles con derecho a voto.

"Yo no puedo convocar elecciones por interés partidista, tengo que convocar elecciones por el interés general de los ciudadanos españoles", se permite el lujo de decir -no sin sorna- Pedro Sánchez.

El PSOE se impone en el voto exterior del 17-M

El reciente escrutinio del voto exterior en las elecciones andaluzas ha dejado un dato que no ha pasado desapercibido en los cuarteles generales de los partidos: el PSOE se impuso al PP entre los residentes en el extranjero. 

Un resultado que alimenta la tesis de que desde el Palacio de la Moncloa podrían tener incentivos para agotar la legislatura y permitir que más nacionalizados se incorporen al censo antes de las próximas elecciones generales. De hecho, el voto CERA -Censo Electoral de Residentes Ausentes- creció en los últimos comicios andaluces casi un 15% respecto a la anterior cita con las urnas: 263.504 solicitantes en 2022, frente a los 302.074 electores del 17-M.

Ya es un hecho que la llamada 'ley de nietos', incluida en la Ley de Memoria Democrática aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez en 2022, ha desencadenado el mayor proceso de adquisición de nacionalidad española registrado en décadas.

2,5 millones de nuevos españoles y de nuevos votantes

Los datos oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores muestran que más de 2,5 millones de personas -podrían llegar a ser 3,5 millones, finalmente- han solicitado información o iniciado trámites para acceder a la nacionalidad española a través de esta vía. Según los últimos datos oficiales, las oficinas consulares han aprobado 531.297 expedientes, mientras que únicamente 7.032 han sido rechazados. El resto continúa en tramitación.

La inmensa mayoría de los beneficiarios proceden de países iberoamericanos, especialmente Argentina, Cuba, Venezuela, México y Uruguay, territorios con una histórica emigración española durante los siglos XIX y XX. La consecuencia política es evidente: cada nuevo nacionalizado pasa a formar parte del cuerpo electoral español y puede ejercer su derecho al voto en futuras convocatorias.

La importancia electoral de este fenómeno ha quedado reflejada en el escrutinio definitivo de las elecciones andaluzas celebradas el pasado 17 de mayo.

Aunque el resultado final no alteró el reparto de escaños en el Parlamento andaluz, el recuento del voto CERA -el correspondiente a los españoles residentes en el extranjero- arrojó una victoria del PSOE sobre el Partido Popular. Y aquí es preciso detenerse a recordar que la socialista María Jesús Montero ha cosechado los peores resultados de la historia de su formación en tierras andaluzas. Un descalabro sin precedentes que contrasta con la victoria entre los que acuden a las urnas desde fuera de nuestras fronteras. 

¿A quién votan los españoles nacionalizados?

El dato resulta especialmente significativo porque llega en un contexto en el que los socialistas atraviesan uno de sus momentos más delicados en territorio nacional. Mientras el PP continúa ampliando su ventaja en numerosos sondeos, los votos procedentes del exterior parecen ofrecer un comportamiento electoral diferente.

Los estrategas de los partidos han tomado nota de ello. No se trata únicamente de los ciudadanos españoles que tradicionalmente residían fuera del país, sino también de una nueva bolsa de electores incorporados recientemente al censo, gracias a los procesos de nacionalización impulsados por esta polémica Ley de Memoria Democrática.

Pedro Sánchez ha repetido en numerosas ocasiones que su intención es completar la legislatura y convocar elecciones cuando corresponda. "Hasta 2027 y más allá", dijo este pasado fin de semana el jefe del Ejecutivo. Oficialmente, la justificación es la estabilidad institucional y el cumplimiento del programa de Gobierno.

Sin embargo, desde una perspectiva estrictamente política, existe un elemento adicional que podría jugar a favor del Ejecutivo.

El incentivo de alargar la legislatura

Cada mes que transcurre permite resolver nuevos expedientes de nacionalidad y sumar potenciales votantes al censo electoral. Si el ritmo de concesiones se mantiene, el número de nuevos ciudadanos españoles con derecho a voto podría aumentar de forma considerable antes de unas hipotéticas elecciones generales en 2027.

La cuestión no es menor. En un escenario de máxima fragmentación política, donde unos pocos cientos de miles de votos pueden decidir varios escaños en provincias clave, la incorporación de nuevos electores adquiere una relevancia estratégica extraordinaria.

Por primera vez en muchos años, el crecimiento del electorado español depende en gran medida de decisiones administrativas relacionadas con la concesión de nacionalidades fuera del territorio nacional.

Y es precisamente ahí donde algunos observadores sitúan una de las claves de la estrategia de Pedro Sánchez para los próximos meses: resistir políticamente, agotar los plazos y llegar a las próximas generales con el mayor número posible de nuevos votantes incorporados al sistema.

El precedente del 17 de mayo ha ofrecido una pista de hacia dónde podrían inclinarse esos sufragios. No fue suficiente para alterar el resultado en Andalucía, pero sí para enviar un mensaje político que nadie en los cuarteles de los diferentes partidos políticos ha pasado por alto.

Porque en una legislatura marcada por los casos judiciales, la erosión institucional y la creciente polarización política, el Gobierno parece haber encontrado un nuevo campo de batalla electoral: los millones de españoles que viven al otro lado del Atlántico. ¿Le servirá a Sánchez para seguir resistiendo o será insuficiente?.

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