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El caso de Luis Lorenzo: revela un presunto control de la 'tía Isabel' y movimientos sobre su patrimonio

La Audiencia Provincial de Madrid sigue desgranando un caso que ha generado una enorme expectación mediática y social. El testimonio de notarios, empleados bancarios, familiares y vecinos dibuja un escenario de presunta manipulación, aislamiento y operaciones patrimoniales en torno a una mujer de 85 años antes de su fallecimiento.

Luis Lorenzo.

Luis Lorenzo.Europa Press

David González
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La segunda jornada del juicio contra el actor Luis Lorenzo y Arancha Suárez Palomino ha dejado nuevos testimonios clave en la Audiencia Provincial de Madrid, donde ambos están procesados por presuntamente retener, humillar y estafar a Isabel Suárez, tía de la acusada, quien falleció en julio de 2021 en el domicilio de la pareja.

Durante la vista oral, un notario y una trabajadora de una notaría madrileña detallaron las tres ocasiones en las que la anciana acudió al despacho acompañada de su sobrina. En la primera visita, Isabel otorgó un poder para gestionar parte de sus cuentas bancarias. En la segunda, modificó su testamento, dejando una vivienda a favor de Arancha Suárez. Sin embargo, la situación cambió de forma radical en la tercera comparecencia, ya en junio de 2021.

Según relataron los testigos, en esa última ocasión la mujer llegó en silla de ruedas, con signos evidentes de deterioro físico y cognitivo, y se encontraba “totalmente ausente”. Ante este estado, la notaría se negó a formalizar la ampliación del poder que se solicitaba. Pese a la negativa, Arancha habría insistido en completar la operación, llegando incluso a recurrir a otro profesional. Este segundo intento también fue rechazado tras comprobarse que la anciana “no tenía la más mínima capacidad” para comprender el acto jurídico.

El caso también ha incorporado el testimonio de una empleada de una sucursal bancaria en Grado (Asturias), localidad de residencia de Isabel Suárez. La trabajadora explicó que Arancha acudió junto a Luis Lorenzo, quien se identificó como abogado, para solicitar acceso a las cuentas de la anciana. Según su declaración, mostraron un poder notarial que permitía operar sobre los fondos, pero la entidad limitó las operaciones únicamente a gastos relacionados con “cuidados de asistencia”. La reacción de la pareja fue de enfado ante estas restricciones.

Otro de los testimonios relevantes fue el de un asesor fiscal que durante años gestionó las declaraciones de Luis Lorenzo. Este profesional aseguró que el actor le envió mensajes en los que expresaba su intención de retirar 10.000 euros de la cuenta de la anciana, alegando que “le quedaba poco tiempo de vida”, según su versión.

En el ámbito familiar, varios allegados de Isabel Suárez corroboraron en sala lo ya expuesto en sesiones anteriores. Todos coincidieron en que la mujer se encontraba en buen estado de salud antes de ser trasladada a Madrid, donde perdió el contacto con su entorno habitual. Según relataron, seguía llevando una vida activa, cuidando su huerto y manteniendo rutinas cotidianas.

Una cuñada de la víctima añadió que Arancha Suárez arrastraba problemas psicológicos desde hacía años y que la anciana sentía compasión por ella, lo que habría influido en la relación entre ambas. Por su parte, vecinos del domicilio en el que residió Isabel en Madrid describieron un deterioro rápido y llamativo tras su llegada, afirmando que pasó de estar orientada y autónoma a encontrarse desorientada y prácticamente recluida en cuestión de semanas.

Los testimonios vecinales también apuntan a situaciones de aparente abandono o control. Algunos declararon que la anciana se desplazaba al baño comunitario del garaje vestida con bata y zapatillas, y que en la zona había una bolsa con pañales. Estas imágenes han sido descritas en sala como parte del cambio radical observado en su día a día.

Uno de los testimonios más impactantes ha sido el de la expareja de Luis Lorenzo, madre de su hijo, quien relató lo que el menor le habría contado durante sus estancias en el domicilio. Según su declaración, el niño afirmó haber escuchado comentarios sobre la posibilidad de “pegar” o “asfixiar con almohadones” a la anciana, además de describir situaciones de falta de comida y episodios en los que Isabel habría intentado abandonar la vivienda sin éxito.

La causa continúa ahora su curso en la Audiencia Provincial de Madrid, donde se espera que en próximas sesiones declaren nuevos testigos y peritos. El caso, que combina presuntas irregularidades patrimoniales con acusaciones de maltrato y aislamiento, sigue generando gran atención pública por la gravedad de los hechos investigados y la notoriedad de uno de los acusados.

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