Confesión 33 años después: una madre revela el presunto asesinato y entierro de su hijo en una casa de Dénia
La declaración de una mujer de 70 años sobre la supuesta muerte de su hijo en 1993 ha reabierto el interés por un caso que permaneció oculto durante décadas. La familia exige ahora localizar los restos completos de la víctima para darle sepultura digna, pese a que el posible delito ya ha prescrito.

Policía Nacional Denia
Más de tres décadas después de la desaparición de Juan Navarro Navarro, un vecino de Dénia de 27 años, una inesperada confesión familiar ha sacudido a la localidad alicantina y ha destapado un presunto crimen intrafamiliar que habría permanecido oculto durante 33 años.
La protagonista de esta revelación es Antonia, madre de la víctima, quien según relatan varios familiares reconoció recientemente que participó junto a su marido en la muerte de su hijo y en la posterior ocultación de su cadáver. Aunque actualmente niega haber intervenido directamente en los hechos, la mujer habría aportado detalles sobre el lugar donde fue enterrado el cuerpo, supuestamente descuartizado tras el crimen.
Según la versión facilitada por los familiares, la septuagenaria explicó que el cadáver fue ocultado "en un agujero en la tierra" dentro del corral de la vivienda familiar, situada en la calle Hospital de Dénia, en pleno casco histórico de la ciudad.
La confesión llegó el pasado mes de enero, cuando la mujer decidió relatar lo ocurrido a una de sus hijas. Su objetivo, según explican los allegados, era permitir que los restos de Juan pudieran ser recuperados y despedirse de él antes de morir.
No obstante, Antonia rechaza ahora algunas de las acusaciones realizadas por sus familiares. "La Isabel dice que yo maté a mi hijo con mis propias manos, pero está mintiendo", asegura. Pese a ello, varios miembros de la familia sostienen que en conversaciones anteriores sí describió una violenta discusión entre padre e hijo que terminó de forma trágica.
La investigación ha dado un nuevo giro tras el hallazgo de varios huesos en la vivienda donde presuntamente ocurrieron los hechos. Agentes de la Policía Nacional se hicieron cargo de los restos el pasado miércoles después de que fueran encontrados al levantar parte del suelo del antiguo corral.
Los huesos serán sometidos a análisis forenses para determinar su antigüedad y comprobar si es posible obtener ADN que permita identificar su procedencia. Los familiares creen que podrían corresponder a alguna extremidad de Juan Navarro.
Mientras tanto, la familia reclama que las autoridades permitan ampliar las excavaciones para localizar el resto del cuerpo. Denuncian que se están encontrando con numerosos obstáculos administrativos y económicos para continuar la búsqueda.
Según explican, la actual propietaria del inmueble habría solicitado importantes cantidades de dinero para autorizar las obras necesarias en la vivienda. Además, aseguran que distintas administraciones les han comunicado que los costes deberían ser asumidos por ellos mismos debido a que el posible delito se encuentra prescrito.
Los hechos se remontan al 15 de agosto de 1993. Sin embargo, la desaparición de Juan Navarro no fue denunciada oficialmente hasta el año 2000, siete años después. La madre nunca ha aclarado públicamente las razones de ese retraso.
El padre de la víctima, también señalado por los familiares como presunto implicado en el crimen, falleció en octubre de 2012 sin haber reconocido nunca lo sucedido.
Fue ahora, casi 33 años después, cuando la madre terminó admitiendo ante una de sus hijas que "Lo matamos y lo enterramos", según sostienen los allegados.La confesión también habría provocado que otra hermana de Juan reconociera que presenció lo ocurrido y que guardó silencio durante todos estos años.
La familia pide recuperar los restos
Aunque la causa judicial relacionada con la desaparición fue archivada hace años por la prescripción del posible delito, el juzgado de guardia de Dénia ha activado actuaciones para analizar los restos encontrados recientemente.
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La familia insiste en que el objetivo principal ya no es depurar responsabilidades penales, sino recuperar los restos de Juan Navarro para darle una sepultura digna.
"No puede ser que nadie quiera buscar su cuerpo y la única explicación es que ya está todo olvidado, para nosotros no", lamenta uno de sus sobrinos.
Los allegados mantienen viva la esperanza de que futuras excavaciones permitan encontrar el resto del cadáver y cerrar una herida abierta desde hace más de tres décadas. Para ellos, el tiempo transcurrido no ha reducido el dolor ni la necesidad de ofrecer una despedida definitiva a quien recuerdan como "una bellísima persona".