JUCIL destapa un nuevo escándalo en la Guardia Civil y el malestar con Marlaska no para de crecer: agentes en prácticas desprotegidos
La asociación denuncia que numerosos agentes han comenzado a patrullar sin chalecos antibalas adecuados, grilletes o defensas operativas y acusan al Ministerio del Interior y a la Dirección General de poner en riesgo su seguridad. Lo peor: se repite año tras año.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso
La llegada de los nuevos guardias civiles en prácticas a sus destinos por toda España ha vuelto a poner el foco sobre la falta de medios materiales con los que, según denuncia JUCIL, trabajan los agentes del Instituto Armado. La asociación profesional ha asegurado que numerosos efectivos se han incorporado al servicio sin disponer del equipamiento básico de autoprotección, una situación que considera "inadmisible" y que, a su juicio, refleja un problema estructural de la Dirección General de la Guardia Civil y del Ministerio del Interior.
JUCIL ha explicado que la falta de material afecta a múltiples comandancias repartidas por todo el territorio nacional y que no se trata de incidencias puntuales, sino de un desabastecimiento que vuelve a repetirse coincidiendo con la incorporación de una nueva promoción de guardias civiles.
Sin chalecos, sin grilletes y con material insuficiente
La asociación ha denunciado que en comandancias como Murcia, Madrid, Valencia o Cantabria los nuevos agentes han comenzado a patrullar sin grilletes, sin defensas extensibles, sin portacargadores e incluso sin chalecos antibalas adaptados a su talla. Según JUCIL, estas carencias dejan a los guardias civiles en una situación de vulnerabilidad desde el primer día de servicio, al carecer de elementos imprescindibles tanto para proteger su integridad física como para intervenir con seguridad ante cualquier actuación policial.
La organización también ha vuelto a poner el acento en el problema de los chalecos antibalas. Ha señalado que en provincias como Salamanca, Almería, Granada, Córdoba, Cantabria o Madrid Norte se han repartido chalecos de tallas excesivamente grandes que dificultan la movilidad y no garantizan una protección adecuada de las zonas vitales.
La situación, según denuncia, llega a ser todavía más preocupante en algunos destinos. En Salamanca, asegura que se han entregado chalecos cuya vida útil ya había expirado, mientras que en Toledo y Alicante algunos agentes han iniciado el servicio directamente sin ningún chaleco de protección.
Compartir chalecos y retirar material a unos para dárselo a otros
JUCIL también ha criticado las soluciones improvisadas que, según afirma, están adoptando algunas unidades para intentar paliar la falta de equipamiento. Ha explicado que en Cádiz y en la Unidad de Protección y Seguridad (UPROSE) de Barcelona los agentes se ven obligados a compartir los chalecos antibalas entre distintos turnos.
Además, denuncia que en Barcelona se ha llegado a retirar a los alumnos en prácticas las fundas de extracción rápida de sus armas para entregárselas a guardias recién incorporados, obligando a los primeros a utilizar fundas de cuero más antiguas que, según la asociación, ralentizan la respuesta ante una posible agresión armada.
Ante la ausencia de material suficiente, JUCIL asegura que varias comandancias han optado por mantener durante las primeras semanas a los agentes realizando únicamente tareas internas o de formación para evitar que salgan a patrullar sin el equipo necesario. Es una medida que, según explica, se está aplicando en provincias como Jaén, Almería, Granada, Córdoba o Cádiz.
Un problema que, según JUCIL, comienza en la Academia de Baeza
La asociación sostiene que estas carencias no aparecen únicamente cuando los guardias llegan a sus destinos, sino que forman parte de un problema que arranca durante su formación en la Academia de Cabos y Guardias de Baeza. JUCIL ha recordado que ya había denunciado retrasos en la entrega de uniformes, deficiencias en las instalaciones y falta de material para la instrucción, entre ellas la ausencia de fundas de extracción rápida suficientes para todos los alumnos durante las prácticas de tiro.
A su juicio, lo que ahora sucede en las comandancias es la continuidad de una falta de planificación logística que acompaña a los futuros guardias civiles desde el inicio de su formación. La asociación advierte además de que esta situación coincide con la campaña estival, una de las épocas de mayor presión para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por el aumento del turismo y de la actividad delictiva. Por ello, considera especialmente grave que haya agentes destinados a la vía pública sin disponer de un chaleco antibalas adecuado, sin grilletes para efectuar detenciones o con material defensivo deteriorado.
Por todo ello, JUCIL ha reclamado a la Dirección General de la Guardia Civil y al Ministerio del Interior que paralicen de forma inmediata cualquier servicio operativo en el que los agentes no dispongan del equipo de protección individual completo y homologado. Asimismo, ha exigido una auditoría urgente sobre la gestión de los recursos logísticos de la institución al considerar que la seguridad de los guardias civiles no puede seguir dependiendo de soluciones provisionales ni de la falta de previsión.