ESdiario

La credibilidad de Sánchez, bajo mínimos: Europa aprieta a España y exige recuperar el control de la frontera

La avalancha migratoria en Ceuta ya no preocupa solo dentro de España. Italia ha activado controles selectivos, varios gobiernos europeos reclaman medidas mucho más contundentes para proteger la frontera exterior de la Unión y Bruselas exige acelerar las devoluciones, aunque rechaza apartar a nuestro país del espacio Schengen. La crisis abre además un delicado frente diplomático para Pedro Sánchez y para Albares

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Ceuta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en CeutaIVÁN ZAMBRANO - EUROPA PRESS

Publicado por
Mariola López

Creado:

Actualizado:

La entrada masiva de inmigrantes en Ceuta ha abierto otro frente para Pedro Sánchez. Ya no es solo un problema con Marruecos o una crisis de seguridad en la frontera. También empieza a ser un quebradero de cabeza con varios socios europeos, que en apenas 48 horas han endurecido los controles, han reclamado cambios legales o han exigido al Gobierno que recupere cuanto antes el control de la frontera exterior de la Unión Europea.

La crisis migratoria de Ceuta ya no se libra únicamente en la frontera sur de España. También se está jugando en las principales capitales europeas. La entrada masiva de inmigrantes procedentes de Marruecos ha colocado al Gobierno de Pedro Sánchez bajo una presión inédita dentro de la Unión Europea y ha provocado una cascada de reacciones que van desde el endurecimiento de controles fronterizos hasta las exigencias para que España recupere cuanto antes el control efectivo de una de las fronteras exteriores de la UE.

Italia ha sido el país que ha dado el paso más contundente. El Ejecutivo de Giorgia Meloni anunció la introducción temporal de controles selectivos a ciudadanos extracomunitarios que lleguen desde España por vía aérea o marítima, una decisión que inicialmente se presentó como una suspensión de Schengen y que posteriormente fue matizada por Roma. La medida no afecta a ciudadanos españoles ni europeos, pero sí supone un gesto político de enorme calado hacia el Gobierno español y evidencia el deterioro del clima entre ambos países a raíz de la crisis de Ceuta.

De Roma a Helsinki

Italia no está sola. Finlandia, Dinamarca, Austria, Suecia, República Checa, Países Bajos, Lituania y Polonia también han reclamado una respuesta mucho más dura para proteger la frontera exterior de la Unión. En algunos casos incluso se ha llegado a plantear la posibilidad de restringir temporalmente la aplicación de Schengen respecto a España si la situación terminara desbordándose. Francia, por su parte, ha reforzado los controles en su frontera, mientras Alemania ha pedido devoluciones rápidas a Marruecos y que España recupere cuanto antes el control de la situación.

La Comisión Europea también ha endurecido el mensaje, aunque con importantes matices. Ursula von der Leyen calificó de "inaceptables" las imágenes vividas en Ceuta y pidió acelerar las devoluciones de quienes hayan accedido irregularmente, pero descartó que España pueda ser expulsada del espacio Schengen, recordando que una decisión de esa naturaleza corresponde exclusivamente al Consejo Europeo y no puede ser adoptada unilateralmente por ningún Estado miembro. Al mismo tiempo, Bruselas mantiene su respaldo operativo a España y recuerda que la protección de las fronteras exteriores constituye una responsabilidad compartida de toda la Unión.

Eso sí, no todos los gobiernos comunitarios se han situado en posiciones críticas. Bélgica y Eslovaquia han expresado su apoyo a España y han defendido que la presión migratoria sobre Ceuta debe afrontarse desde una respuesta conjunta europea. Francia, pese al endurecimiento de sus controles, también ha ofrecido colaboración operativa, mientras que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, apuesta por reforzar la cooperación antes que alimentar un enfrentamiento entre socios.

Albares intenta apagar el incendio

Con este panorama, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se ha visto obligado a salir a contener una crisis diplomática que ya supera el ámbito estrictamente migratorio. El jefe de la diplomacia española ha denunciado una "confusión interesada" sobre las decisiones adoptadas por algunos países y ha insistido en que España sigue cumpliendo plenamente sus obligaciones como frontera exterior de la Unión Europea. Moncloa, por su parte, ha respondido recordando que en los últimos cinco años España ha registrado menos entradas irregulares que Italia, Grecia o la ruta de los Balcanes Occidentales, apoyándose en los datos de Frontex para defender su gestión.

La tensión ha llegado hasta el propio Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno remitió este sábado una carta a Ursula von der Leyen y a António Costa en la que expresa su "seria preocupación" por la reacción de algunos socios europeos, a los que acusa de actuar movidos por "prejuicio, bulos, ignorancia o interés político". Sánchez reclama una respuesta coordinada de toda la Unión frente a una crisis que considera común, mientras varios gobiernos europeos mantienen la presión sobre España para que recupere cuanto antes el control de la frontera de Ceuta.

tracking