efemérides
El día que Sánchez aparcó a Pablo Iglesias y dejó a España sin Gobierno en pleno agosto
El 9 de agosto de 2019, el presidente en funciones aplazó hasta el final del verano la negociación con Unidas Podemos después de fracasar su investidura.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
Este 9 de agosto se cumplen siete años del día en que Pedro Sánchez decidió posponer la negociación política para intentar formar Gobierno mientras España continuaba instalada en el bloqueo. El presidente en funciones anunció que no retomaría los contactos con Unidas Podemos y el resto de sus posibles socios hasta finales de agosto o principios de septiembre.
La decisión llegó después del fracaso de la investidura celebrada el 25 de julio de 2019. Sánchez solo había conseguido 124 votos favorables, frente a 155 votos en contra y 67 abstenciones. Los diputados de Unidas Podemos optaron por abstenerse tras romperse las conversaciones para formar el primer Gobierno de coalición de la democracia reciente.
Dos semanas después de aquella votación, y con el plazo constitucional avanzando, Sánchez compareció el 9 de agosto antes de reunirse con representantes del sector cultural. Allí anunció que dedicaría las semanas siguientes a recopilar y ordenar las propuestas obtenidas durante sus encuentros con colectivos sociales.
El resultado debía ser una denominada «Propuesta abierta para un Programa común Progresista». Sánchez pretendía presentar ese documento a las formaciones susceptibles de apoyar su investidura, pero situó las nuevas reuniones entre finales de agosto y comienzos de septiembre.
El socialista citó entre sus futuros interlocutores al PNV, al Partido Regionalista de Cantabria, a las formaciones nacionalistas catalanas y, en último lugar, a Unidas Podemos. Con Pablo Iglesias no planteaba reabrir inicialmente la negociación sobre un Ejecutivo de coalición, sino discutir un acuerdo centrado en las políticas y el programa.
Sánchez insistió en que había que hablar del «contenido» y no del «continente», una fórmula con la que trataba de apartar el debate sobre la entrada de dirigentes de Unidas Podemos en el Consejo de Ministros. La propuesta sería negociable en sus medidas, pero no garantizaba que la formación morada pudiera incorporarse al Ejecutivo.
El presidente en funciones también excluyó de aquella ronda a Ciudadanos después de que Albert Rivera rechazara reunirse con él. Sánchez respondió con un «oído cocina» y volvió a reclamar al Partido Popular que facilitara su investidura mediante la abstención.
Mientras tanto, el calendario seguía corriendo. El límite para alcanzar una nueva investidura estaba fijado para el 23 de septiembre. En caso de no conseguirlo, las Cortes quedarían disueltas automáticamente y España tendría que regresar a las urnas.
Finalmente, el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos no llegó antes de ese plazo y las elecciones generales tuvieron que repetirse el 10 de noviembre de 2019. Solo después de aquellos nuevos comicios, Sánchez e Iglesias alcanzaron el pacto que permitió formar el primer Gobierno de coalición.
La hemeroteca devuelve así la imagen de aquel 9 de agosto: Sánchez aplazando hasta el final del verano la negociación con Iglesias mientras el país seguía con un Ejecutivo en funciones y se acercaba a una nueva repetición electoral.