DEMOLEDOR ARTÍCULO DEL diario BRITÁNICO
The Telegraph radiografía a Sánchez: el «Orbán rojo» que deja a España como «paria de izquierdas»
El diario británico retrata a un presidente del Gobierno cada vez más aislado de sus aliados tradicionales, enfrentado a Trump, fuera de sintonía con la OTAN y con las principales capitales de la Unión Europea
The Telegraph radiografía la influencia exterior de Sánchez: nula
The Telegraph ha puesto a Pedro Sánchez delante del espejo internacional y la imagen que devuelve no es la del gran estadista europeo que tantas veces ha intentado vender La Moncloa. El periódico británico presenta al presidente como un «paria socialista», enfrentado a Estados Unidos, apartado de sus aliados tradicionales y cada vez más lejos de los núcleos donde Occidente toma sus decisiones.
El extenso artículo publicado este domingo parte de la crisis migratoria de Ceuta, pero amplía inmediatamente el foco. La llegada de unas 72.000 personas por la frontera africana aparece como el último síntoma de una pérdida de centralidad que también atraviesa Bruselas, la OTAN, Washington, Israel y las relaciones con China.
El titular ya prescinde de algodones: «El paria socialista de España lleva a Europa al límite». Después llega el diagnóstico sobre su actuación durante la que el periódico define como una de las mayores crisis migratorias sufridas por el continente en años:
«La respuesta de Sánchez demuestra hasta qué punto es incapaz de comprender el clima político que le rodea».
El diario le reprocha que se marchara de vacaciones en lugar de permanecer en La Moncloa gestionando las consecuencias de Ceuta. También recuerda que encontró tiempo para compartir su lista musical del verano, mientras decenas de miles de personas habían atravesado la frontera y al menos 80 habían muerto durante el intento.
Solo ante 22 socios europeos
La crítica no se limita a la gestión de aquellos días. Veintidós de los 27 dirigentes de la Unión Europea firmaron una carta que cuestionaba las regularizaciones masivas y reclamaba combatir cualquier política capaz de actuar como efecto llamada. Italia ha suspendido temporalmente la libre circulación con España. Sánchez respondió acusando a sus socios de actuar movidos por «prejuicios, noticias falsas, ignorancia o interés político».
El choque dejó una fotografía difícil de disimular: el presidente español frente a casi toda la Unión Europea. The Telegraph recuerda que durante la pandemia Sánchez formaba parte de un grupo de cinco mandatarios progresistas. Hoy apenas quedan gobiernos socialdemócratas en el continente y España se ha convertido en una excepción política que camina en dirección contraria.
El periódico no discute que España necesita inmigración para compensar una natalidad desplomada y una población envejecida. El experto William Chislett introduce, sin embargo, una distinción bastante menos amable para el Ejecutivo:
«No hay duda de que España necesita inmigrantes, pero España no tiene una política migratoria».
El mayor mordisco aparece en el apartado dedicado a la Alianza Atlántica. Sánchez se niega a elevar el gasto en Defensa por encima del 2,1% del PIB, muy lejos del 5% exigido por Donald Trump para 2035. Alemania y los países nórdicos, mucho más expuestos a la amenaza rusa, han aceptado aumentar su esfuerzo. España vuelve a quedarse descolgada.
Esa posición le ha valido un nuevo apodo en Bruselas: «Orbán rojo». Lo acuñó el eurodiputado danés Henrik Dahl, miembro del Partido Popular Europeo, que compara a Sánchez con Viktor Orbán no por su ideología, sino por su capacidad para actuar como elemento de bloqueo dentro de las alianzas a las que pertenece. Dahl no escatima en adjetivos:
«Como Orbán, es visto como un saboteador. Sánchez no está en sintonía con los demás y le consideran un aprovechado y profundamente negligente en cuestiones de seguridad»
Trump tampoco se quedó corto. Calificó a España como una «causa perdida» y a Sánchez como un «socio terrible de la OTAN». El antiguo embajador Carlos Miranda advierte de que Washington lleva veinte años reclamando un mayor esfuerzo europeo y que el futuro de la Alianza peligra si Estados Unidos termina cansándose de sostenerla.
De Washington a Pekín
El distanciamiento con la OTAN se suma a la negativa española a permitir que Estados Unidos utilizara las bases de Rota y Morón para atacar Irán. Sánchez calificó aquella ofensiva de «guerra ilegal», condenó a Israel por un supuesto genocidio en Gaza y convirtió a España en uno de los primeros países europeos en reconocer el Estado palestino.
Estas decisiones le han proporcionado aplausos entre la izquierda internacional, pero también han ensanchado la brecha con Washington, Berlín, Roma y otras capitales occidentales. Sánchez ha ido ocupando un espacio propio. El problema es que cada vez parece haber menos gente sentada a su lado.
La cuarta visita del presidente a China en otros tantos años completa el retrato. España busca estrechar sus vínculos comerciales con Pekín justo cuando varios socios europeos estudian endurecer su respuesta a la avalancha de importaciones chinas. Puede ser una apuesta pragmática por el mundo que viene. También una forma arriesgada de alejarse del bloque al que España pertenece.
La economía salva el examen
The Telegraph no escribe una enmienda a la totalidad. Reconoce que la economía española crece por encima de la eurozona, que el desempleo ha caído hasta su nivel más bajo desde 2008 y que el Ibex 35 ha superado ampliamente a otros grandes índices internacionales durante los últimos cinco años.
También concede a Sánchez parte del mérito por haber desactivado el conflicto catalán que encontró al llegar al Gobierno. Sus indultos, la amnistía y los acuerdos con los independentistas han rebajado la tensión territorial, aunque el precio haya sido alimentar su imagen de negociador sin demasiados escrúpulos dispuesto a firmar cualquier pacto que prolongue su estancia en La Moncloa.
El artículo repasa además los procedimientos judiciales y condenas que afectan a su esposa, su hermano y sus estrechos y antiguos colaboradores, subrayando que Sánchez no figura como investigado en ninguno de ellos y atribuye las acusaciones a una campaña de la derecha. Las encuestas, sin embargo, sitúan al PSOE claramente por detrás del PP y dibujan una posible derrota en las próximas elecciones generales.
Precisamente porque reconoce los buenos datos económicos, el veredicto político resulta más contundente. The Telegraph no describe un país hundido. Describe un país que funciona mejor que varios de sus vecinos, pero cuyo presidente ha perdido influencia en los lugares donde España buscaba tradicionalmente su asiento. El analista Ignacio Molina lo resume en seis palabras: «Sánchez ha perdido centralidad en Europa».
El remate del diario británico devuelve al lector al punto de partida. Sánchez, el europeísta formado en Bruselas, el dirigente que dominó el inglés y construyó buena parte de su imagen sobre su proyección exterior, aparece ahora fuera del eje comunitario:
«Se le acusa de haber convertido su país en un paria de izquierdas».
De «El Guapo» al «Orbán rojo». De alumno aventajado de Bruselas a socio incómodo de la OTAN. Sánchez conserva poder, iniciativa y una economía que todavía le proporciona oxígeno. Lo que The Telegraph pone en duda es que conserve algo bastante más difícil de recuperar: un sitio en la mesa donde Occidente decide hacia dónde camina.