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Marruecos vuelve a enseñar sus cartas con Ceuta y Melilla: "Las recuperaremos con paciencia"
Abdellatif Ouahbi revela ante la cadena saudí Asharq que Rabat mantiene abierta la reclamación sobre las dos ciudades y apuesta por una estrategia de "largo aliento"

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha firmado un memorando judicial con sus homólogos de Portugal y Marruecos, Rita Júdice y Abdellatif Ouahbi, respectivamente, a 10 de abril de 2026, en Rabat (Marruecos).
La cuestión de Ceuta y Melilla no sólo permanece en el discurso político de Marruecos. El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha reconocido públicamente que Rabat coloca la reivindicación de ambas ciudades encima de la mesa cuando se reúne con representantes españoles.
Lo ha hecho fuera de los medios españoles y ante una cadena con audiencia en todo el mundo árabe. Ouahbi concedió este martes, 11 de agosto, una entrevista a Asharq, servicio internacional de noticias en árabe propiedad de la Saudi Research and Media Group (SRMG), el gran conglomerado mediático saudí que también controla cabeceras como Arab News o Asharq Al-Awsat. La cadena tiene su sede principal en Riad y dispone de estudios y centros de producción en ciudades como El Cairo, Abu Dabi y Dubái.
Fue durante esa conversación cuando el ministro puso palabras a una cuestión especialmente delicada en las relaciones entre Madrid y Rabat.
«Cada vez que nos reunimos con los españoles planteamos la cuestión», aseguró Ouahbi al ser interrogado por el futuro de Ceuta y Melilla. Según la información publicada tanto por medios marroquíes como por medios internacionales que han seguido la entrevista, el dirigente sostuvo que su país mantiene intacta la aspiración sobre las dos ciudades y que no espera resolverla de manera inmediata.
La idea que trasladó Ouahbi es la de una estrategia sostenida en el tiempo. El ministro habló de una política de «largo aliento» y defendió que Marruecos permanece aferrado a lo que considera su territorio, pero pretende abordar la cuestión mediante el diálogo con España. Medios marroquíes han resumido sus palabras afirmando directamente que Rabat pretende recuperar Ceuta y Melilla mediante paciencia política y negociación.
La relevancia de la intervención no reside únicamente en que un miembro del Gobierno marroquí vuelva a reivindicar las dos ciudades españolas. Ouahbi asegura además que la reclamación aparece en las propias reuniones entre responsables de España y Marruecos, introduciendo así el asunto dentro de la relación bilateral ordinaria.
El ministro no ofreció fechas ni explicó qué fórmula imagina Rabat para materializar sus pretensiones. Su argumento fue otro: Marruecos puede esperar. La estrategia, según explicó, consiste precisamente en mantener viva la cuestión a largo plazo.
La entrevista adquiere una dimensión especial por el lugar elegido para realizar esas manifestaciones. Asharq News comenzó sus emisiones en noviembre de 2020 y funciona como una plataforma informativa árabe de 24 horas. Pertenece a SRMG, uno de los mayores grupos mediáticos de Oriente Próximo, y mantiene un acuerdo exclusivo con Bloomberg para determinados contenidos económicos. Su señal y sus plataformas digitales están dirigidas a audiencias de todo el mundo árabe, por lo que las declaraciones de Ouahbi no fueron realizadas únicamente para consumo interno marroquí.
La propia plataforma audiovisual de Asharq mantiene publicada una parte de la intervención de Ouahbi. En ese fragmento, fechado el 11 de agosto de 2026, el ministro reclama una coordinación jurídica entre España y Marruecos para combatir la inmigración irregular y sostiene que las actuales políticas necesitan mayor claridad entre ambos países.
La reivindicación territorial apareció, de hecho, dentro de una entrevista mucho más amplia sobre España, Marruecos, inmigración y la reciente crisis de Ceuta.
Ouahbi cargó contra una situación que considera contradictoria: que España y Europa pidan a Marruecos que frene las salidas irregulares mientras las personas que consiguen alcanzar territorio español pueden acceder posteriormente a determinados procedimientos legales, entre ellos la solicitud de asilo. Según el ministro, combatir eficazmente la inmigración exige que Madrid y Rabat compartan criterios jurídicos y mecanismos de actuación.
El dirigente rechazó al mismo tiempo que Marruecos utilice deliberadamente los movimientos migratorios como arma negociadora. Defendió que su país está dispuesto a colaborar con España y la Unión Europea, aunque estableció un límite a esa cooperación: Rabat no está dispuesto a convertirse permanentemente en el encargado de proteger las fronteras europeas.
«No podemos ser el gendarme de Europa», sostuvo durante la entrevista, reivindicando una relación de cooperación en lugar de una subordinación a los intereses migratorios europeos.
Ese discurso llega además después de una crisis en la que la propia Asharq ha seguido de cerca lo sucedido en Ceuta. El pasado 2 de agosto, la cadena publicó la versión del Ministerio del Interior marroquí, que aseguró haber detectado la participación de alrededor de 40.000 personas en la oleada migratoria hacia Ceuta y afirmó haber impedido otros 1.135 intentos de entrada en Melilla. Rabat atribuyó aquellos movimientos a mensajes engañosos difundidos en redes sociales, redes de tráfico de personas y determinadas interpretaciones de decisiones judiciales españolas.
Asharq también había informado previamente del despliegue militar español y del incremento de la coordinación entre Madrid y Rabat durante la emergencia. Una fuente diplomática marroquí aseguró entonces a la cadena que ambos países habían acordado reforzar la cooperación para afrontar los flujos migratorios.
Ouahbi introdujo igualmente en la conversación otra cuestión particularmente sensible: los menores marroquíes que permanecen en España.
El ministro defendió que deben regresar a Marruecos y ser reunificados con sus familias. Medios marroquíes que han recogido íntegramente sus manifestaciones señalan además que Ouahbi situó los contactos sobre este asunto aproximadamente dos años atrás, por lo que Rabat sostiene que la discusión sobre el retorno de los menores es anterior a la última crisis fronteriza.
Su postura fue especialmente contundente al rechazar que la emigración de jóvenes marroquíes pueda convertirse en una solución para las necesidades laborales o demográficas europeas. Marruecos, sostuvo, no existe para solventar el problema demográfico de otros países.
El ministro también defendió la identidad familiar, cultural y religiosa de esos menores y aseguró que Rabat quiere que vuelvan con sus familias. En paralelo, insistió en que muchos de los niños implicados en los intentos de emigración deben ser considerados víctimas de engaños y explotación, una tesis que aparece igualmente recogida en el fragmento de la entrevista publicado directamente por Asharq.
Las declaraciones dejan así dos mensajes simultáneos dirigidos a Madrid. El primero afecta a la frontera y a la inmigración: Marruecos ofrece cooperación, pero advierte de que no asumirá por sí solo la vigilancia de la puerta sur de Europa. El segundo mira mucho más lejos: Rabat mantiene abierta la reivindicación sobre Ceuta y Melilla y su ministro de Justicia reconoce que continúa planteándola cuando sus responsables se sientan a negociar con España.