
Robles se enfrenta al llanto de una vecina de Ceuta que le reprocha el abandono: "He cogido un cuchillo porque tengo miedo"
Una sanitaria jubilada rompe a llorar ante la ministra de Defensa y le traslada la sensación de inseguridad que asegura vivir tras la crisis migratoria: "Nos hemos sentido maltratados".
La visita de Margarita Robles a Ceuta ha dejado una de las escenas más tensas y emotivas desde que comenzó la crisis migratoria. Una vecina de la ciudad autónoma, sanitaria jubilada y llamada Pepi, se acercó a la ministra de Defensa para trasladarle entre lágrimas el miedo con el que asegura estar viviendo y reprochar al Gobierno la sensación de abandono que percibe entre parte de la población.
«Nos hemos quedado abandonados, a nuestra suerte. Nos hemos sentido maltratados», le espetó la mujer a Robles a su llegada al Palacio Autonómico, donde la ministra tenía previsto reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
La vecina explicó a la titular de Defensa que vive sola y que la situación de las últimas semanas ha cambiado por completo su rutina. Su testimonio alcanzó su momento más duro cuando relató cómo había pasado la noche anterior.
«Vivo sola y nunca me he visto así. Cerrando la ventana, la puerta, mirando todo. Esta noche apenas he descansado. He cogido un cuchillo porque tengo miedo», aseguró mientras rompía a llorar delante de la ministra.
Pepi insistió además en que, a su juicio, la normalidad todavía no ha regresado a Ceuta. «No puedes ir a la playa ni salir tranquila», lamentó, al tiempo que reivindicó el carácter español de la ciudad y recordó que sus habitantes se sienten «muy orgullosos de ser españoles».
La mujer también pidió directamente a Robles que el Ejecutivo no se olvide de Ceuta. Su mensaje buscaba trasladar la sensación de desprotección que asegura sentir después de la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos registrada durante las últimas semanas.
El recibimiento a la ministra no se limitó al testimonio de Pepi. Otros vecinos aprovecharon también su presencia para recriminar al Ejecutivo la gestión de la crisis. Entre silbidos y protestas, otra mujer llegó a espetarle: «El Gobierno entero tiene muy poca vergüenza».
Robles permaneció escuchando las quejas y trató de consolar a la sanitaria jubilada. La ministra le aseguró que lamentaba lo sucedido, agradeció que le hubiera trasladado personalmente su situación e incluso la invitó a tomar un café.
Posteriormente, miembros de las Fuerzas Armadas que acompañaban a la titular de Defensa acompañaron a Pepi y a otra vecina hasta la Comandancia General de Ceuta.
La escena, con una ciudadana llorando ante una ministra y confesando que había llegado a coger un cuchillo por miedo, dejó una imagen especialmente incómoda para el Gobierno durante la visita de Robles: la de unos vecinos que, pese a los mensajes de recuperación de la normalidad, siguen trasladando públicamente su temor y su sensación de abandono.