Vivas hace lo que no hace Sánchez y pone en su sitio a Marruecos: "Ceuta es España" y punto
El presidente ceutí rechaza por infundadas las pretensiones de Rabat y defiende la soberanía nacional mientras el jefe del Ejecutivo sigue sin responder personalmente a la reivindicación lanzada por el ministro de Justicia marroquí

El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas
Cuando un ministro extranjero reclama abiertamente dos ciudades españolas, cabría esperar que el presidente del Gobierno contestara con claridad. Pedro Sánchez, sin embargo, todavía no ha respondido personalmente a Abdellatif Ouahbi. Quien sí lo ha hecho es Juan Vivas. Y sin rodeos: "Ceuta es España".
El ministro de Justicia marroquí aseguró que Rabat mantiene sus aspiraciones sobre Ceuta y Melilla, que considera territorios propios, y que plantea la cuestión cada vez que se reúne con representantes españoles. Ouahbi definió la operación como una política de "largo aliento" que Marruecos pretende resolver mediante el diálogo. Es decir, negociar lo que para España no está en venta.
Vivas ha rechazado esas pretensiones por "absolutamente infundada"» y ha negado que hayan provocado temor entre los ceutíes. "No hay miedo, ninguno", ha afirmado después de reunirse con la ministra de Defensa, Margarita Robles. La historia, el derecho y la voluntad de los ciudadanos, ha recordado, sostienen la españolidad de Ceuta.
España
Robles se enfrenta al llanto de una vecina de Ceuta que le reprocha el abandono: "He cogido un cuchillo porque tengo miedo"
Patricia Rodríguez Corchado
El presidente ceutí ha añadido una frase que desarma cualquier intento de dividir a la población por su origen o religión: "Lo quieren todos los ceutíes. Recen como recen y se llamen como se llamen". España sin apellidos. Y sin complejos.
Sánchez sí condenó el pasado 31 de julio la entrada masiva como una "violación y ataque a la integridad territorial" de una ciudad española. Pero ante la reivindicación directa formulada ahora por Ouahbi no ha pronunciado todavía una palabra. Permanece de vacaciones mientras otros ponen voz a la respuesta que corresponde al Estado.
No todo el Ejecutivo ha mantenido ese silencio. Exteriores ha asegurado que la soberanía de ambas ciudades nunca se ha negociado con Rabat y que su españolidad está fuera de toda duda. Robles fue aún más contundente durante su visita: "Ceuta y Melilla no se tocan. Son españolísimas". Cualquier agresión contra ellas, añadió, constituye una agresión contra España entera.
La firmeza institucional resulta especialmente necesaria tras la entrada masiva del 30 de julio. Vivas no ha acusado a Marruecos de organizarla porque admite carecer de pruebas, pero considera "imposible" que sus autoridades desconocieran un movimiento de semejantes dimensiones.
Su conclusión es clara: nada que sea vital para Ceuta puede seguir dependiendo de Marruecos. Ni la seguridad fronteriza, ni el modelo económico, ni la presión migratoria. La receta pasa por "más España y más Europa".
La relación de buena vecindad exige cooperación, pero también respeto. Y Vivas ha expresado en cuatro palabras lo que Sánchez aún no ha contestado personalmente a Rabat: Ceuta es España. Y punto.